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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

A la guerra con tirachinas



El Barcelona pasó por encima del Bilbao Basket en el primer partido del play off. Foto ACBmedia

El Barcelona pasó por encima del Bilbao Basket en el primer partido del play off. Foto ACBmedia

Las cosas no podían estar peor. No solo es que el Barcelona se haya adelantado en el play-off ante el Bilbao Basket, algo con lo que se podía contar. Es que no se atisba la forma en que los hombres de negro puedan apuntarse la victoria que necesitan para alargar la serie y volver el próximo martes al Palau Blaugrana si no es mediante una verdadera heroicidad. La plantilla del Bilbao Basket regresó de Barcelona derrotada (88-62) y aún más magullada de lo que fue y este domingo tendrá que hacer un ejercicio de supervivencia para tumbar a un rival que siempre es más poderoso y que ahora mismo cuenta con muchas bazas para jugar y llevar los partidos a su terreno.

El optimismo que algunos tenían hace unas semanas por enfrentarse a un Barcelona al que veían más asequible que nunca se ha tornado en pesimismo después del primer partido. Sin Rakovic, sin Pilepic y sin Vasileiadis, el Bilbao Basket se encontró con que acudió a la guerra con tirachinas. Los tanques azulgranas tendrán ahora más o menos potencia de fuego, pero son tanques y es imposible vencerlos a pedradas. Además, el equipo de Fotis Katsikaris se vio rezagado muy pronto en el marcador, lo que mermó su confianza, y con pocas alternativas en el banquillo para hacer cosas diferentes y enredar el duelo. El técnico ordenó algunas defensas en zona para tratar de parar lo irremediable y se atisbó que el Barcelona no tenía un bien día en el lanzamiento exterior. Pero el problema del Bilbao Basket fue que puso poca fe en lo que hacía. Nunca supo cerrar su zona y los pivots barcelonistas, que están entre los mejores de Europa, se pusieron morados.

El esfuerzo defensivo, en cuanto a intensidad, fue pobre y así los azulgranas encontraron numerosos pasillos hacia la canasta que les llevaron a lograr un 71% de acierto en sus tiros de dos puntos. Con un 19-10 en apenas seis minutos, el Barcelona encarriló el partido y todo lo que quedó para el Bilbao Basket fue pegarse contra un muro. Solo Axel Hervelle y Roger Grimau mostraron cierta chispa para tomar decisiones y culminarlas con éxito mientras los culés sacaron de su banquillo al último en llegar para rematar la faena ya antes del descanso. El pívot griego Loukas Mavrokefalidis apareció en el segundo cuarto para anotar once puntos en cuatro minutos y cortar el intento de acercamiento de los vizcainos que les había colocado a ocho puntos.

Los catorce puntos de desventaja en la primera mitad (49-35) eran un muro insalvable. El Bilbao Basket necesitaba apretar las clavijas en defensa y tener mucho acierto en ataque para buscar lo imposible. Pero ni una cosa ni otra: no había piernas ni especialistas en el tiro exterior que pudieran enganchar alguna racha. El Barcelona hizo lo que tenía que hacer y el segundo tiempo se jugó porque era obligatorio ya que bien habrían firmado los hombres de negro su rendición a cambio de ahorrarse 20 minutos más de esfuerzo estéril. Porque, físicamente, la plantilla está cogida con alfileres y cualquier contratiempo multiplica sus efectos adversos. Y tampoco mentalmente quedan ya demasiadas energías para batallar en inferioridad.

Pero habrá que confiar en el hecho de que en un play-off se trata de sumar victorias, da igual cómo y por cuánta diferencia. El Bilbao Arena puede ser el domingo la vitamina anímica necesaria para, al menos, estar más cerca del Barcelona y pelearle la victoria. Los jugadores tratarán de convencerse entre masaje y masaje de que es posible cerrar la temporada con una actuación que haga honor a su esfuerzo desde octubre. Habrá que confiar en que el vigente campeón de Liga y Copa no tenga su mejor día, aunque su variedad de recursos hace difícil pensar que no encuentren algún arma para abatir definitivamente a su rival. Porque si Mavrokefalidis, el último en vestirse de azulgrana, marcó la diferencia en el primer partido, qué pensar cuando Navarro, Lorbek o Tomic se muestren a su máximo nivel.

Cuando al equipo azulgrana le han faltado jugadores, ha fichado. Cualquiera de los que le sobren vendría bien al Bilbao Basket, que tiene que jugar con lo que tenga. Y en estos momentos casi no le da para poner un quinteto de jugadores que estén a un 70% de sus posibilidades.

Ahora mismo, el sexto puesto que ocupa el Bilbao Basket se debe celebrar por todo lo alto y, por eso, el triple que anotó Thomas Huertel para que el Laboral Kutxa ganara al Gran Canaria fue recibido con tanto alivio y júbilo como si lo hubiera anotado cualquier jugador propio. Si los canarios y el Blusens Monbus no dan la sorpresa en sus eliminatorias ante los gasteiztarras y el Real Madrid, respectivamente, el conjunto bilbaino repetirá presencia en Europa la próxima temporada con lo que se cubrirá el objetivo mínimo del curso. Será inevitable acudir el domingo al Bilbao Arena con un cierto aire de despedida, sabiendo que probablemente será el último partido en casa de varios jugadores con la camiseta negra ya que nadie cree que el recorrido del Bilbao Basket en la lucha por el título vaya a pasar de esta ronda de cuartos de final. Si hay que decir adiós, mejor que sea con una fiesta que con un funeral y después de que todos, en la cancha y en la grada, hayan dado lo máximo.

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