Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

A propósito del papel de Muniain



Muniain trata de controlar el balón presionado por un rival

Muniain trata de controlar el balón presionado por un rival. Foto Mitxi


La dinámica negativa en la que lleva envuelto el Athletic en lo que llevamos de temporada además de alimentar las sospechas más variadas y articular las más escabrosas teorías de la conspiración, saca a relucir al entrenador que todo aficionado lleva dentro. Dentro del primer apartado, es obvio que la cosa se centra en la relación entre Bielsa y sus jugadores, asunto que ha venido sirviendo para explicar la huida consumada de Javi Martínez y la amagada por LLorente, además de para poner en el disparadero a todo aquel futbolista del Athletic con fecha de vencimiento próxima en su contrato. No importa que la teoría se venga abajo con estrépito con las renovaciones de Susaeta o Toquero, o que la grabación de la charla del entrenador filtrada a la opinión pública, descubra a un Bielsa seráfico y paternal aleccionando sobre los peligros de la vida muelle a sus jóvenes pupilos, contra el rumor profusa e interesadamente extendido que presentaba al mismísimo Belcebú en chandal sembrando el pánico de unos jugadores que no veían el momento de poner pies en polvorosa.
A nadie se le escapa por otra parte la condición voluble del aficionado al fútbol. El entusiasmo desbordado de la pasada temporada ha dado paso al pesimismo generalizado y no falta incluso quien achaca a los éxitos del pasado reciente los fracasos actuales, acusando al entrenador de haber exigido tanto a sus hombres que ahora estos pagan el sobreesfuerzo de haber alcanzado dos finales, de lo que se deduce que hay quien aspira a vivir siempre en la zona media de la tabla, sin pasar frío ni calor.
Como no podía ser de otra forma en estos tiempos de desolación, el entrenador que todo aficionado lleva dentro ha salido a intentar poner orden en el desaguisado que a su juicio está provocando el incompetente que usurpa el banquillo. Ya el año pasado el cambio de posición de Javi Martínez provocó un gran debate teórico apagado por la evidencia aplastante de los resultados.
Esta temporada hay dónde elegir entre los numerosos y variados problemas que padece el equipo. La fragilidad defensiva, con el portero a la cabeza; la inconsistencia del centro del campo o la poca efectividad en el ataque son temas recurrentes de conversación y el aficionado personaliza en éste o en aquel jugador los males del equipo, según sus filias y sus fobias.
Entre los jugadores que aparecen en el punto de mira destaca Muniain, no por sus condiciones personales sino por la posición que ocupa en el esquema, supliendo a Herrera en eje del centro del campo. El jurado popular ha sentenciado que no es ese el puesto de Muniain. Pero los considerandos de la sentencia son tan variados como inconsistentes y además padecen de amnesia.
Cuando Iker Muniain irrumpió en el primer equipo de la mano de Caparrós, todo el mundo vio en él a un media punta de regate letal y físico adecuado para desenvolverse alrededor de la media luna del área. Sin embargo, el técnico le buscó pronto acomodo en una banda, ante la contrariedad del público en general que no veía al chaval con piernas para desenvolverse como extremo. Muniain hacía más daño por dentro, según el consenso popular.
Bielsa coincidió con la opinión de su antecesor en el banquillo y durante la mayor parte de la pasada temporada situó al jugador en una banda, reservando para Herrera la posición más centrada. Sin embargo, siempre ha recurrido a Muniain para sustituir a Herrera cuando éste ha faltado, como ha ocurrido ahora, primero por su operación de pubis y luego por su sanción.
La pasada temporada Muniain hizo de Herrera a lo largo de nueve partidos, los que se perdió el exzaragocista por una lesión, y lo hizo a entera satisfaccion de público y crítica, sin que se hubiera debate alguno. Gabilondo ocupaba entonces el costado izquierdo. Muniain marcó incluso dos goles en aquellos partidos, uno a Osasuna y otro al Valencia. Aquella serie coincidió además con el despegue del Athletic después de un inicio titubeante. En la cuarta jornada el Athletic perdió con el Betis, 2-3 en San Mamés. Perdió en la visita al Málaga, 1-0, tres días más tarde, y empató en San Mamés, 1-1, con el Villarreal. Vinieron después las victorias sobre el París Saint Germanin, 2-0, Real Sociedad, 1-2, y Osasuna, 3-1. Los empates ante el Salzburgo, 2-2 y el Valencia, 1-1, y la victoria sobre el Atlético de Madrid, 3-0. Herrera reapareció en El Molinón, donde el Athletic cosechó un empate a un gol.
La razón del distinto rendimiento de Muniain entonces y ahora no parece estar en su posicionamiento en el terreno de juego, sino en su estado de forma personal y en el momento que está atravesando la mayoría del equipo. A lo largo de estos dos meses y medio de competición el Athletic no ha sido el mismo que el de la pasada temporada porque, aunque en apariencia los jugadores son los mismos, en la realidad ha habido cambios notables.
Bielsa no ha podido contar con la que se supone que es su defensa titular hasta el partido de Lyon. Y la línea le ha durado entera 100 minutos, hasta la lesión de Gurpegui. Amorebieta, ausente al comienzo de la temporada, está lejos de ser el central que tanto creció el año pasado; Iraola, que ya se perdió la Eurocopa por sus problemas de pubis, tampoco es el lateral solvente atrás que se desdobla continuamente con Susaeta, y Aurtenetxe acaba de reaparecer. Herrera ha faltado más que jugado y Llorente calienta banquillo. Si se añade la ausencia de Javi Martínez, al Athletic le han estado faltando cinco titulares de la temporada pasada. Personalizar en un jugador o tratar de encontrar las causas de los problemas en una determinada opción táctica parece ocioso si nos circunscribimos a la forma en la que Bielsa entiende el fútbol. El Athletic brilló el año pasado con un dibujo y un concepto muy determinados. Claro que hay alternativas, como la de incorporar a Ekiza al eje de la defensa, situar a Gurpegui en el centro del campo y jugar con dos delanteros centros, por ejemplo, pero entonces estaríamos hablando de un equipo de otro entrenador, no de uno de Bielsa.

Share This:

2 Comentarios

  1. Fallos y excusas! Ni Gorka que combina buenas paradas y cagadas, ni Iker tal y como se insinúa, ni ningún otro. LA ESTRUCTURA está fallando!. Aunque podamos tener razón en nuestras quejas y coincido con las lamentaciones que señalas tú y otros del foro, no nos podemos quedar ahí, hay exigir encontrar soluciones! Y, quienes tienen que hacerlo son la Directiva, el entrenador y los jugadores. Ellos saben que cuentan con nosotros para estar siempre arropando al AHB.
    Una buena Directiva tiene que prever los problemas, no esconderse y tomar decisiones que ayuden a evitarlos o a superarlos. PREVISIÓN !
    Un buen entrenador no se está lamentando continuamente de sus equivocaciones. SEGURIDAD!
    Unos buenos jugadores no tienen tantos altibajos y despistes. PROFESIONALIDAD!
    Estamos en sus manos, no están bien y no nos dan confianza, en parte porque ellos mismos no la tienen.

  2. Excelente artículo, una vez más, de Juan Carlos Latxaga. Sin duda, uno de los periodistas deportivos más sensatos y con mayor conocimiento del fútbol que hay en Bizkaia. Totalmente de acuerdo con sus valoraciones.