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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Abrazados a la esperanza



Grimau igualó su record de anotación en un partido en el Bilbao Basket

Grimau igualó su record de anotación en un partido en el Bilbao Basket

El Bilbao Basket mantiene su inmaculada trayectoria en el Bilbao Arena mientras busca solución para su repentina precariedad económica

Miribilla sería un paraíso si no hubieran propinado a las arcas del Bilbao Basket dos soberanos golpes que las han dejado temblando y medio vacías. El público sigue respondiendo a la llamada del baloncesto -contra el Fiatc Joventut 10.000 personas llenaron el pabellón– y el equipo responde con fiabilidad ante su público ya que aún no ha perdido en el Bilbao Arena. En estos tiempos de bonanza, se ha interpuesto la maldita crisis para impedir que la felicidad sea completa.
Mientras la afición se preguntaba que va a pasar con el futuro del club, cómo va a salir de una situación que ha provocado reuniones internas y que podría distraer a profesionales que no se han visto en una similar, el Bilbao Basket se sacó un partido modélico ante un rival con más pasado que presente, pero que acostumbraba a dar serios disgustos a los vizcainos en las últimas temporadas. Moses Ehambe, estadounidense con pasaporte congoleño, anotó sus dos primeros tiros para dar ventaja de 2-4 a los verdinegros y ya no metió más. El Joventut se acabó ahí porque la defensa de los hombres de negro actuó con una fiereza y una solidaridad enormes. Cada tiro era punteado y cada rebote conquistado para lanzar transiciones certeras.
Nikos Zisis y Álex Mumbrú agarraron el partido por los cuernos e impusieron su superioridad física ante un rival que rehuyó el contacto y lo pagó muy caro. El griego buscó para sí las primeras ventajas y sacó del partido a Corey Fisher, el tipo que anotó 105 puntos un día en el Rucker Park neoyorkino. El catalán siempre se motiva ante el equipo en el que se formó y debutó en la ACB y destrozó a sus pares en el poste y atacando el aro. Sus once puntos en el primer cuarto y los siete de Zisis engordaron un marcador de 25-9 al cabo de diez minutos fulgurantes en los que apareció el tercer hombre del partido: Roger Grimau.
El catalán, también criado en la Penya aunque culé hasta la médula, le ha cogido gusto a jugar de base y ante el Joventut hizo de todo y todo bien. Defendió, reboteó y anotó con diversos recursos. Lo mismo posteó a sus pares que anotó un triple o que dejó bombas de las del estilo de su excompañero Juan Carlos Navarro. Al final, Grimau añadió a su habitual trabajo oscuro unas estadísticas relucientes para componer, quizás, su mejor partido desde que está en Bilbao. Solo una vez anotó 18 puntos en el equipo bilbaino y hay que remontarse al curso 2008-09 para ver más puntos en la casilla del alero de Barcelona.
A todo esto, la superioridad del Bilbao Basket era abrumadora porque no bajaba el pistón de la intensidad. Salva Maldonado trataba de espabilar a sus pupilos de todas las maneras, pero el Joventut es un equipo liviano, seguramente no preparado para estas batallas a cara de perro. Los jugadores de Fotis Katsikaris, al contrario, disfrutan en el cuerpo a cuerpo y como parece que los excesos de confianza se agotaron en el duelo europeo ante el Buducnost, el marcador señalaba un más que elocuente 56-25 cuando se habían consumido solo 23 minutos de partido.
En ese momento, el Bilbao Basket activó el modo ahorro porque tampoco se trataba de desperdiciar fuerzas cuando mañana toca afrontar un largo viaje hacia Sofía. El Joventut se entregó al maquillaje y redujo las diferencias para dejar una derrota decorosa de la que no puede sentirse satisfecho. Adrien Moerman tuvo minutos en su reaparición, Fran Pilepic dio algún paso más hacia su integración definitiva y Sergio Sánchez añadió otros tres minutos a los que jugó en Bélgica mientras el núcleo principal de la plantilla bilbaina era convenientemente dosificado.
El partido careció de la emoción de otros días, pero ni falta que hacía. El Bilbao Basket se comportó con la autoridad de los grandes para lograr su sexta victoria, su mejor registro histórico después de ocho jornadas, y colocarse en la cuarta plaza. Diez equipos están separados por solo un triunfo en una lucha por la Copa aún muy igualada. Salvo el Real Madrid, líder destacado, y los cinco equipos que cierran la tabla con una o ninguna victoria, las cosas están aún muy abiertas. Al Bilbao Basket le aguarda una próxima salida a Fuenlabrada, cancha siempre áspera, y después cuatro de los siguientes cinco partidos en el Bilbao Arena, ese feudo aún inexpugnado.
Entre medias de esos choques, visitará el Bilbao Basket al Caja Laboral en Gasteiz. En ese derbi no estará Dusko Ivanovic, que acabó su segunda etapa en el Baskonia tras caer ante el Blusens Monbus. La felicidad nunca es eterna y menos en el deporte profesional y los tres clubes vascos lo están sufriendo después de una campaña anterior histórica. En Miribilla siguen abrazados a la esperanza, al convencimiento de que el club encontrará una solución a sus males. A la espera de ese momento, no hay mejor forma que seguir ganando y metiendo 10.000 personas en el pabellón para convencer a quienes aún sean escépticos.

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