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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Adios, Katsikaris; hola, Pueyo



Rafa Pueyo cuenta con el apoyo de todos para asumir la dirección del Bilbao Basket

Rafa Pueyo cuenta con el apoyo de todos para asumir la dirección del Bilbao Basket

Solo un día pasó entre el anuncio oficial de la salida de Fotis Katsikaris del Bilbao Basket y la confirmación de su sustituto, que será Rafa Pueyo, un hombre de la casa a la que lleva vinculado desde su segunda temporada de vida. El nuevo entrenador del conjunto bilbaino ha sido durante doce años ayudante primero de Txus Vidorreta y luego del técnico heleno y da el salto a la máxima responsabilidad con todas las bendiciones de los responsables del club. No será el debut de Pueyo al frente del equipo en sentido estricto ya que ha dirigido algunos partidos y minutos sueltos por ausencia de los jefes, pero sí será su primera oportunidad desde el inicio con el encargo de armar la plantilla y dirigirla a los objetivos trazados.

Katsikaris se despidió con mucha emoción de un cargo que ha desempeñado durante tres campañas y media en la que el Bilbao Basket ha irrumpido entre los grandes del baloncesto, aunque ahora se vea obligado a dar un paso atrás. El de Korydallos tiene un compromiso con la selección de Rusia que le impide dirigir a un equipo ACB al mismo tiempo, pero no es esa la única razón de que haya tenido que dejar un puesto en el que ha crecido como entrenador, según propia confesión. Fotis Katsikaris es un hombre muy ambicioso, un espíritu que ha impregnado a todo el club, y su cotización ha crecido de la mano de los excelentes resultados obtenidos en el Bilbao Basket. El griego lo ha hecho muy bien en Bilbao, donde ha dirigido 185 partidos oficiales, pero también ha dispuesto de muy buen material.

Pero ni esa ambición ni esa cotización casan con el nuevo rumbo que debe tomar el proyecto bilbaino, obligado a una contención presupuestaria en la que el propio entrenador está incluido. La salida se ha producido “de mutuo acuerdo”, lo que viene a confirmar que, simplemente, el ciclo estaba terminado porque ahora se abre otro diferente y los caminos debían separarse, probablemente antes de lo que las dos partes habrían deseado. “Fotis ha transmitido una imagen moderna, amable, ganadora y exigente”, le alabó Gorka Arrinda. Pero es ley de vida y del deporte que llegue un final, lo que no quita para que Katsikaris se mostrara “muy orgulloso” del trabajo realizado en Bilbao. No es para menos ya que cogió al equipo en posición de descenso y lo ha llevado a jugar dos finales. “Cuando llegué, dije que podíamos hacer cosas bonitas y no me falló el instinto. La espina que me queda es no haber ganado un título, pero hemos estado muy cerca”, recordó en su despedida un hombre que, al margen de su labor en la cancha, se ha integrado perfectamente en la sociedad vizcaina y que advirtió de que “ver camisetas del equipo por la calle y tener a nueve o diez mil personas cada partido en el Bilbao Arena cuenta más que un título”.

Pero ahora es el momento de partir hacia otros destinos, seguramente más fríos. Fotis Katsikaris deja después de tres temporadas y media un equipo “competitivo, con carácter e identidad” y una manera de hacer las cosas que ha construido “una base fuerte en el cuerpo técnico y físico que es lo importante porque los jugadores van y vienen. Hemos crecido juntos estos años y creo que el próximo entrenador va a tener aquí lo que necesita para ser fuerte”.

Y fuerte se siente Rafa Pueyo, cerca de cumplir los 42 años, con el bagaje acumulado tras doce años como asistente de Txus Vidorreta y Fotis Katsikaris, dos técnicos bastante diferentes en sus planteamientos a los que no querrá parecerse el nuevo responsable del banquillo del Bilbao Basket porque debe imponer su propio sello al equipo. “Creo que estoy preparado, si no habría dicho que no a esta gran oportunidad”, aseguró el bilbaino después de recibir los parabienes y las muestras de apoyo por parte de los responsables del club, que también han consultado a los jugadores para confirmar el acierto de su decisión de confiar el futuro inmediato del equipo a una persona “que es de la casa y que se lo ha ganado a pulso”.

El club ha sido valiente, pero si los jugadores tienen fe, todo será más sencillo”, reconoció Pueyo, que está ante el gran salto en su carrera y que ya tuvo que dirigir al equipo en un par de partidos en el tránsito de Vidorreta a Katsikaris, ambos saldados con victoria. Pero ahora las decisiones serán suyas, desde la configuración del cuerpo técnico, en el que habrá cambios, hasta la de la plantilla en un tiempo en el que tocará ajustar al máximo el presupuesto. La primera de ellas ha sido fichar al escolta letón de 23 años Dairis Bertans, que abre el capítulo de incorporaciones al nuevo proyecto. “Llevo doce años aquí y, en distintos escenarios, siempre hemos tenido plantillas competitivas”, recordó Pueyo a aquellos escépticos que imaginan al Bilbao Basket fuera de los puestos que ha habitado en las últimas temporadas y que pueden dudar de la apuesta por un entrenador sin ninguna experiencia como principal en la Liga ACB, por mucho que su conocimiento del medio y su capacidad sean amplios.

Por las razones que sean, el Bilbao Basket ha cogido el mismo camino que otros clubes de baloncesto y otros deportes, véase lo que ha ocurrido esta semana en la Real o en el Barcelona en los últimos años. Esta vía o la contraria de elegir técnicos contrastados, y lógicamente más caros, tiene las mismas posibilidades de éxito porque deciden los resultados y eso no lo puede garantizar nadie a priori porque dependen de muchos factores, entre los cuales aparecen en primer lugar la confianza y el respaldo interno y de la grada que va a necesitar Pueyo en esta aventura. En el baloncesto hay varios ejemplos de técnicos ayudantes que han dado el salto al primer plano y han tenido éxito. El más reciente, Rubén Perelló, que después de muchos años de asistente cogió el Lucentum Alicante con la temporada empezada y lo ha ascendido de nuevo a la Liga ACB. El Bilbao Basket no cree haber echado una moneda al aire y piensa que la etapa de Rafa Pueyo también puede ser larga. Pero eso solo el tiempo lo decidirá.

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