Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Aduriz diluye el atasco



Aduriz marcó otro gol que vale tres puntos de oro. Foto AC

Aduriz marcó otro gol que vale tres puntos de oro. Foto AC

Otra vez Aduriz al rescate del Athletic. El veterano delantero lleva sobre sus hombros a un equipo que progresa adecuadamente, pero va demasiado lento en su evolución, tanto que apenas le cunde aunque últimamente, y sumando Europa y Liga, los resultados empiezan a llegar. Sin ir más lejos, la victoria ante el Rayo llega después de tres meses de sequía en la catedral en lo que a triunfos ligueros se refiere, un plazo inasumible para cualquier equipo con unas mínimas pretensiones, y el Athletic las debe tener.

Aduriz solventó el atasco que enredó el partido en el área del Rayo durante un segundo tiempo en el que el Athletic se dedicó a dar cabezazos contra una pared, ejercicio absurdo, se mire como se mire, que denota una absoluta falta de ideas para tratar de encontrar el camino que rodea el muro. Paco Jémez, que ha alcanzado cierta celebridad por su empeño en hacer jugar como los grandes a un equipo evidentemente pequeño, no pudo poner en práctica su plan en San Mamés. Su Rayo dio algunas pinceladas de estilo antes del descanso y lo intentó siempre que pudo en la segunda parte, pero pudo en tan pocas ocasiones que apenas se le vio la intención.

El Athletic, más primario si se quiere, acabó aplastando a su rival contra la portería a base de empuje, de tesón y de pelotazos; sin sutilezas ni fútbol de alta escuela, con mucha voluntad y una entrega sin límites bajo el persistente sirimiri. A ratos el partido recordó a los de antes, aquellos en los que el Athletic encerraba a sus rivales a mordiscos bajo la lluvia. El arbitraje de Fernández Borbalán y uno de sus ayudantes contribuyó en buena medida a despertar a la grada y a añadir un grado de coraje a un equipo que no necesitaba de más estímulos para motivarse.

Todo pudo ser más fácil si Unai López acierta a llevar a la red un balón que le envió Aduriz envuelto en papel de regalo. Al chaval le salió un churro en vez de un gol y no se recuperó del fallo durante la media hora que aguantó en el campo. Valverde apostó por él para la media punta, pero salvo un excelente pase en profundidad que le dio a Aduriz, su aportación fue más bien escasa. De Marcos ocupó su lugar, nada nuevo teniendo en cuenta el abanico de alternativas que maneja el entrenador. Sota, caballo y rey.

Unai no acertó a abrir el marcador y sobre los veinte minutos Toño realizó una parada espectacular para repeler un cabezazo de Laporte que llevaba todos los sellos para certificar el gol. Después Rico marcaría por fin, pero el linier ya había señalado un fuera de juego que la televisión le desmintió. Era una jugada dudosa y difícil; el linier se equivocó, como Unai López antes, pero el Reglamento no permite cambiar a los linieres que se equivocan, así que el Athletic no tuvo más remedio que apechugar con todos los errores, los propios y los ajenos.

Mientras tanto, el Rayo trataba de acercarse al área de Iraizoz sobre todo por medio de la potencia y la velocidad de Kakuta, un futbolista con amplio recorrido para su edad, que tiene toda la pinta de que se marchará pronto del equipo vallecano. Brujuleó por el costado izquierdo, puso un par de centros complicados y probó a Iraizoz en el saque de una falta. Le faltó compañía, pero se bastó para inquietar él solo a toda la defensa rojiblanca.

La disposición táctica del Rayo y la impericia del Athletic provocaron un formidable atasco alrededor del círculo central, donde todos los jugadores de los dos equipos, salvo los porteros, pugnaban por ganarse un sitio bajo la lluvia en una franja de treinta metros. Lo de manejar el balón con criterio era una entelequia en el bosque de piernas y cuerpos que chocaban una y otra vez. El Rayo defendía muy arriba y el Athletic no sabía como saltar la muralla. Ni San José ni Rico tienen el don de la sutileza en el pase y la situación requería más pincel fino que brochazo. No es extraño que en esta fase fuera Laporte el encargado de intentar surtir de los mejores balones a sus compañeros. Era el único que desde su posición algo más retrasada podía elegir a partir de una visión panorámica y tenía dos segundos de margen antes de que recibir la presión de un rival.

Muniain, que empezó bullidor, se fue diluyendo en la espesura y Susaeta ya está lo suficientemente espeso de origen esta temporada. Otra vez sin alas, el Athletic se condenó a una pelea estéril, una guerra de desgaste en las trincheras que solo el paso del tiempo podía resolver.

La lesiones del portero Toño y del lateral Nacho condicionaron la capacidad de maniobra de Jémez en el descanso, pero no fue esa la razón por la que el Rayo tuvo que dedicarse la segunda mitad a achicar balones. Si el fútbol del Athletic va mejorando muy poco a poco, el equipo ha recuperado al menos la autoestima y la garra que tan bien le hubieran venido en otros partidos similares a éste que ha entregado en San Mamés en el presente curso. Los leones dieron un paso al frente y encerraron al rival a base de empujar. Entró Williams, que aportó más frescura e ilusión que fútbol, pero en este tipo de partidos también se agradecen este tipo de estímulos. El gol tenía que llegar por la insistencia y por la ley de probabilidad. Si el balón está constantemente en una de las áreas, es previsible que acabe dentro de la portería aunque sea por casualidad. El gol tenía que llegar,sí, pero no se veía cómo y los minutos caían cada vez más deprisa.

Faltaban cuatro para el final cuando Aduriz, al borde el agotamiento, acertó por fin resolviendo un barullo. Balenziga, muy bravo todo el partido, peleó un balón al borde del área cuando el Rayo quería iniciar la salida. El lateral penetró casi de rebote, su centro lo cortó una pierna rayista pero el rojiblanco porfió y repitió suerte con la cabeza consiguiendo que el cuero acabara en las botas de Aduriz. Había cinco jugadores del Athletic prácticamente en el área pequeña del Rayo. El gol no fue un prodigio técnico, ni una exquisitez; no pasará a la historia como uno de los mil mejores goles del Athletic, pero marcando ese tipo de goles ha conseguido este equipo muchos éxitos; y sumar estos tres puntos hay que considerarlo como un gran éxito, tal y como están las cosas.

Share This: