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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Ahogados en el derbi



El Bilbao Basket no fue rival para el Baskonia en el derbi. Foto ACB

El Bilbao Basket no fue rival para el Baskonia en el derbi. Foto ACB

Ya decía alguien que lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible. El Uxue Bilbao Basket cedió de nuevo en el derbi ante el Laboral Kutxa que ha ganado 18 de los 22 duelos ligueros ante su vecino. Por más que los gasteiztarras no se jugaran nada, su superioridad fue clarísima desde el minuto uno por una simple cuestión de físico: sus jugadores están mucho más frescos que los del equipo bilbaino, que apenas se tiene en pie. Ya ocurrió la pasada temporada cuando el Bilbao Basket acudió a Gasteiz en la última jornada de la Liga regular a mejorar su posición de cara al play-off y el Baskonia no se jugaba nada. Pues bien, los hombres de negro regresaron con una derrota por 30 puntos.

La historia del derbi aplazado en su día por la final de la Eurocup se resumió en los primeros minutos. La defensa baskonista subió líneas, Omar Cook apretó al límite a Nikos Zisis y el Uxue Bilbao Basket no pudo con el nivel de contacto físico marcado por el Laboral Kutxa sencillamente porque no está preparado para eso. Los pivots baskonistas campaban en la zona, el rebote era tiranizado por los visitantes y en apenas cinco minutos los de Zan Tabak ya ganaban por 6-19. A partir de ahí, el derbi fue para los bilbainos algo parecido a una agonía, a un inocuo ejercicio de supervivencia al que acudió desarmado y casi derrotado de antemano.

Sin Grimau, con Vasileaidis y Rakovic sin poder aportar ni siquiera lo mínimo y con los dos bases en fase depresiva, el Uxue Bilbao Basket no encontró soluciones ante un equipo más grande, más físico y, para colmo, más acertado. Las buenas noticias llegaban de nuevo por la buena actuación de Fran Pilepic, aunque sufrió ante Fabien Causeur, el jugador cuya plaza ocupó después de que el francés rechazara a última hora la oferta del Bilbao Basket del pasado verano. Lamont Hamilton también sumaba en ataque, pero era puro maquillaje por su incapacidad para frenar a los pívots rivales y Mumbrú trataba de aportar en su duelo con Nocioni, del que siempre salen chispas.

San Emeterio y Lampe salieron del banquillo para añadir aún más poder ofensivo al Laboral Kutxa que avanzaba con comodidad. Su único momento de inquietud llegó en el tercer cuarto cuando cuatro triples consecutivos del Uxue Bilbao Basket apretaron el marcador (46-49 y 49-53). Entonces, el derbi sí parecía un derbi, por eso intervino Nocioni. El argentino casi nunca está para bromas dentro de una cancha y lideró el tirón definitivo de su equipo, el que supuso la puntilla para los vizcainos, que habían gastado todas sus energías y ya no les quedaba nada para volver a pegar otro acelerón. El último cuarto sobró y reveló la diferencia que existe ahora mismo entre ambas plantillas. Aunque el Laboral Kutxa no se jugara nada, tiene a su equipo preparado para seguir compitiendo, como corresponde con su historial. En cambio, el Uxue Bilbao Basket, que debe aún sellar su presencia en el play-off en las tres últimas jornadas, a poder ser por encima del sexto puesto, tiene a la mitad de sus jugadores más tiempo en la camilla que en la pista y así es imposible mantener un óptima forma competitiva.

Los números invitarían a pensar justo lo contrario. El Uxue Bilbao Basket ha disputado 49 partidos hasta ahora; el Laboral Kutxa lleva 61, pero está más fresco porque ha usado más jugadores. Tres que ya no están en su plantilla (Rochestie, Cabezas y Oleson) sumaron minutos que se ahorraron otros compañeros. En cambio, Fotis Katsikaris ha descargado el peso de toda la temporada en nueve jugadores. Cuatro de sus hombres (Zisis, Vasileaidis, Mumbrú y Hamilton) han jugado más minutos en la Liga y en Europa que el jugador más utilizado en el conjunto baskonista. El desgaste se ha ido acumulando entre los hombres de negro que ahora se han encontrado con que Pilepic ha pasado de promediar nueve minutos por partido a 30 en los dos últimos partidos y Samb tiene que hacer el rol de Rakovic después de haber participado en apenas uno de cada tres partidos. Ni siquiera consideró Katsikaris oportuno ahorrarle a Mumbrú, quien le debe sujetar el edificio en estos semanas cruciales, cinco minutos de juego en un derbi decantado claramente. Sergio Sánchez no jugó, algo que sí hizo Unai Calbarro, bilbaino en las filas baskonistas, al que Tabak permitió disfrutar de la fiesta durante un minuto.

El técnico del Uxue Bilbao Basket, que respeta al máximo las jerarquías, se ha encontrado con la obligación de tener que cambiar bruscamente los roles asignados lo que, probablemente, le tendrá que llevar a modificar también algunas cosas en el aspecto táctico para afrontar los tres partidos que pueden evitar que la temporada sea una decepción. Empezando por este próximo sábado en Sevilla ante el Cajasol, el equipo bilbaino tendrá que defender mejor el bloqueo y continuación para que su zona deje de ser una autopista. Sus tres próximos rivales ejecutan muy bien este suerte del juego y tienen buenos tiradores en los costados para generar espacios. A falta de piernas y de pulmones, el Uxue Bilbao Basket tendrá que trampear, buscar fórmulas defensivas que provoquen menos desgaste y quizás un ritmo de juego menos elevado. Porque, pese a todo lo que ha hablado Katsikaris de la importancia de la defensa, su equipo es el séptimo que más puntos recibe esta temporada. A estas alturas, los hombres de negro no están para jugar a más de 80 puntos contra casi nadie, menos contra un equipo de Euroliga. Pero saben que si ganan los últimos tres partidos por un punto, serán cuartos. Si ganan dos, se quedarán más o menos donde están. Si solo ganan uno, pueden verse en riesgo de perder plaza europea. Y eso sí que sería difícil de asumir.

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