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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Al Athletic le faltó creérselo



Iraizoz completó uno de sus mejores partidos con el Athletic. Foto AC

Iraizoz completó uno de sus mejores partidos con el Athletic. Foto AC


Fue una pena porque pocas veces el Athletic tendrá una oportunidad mejor para ganar o al menos puntuar en el Camp Nou. Los de Valverde lo hicieron casi todo bien a lo largo de todo el partido pero un par errores propios y alguno ajeno bastaron para echar por tierra su gran trabajo. Para ganarle al Barcelona en su propio campo, incluso a este Barcelona del que dicen que está al borde del abismo, hace falta alcanzar la perfección y el Athletic no lo consiguió aunque le faltó poco.

Fue una lástima porque los leones volvieron a demostrar que forman un equipo muy competitivo, difícil de doblegar incluso para rivales de la talla del Barcelona y en su propio campo. Lucharon al límite de sus posibilidades y cayeron. Nada que objetar a su comportamiento. Quizá les faltó un puntito más de convicción en su propias fuerzas para redondear la tarea cuando el rival flotó durante unos minutos tras el gol de Aduriz. Pero hablamos de matices en medio de un partido tremendo, peleado de poder a poder y en el que el marcador podía haber caído de cualquier lado. Si se repasa la lista de ocasiones no puede decirse que sea injusto que el Barcelona acabara llevándose la victoria. Pero tampoco lo hubiera sido de caer los puntos en el casillero rojiblanco. Ocasiones hubo en las dos porterías y fútbol en los dos bandos, racheado si se quiere, pero de calidad incuestionable en cualquier caso.

Era uno de esos partidos en los que la psicología es tan importante como la táctica. Venía el Barcelona de una semana horrible en la que los fracasos deportivos sacudieron al club hasta los cimientos. El socio le dio la espalda al equipo y en el graderío hubo más turistas con cámara de fotos que aficionados de carné y bufanda. En ese río revuelto podía pescar el Athletic y su puesta en escena fue magnífica, con una presión adelantada que impidió al Barcelona salir de su campo y aisló a Messi hasta el extremo de que tardó siete minutos en tocar su primer balón. Para entonces Muniain ya había tenido tiempo de equivocarse al acabar una contra llevada por él mismo, e Iturraspe de ganarse una amarilla. Un minuto después de que Messi entrara en acción, Aduriz mediría a Pinto con un remate seco con poco ángulo al que el portero respondió bien en el primer palo.

Las cosas empezaban bien pero el Barcelona, con ausencias, en crisis y cuestionado, sigue siendo un equipo tremendo con futbolistas capaces de resolver por sí mismos sobre el césped los problemas que les crean en los despachos y aledaños. Los de Martino vieron rápido que la presión adelantada del Athletic era vulnerable a poco que precisaran en los pases. Pedro fue el primero que lo entendió, entre otras razones porque era quien más facilidades tenía ante un De Marcos que volvió a sufrir lo que no está en los escritos en el lateral. Entró Messi en acción y con él se activaron las dos bandas con Pedro y Alexis, mientras que Iniesta aportaba lo suyo a ratos. Iraizoz empezó a convertirse en el héroe del Athletic salvando remates a bocajarro de Pedro y de Messi, el árbitro anuló un gol al argentino por fuera de juego y Balenziaga evitó que Adriano abriera el marcador. El chaparrón enfrió un tanto los ánimos del Athletic aunque el chilena que Aduriz estrelló en el palo congeló el fútbol en una foto fija para el recuerdo. Susaeta, que ya celebraba el gol, solo pudo conectar un remate penoso cuando lo tenía todo a favor.

Dos minutos después de la chilena de Aduriz, el chileno Alexis remató contra el larguero desde el área pequeña. De ahí al descanso Iraizoz volvió a ser el mejor rojiblanco, seguido muy de cerca por Laporte. El Athletic daba la cara, sí, pero el Barcelona hacía la mayor parte de las ocasiones casi siempre empezando su fútbol en una de las bandas.

El golazo de Aduriz nada más regresar del descanso pudo hundir la moral de los azulgrana y reafirmar a los rojiblancos en su convicción de que podían dar la campanada. Por un momento pareció que la corriente del río revuelto podría llevarse por delante a los locales. De hecho Susaeta marcó el segundo gol que debió sentenciar el partido, pero el árbitro lo anuló por un fuera de juego inexistente. En caso de duda los árbitros y los auxiliares nunca se equivocan cuando hay determinados equipos en el campo. Lo tuvo en la mano, pero el Athletic no supo, o no pudo mantener el listón de la exigencia. El fútbol organizado, los pases trenzados, la amenaza constante de la primera parte, dieron paso a la desconexión de los hombres más adelantados y a la pérdida acelerada de balones. Aduriz quedó aislado, Muniain intervino la mitad de lo que lo hizo en la primera parte y a Herrera se le fue apagando la luz. Al Barcelona no le quedaba otra que lanzarse al ataque con todo, y eso es mucho incluso para este Athletic granítico. Valverde quiso reforzar la contención sustituyendo a Morán por Rico, pero el guión no cambió. El Barcelona dispuso de una sucesión de llegadas y ocasiones para resolver que desperdició por falta de puntería o por acierto de Iraizoz. El vuelco se produjo en dos minutos malditos. El gol del empate llegó en una jugada desastrosamente defendida. Balenziaga y Muniain, blandísimos, dejaron salir a Alves de la banda y De Marcos fue solo un acompañante de Pedro cuando el canario remató en el área pequeña. Dos minutos después el árbitro, que en principio dejó seguir la jugada, señaló falta una acción de De Marcos sobre Messi que admite cuando menos el beneficio de la duda. Pero ya está dicho que en caso de duda los árbitro nunca se equivocan con determinados equipos. Iraizoz, inconmesurable todo el partido, se comió el disparo duro de Messi por su palo. Quizá la superpoblación el área le impidió ver el balón hasta que ya fue demasiado tarde.

Fueron dos mazazos demasiados duros hasta para este Athletic indomable, ese equipo que se resiste a doblar la rodilla hasta el último minuto. Y la tuvo Rico en ese instante final pero Mascherano repelió su remate a bocajarro. No hubiera sido injusto que el Athletic se llevara ese punto en el último suspiro. El partido fue una moneda al aire durante muchos minutos y al final salió cruz para los leones. No pasa nada. Por encima del resultado debe quedar la actitud del equipo, su espíritu de combate, su competitividad y la calidad de su fútbol. Si mantiene ese nivel el Athletic no tiene nada que temer.

 

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