Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Al Athletic le pierde su mala cabeza



Lo tuvieron en la mano y se les escurrió entre los dedos por su mala cabeza. Los jugadores del Athletic deberán reflexionar muy en serio sobre lo que ocurrió el domingo en San Mamés, sobre todo en el primer cuarto de hora de la segunda parte. El modo empanada en el que regresaron del vestuario no es de recibo, y no es la primera vez que les pasa. Las dimensiones exactas de lo que perdieron los rojiblancos por su mala cabeza se conocerán sobre la siete de la tarde del próximo domingo: a lo mejor los jugadores pagan su indolencia metiendo horas extras durante el verano en las eliminatorias europeas previas. Todavía les queda una oportunidad de redimirse y disfrutar de un verano tranquilo. A fin de cuentas siguen dependiendo de ellos mismos para alcanzar la sexta plaza. Lo de intentar asaltar el quinto puesto ya incluye elementos ajenos porque el Villarreal va de mano aunque le toca jugar un derbi en Mestalla y da la impresión de que los amarillos, como la Real, que acaba en Vigo, tampoco van muy sobrados.

San Mamés vivió frustrado su despedida de la temporada. Lo que ocurrió ante el Leganés entra más en el terreno del psicoanálisis que en cuestiones futbolísticas. La manera en la que el Athletic gestionó el partido merece una reflexión que atañe a todos, jugadores y entrenador, porque todos fueron responsables del fiasco, unos con su actitud y otro con sus decisiones.

La cosa no pudo pintar mejor hasta el descanso. Sin hacer nada del otro mundo, apoyados tan solo en el buen hacer de Aduriz, las acometidas de De Marcos y la velocidad de Williams, los rojiblancos tomaron la manija del partido ante  un Leganés que dio la impresión de que confiaba más en lo que podía hacer el Eibar ante el Sporting que en sus propias fuerzas.

Hasta el gol que adelantó al Athletic fue una jugada de poco fuste. Muniain perdió un balón en el área por aturullarse en un regate inútil, pero el rebote acabó donde debía haber acabado el pase que pedía la jugada dos segundos antes: en los pies de Balenziaga. El lateral resolvió con un envío que para ser remate iba demasiado desviado y para ser centro iba demasiado fuerte; sólo él sabe lo que quiso hacer. Afortunadamente Aduriz pasaba por allí y alargó la pierna para cobrar el tanto más típico del cazagoles, ese que entra casi sin querer, como de rebote y que deja a los defensas y portero con cara de qué ha pasado aquí.

El propio Aduriz pudo doblar la ventaja empalmando de volea en el borde del área un servicio con el pecho de Williams pero el portero del Leganés, que atiende por el efervescente gentilicio de Nereo Champagne, respondió con un paradón que mantuvo vivo a su equipo. Hubo más aproximaciones del Athletic al área de Champagne, pero no significaron más trabajo para el portero.

La tarde del domingo tuvo el aroma antiguo de los partidos jugados a la misma hora, aunque los tiempos han cambiado que es una barbaridad. Antes teníamos el marcador simultáneo Dardo, que  los más jóvenes relacionarán con  la máquina de vapor por lo menos, luego vinieron los transistores portátiles, después el vídeo marcador y ahora los smartphones, con los que todo el mundo se entera en tiempo real de lo que está pasando en otros campos. Lo que permanece inalterable es la prohibición de poner el cronómetro y de anunciar los otros resultados en el marcador. Pero ¡qué sería del fútbol sin estas estupideces!

Estaba el personal ilusionado con un ojo en el 1-0 de San Mamés y el otro en el teléfono donde aparecían el 1-1 de Anoeta y el 0-0 de Villarreal, aunque el personal que acude a San Mamés acumula quinquenios de experiencia y sabe que siempre hay un motivo para desconfiar. Una vez más, el personal acertó.

Los jugadores del Leganés regresaron del descanso sabiendo que el Sporting ganaba en Ipurua. Los del Athletic volvieron al campo repasando mentalmente los apasionantes hábitos de vida de las musarañas. El Leganés se jugaba la vida y dio un paso al frente. El Athletic se jugaba la bolsa de Europa y reculó, quizá calculando con estar en el campo era suficiente para ganar el partido. Entre la bolsa y la vida, no hay duda a la hora de la elección. A la salida de un corner Bustinza, 1,75 de altura, lateral de oficio, cazó un cabezazo a bocajarro en el área pequeña sin despegar los pies del suelo, que Arrizabalaga repelió como supo y pudo. El personal pasó directamente de la sospecha a la certeza y los que habían sido hasta entonces gritos de ánimo, mutaron en algunos improperios subidos de tono. Los jugadores de Garitano crecían a ojos vista y ganaban a los de Valverde en actitud, intensidad y juego. Los futbolistas de Valverde parecían todos guardias de tráfico braceando y dando indicaciones: tú por aquí, yo por allí, ese que no se mueva, aquel más atrás… ¿vamos bien para salir de Babia?.

Había cinco rojiblancos en línea al borde del área cuando Gabriel dio un pase en globo para que se colara Szymanowski. De Marcos, que era su marcador y quien estaba a su espalda, reaccionó levantando la mano para reclamar el fuera de juego que anulaba precisamente él; los demás vieron pasar al balón y al delantero como las vacas miran el paso del tren.

Con el punto de la salvación en el bolsillo el Leganés se replegó dispuesto a pelear por su vida hasta el último aliento. En el Athletic tocaron a rebato pero la tarde no estaba para heroicas. Nadie se come el mundo según se despierta de la siesta, ¡qué pereza!. Valverde tampoco estuvo muy despierto. Retiró a un Williams que se pasó el partido dejando la duda de si el golpe que se llevó en la primera jugada del partido le había dejado secuelas o no, pero Susaeta no se enchufó al partido. Después retiró a Raúl García, que es mucho retirar cuando lo que necesitas es barullo en el área, para dar entrada a un Sabin Merino que viene de una larga inactividad y no es precisamente el Capitán Trueno. Lo de quitar a Balenziaga para dar tres minutos a Lekue fue tan pragmático como jugarte diez euros al euromillón para pagar la hipoteca.

 

Share This:

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*