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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Al Athletic se le acaba la cuerda



El árbitro señaló un penalti inexistente que Iraizoz detuvo a Messi. Foto AC

El árbitro señaló un penalti inexistente que Iraizoz detuvo a Messi. Foto AC

A la tercera… fueron vencidos por el Barcelona. El Athletic no dio más de sí en este frenético agosto al que todavía le quedan un par de partidos. Valverde ha ido perdiendo efectivos a medida que cumplía objetivos. Ya venía sin Muniain, perdió a Rico antes de empezar y luego a Iturraspe. Williams ha recaído y la Supercopa se cobró la factura de San José y Etxetia, Ayer cayó Balenziaga.

Las ausencias de Etxeita y San José fueron la principal novedad en la alineación respecto a la que goleó la semana pasada al Barcelona. Y se notó, vaya si se notó. Valverde improvisó con Elustondo como central y Rico como compañero de Beñat. No fue lo mismo, sobre todo a la hora de buscar la portería contraria.

Las bajas  se acusaron menos a la hora de contener. El Athletic volvió a ser un grupo muy solidario, en el que nadie se esconde y todos aportan. Con las líneas juntas y bien colocados, los leones no tuvieron problemas para neutralizar a un Barcelona que entró en el partido con muchas precauciones, escaldado por el correctivo que se llevó en su última visita.  Esta vez no hubo ronditos ni suficiencia. Luis Enrique salió con todo lo que tiene disponible y planteó un partido donde la seguridad primaba sobre las alegrías atacantes.

Messi no está, y eso lo acusan sus compañeros, que tocan y tocan, sí, pero se pierden en un fútbol circular, sin ninguna profundidad. Los esfuerzos de Iniesta no tenían continuidad y el Athletic cerraba muy bien tanto las bandas como el centro.

Hubo mucha tensión y poco fútbol durante todo el primer tiempo. Al Athletic le faltaba claridad para jugar los balones que recuperaba. Beñat no daba abasto en solitario y Rico recordaba demasiado al que llegó de Granada hace dos años: laborioso en la recuperación pero pésimo en la entrega al compañero. Rico devolvió todos los balones que robó y así no hay manera de enlazar algo de juego ofensivo.

A Eraso le ocurrió algo parecido. Intenso e inmenso en la presión, pero negado a la hora de conectar con Aduriz. Y es que todo no puede ser, aunque te dejes la última gota de sudor y el último gramo de energía en el campo. El Athletic echó en falta un futbolista con visión al lado de Beñat, o al menos alguien más acertado, una versión más rodada de Rico hubiera sido suficiente,  para poner balones en condiciones a los hombres más adelantados. Sabin Merino lo intentó casi siempre en desventaja y Susaeta volvió a estar más atento a tapar las vías de progresión del rival que a mirar la portería de Bravo. Aduriz quedó aislado porque el Athletic aportó un trabajo enorme pero muy poquito fútbol, entendido como creación, criterio para manejar el balón  y capacidad para enlazar cuatro pases seguidos.

Y luego está lo del árbitro y sus dos ayudantes. No estuvieron acertados y, si no fueron decisivos en el desenlace del partido, les faltó muy poco. Uno de los ayudantes cortó una contra de Eraso por fuera de juego inexistente y el otro permitió un centro de Sergio Roberto con el balón treinta centímetros más allá de la línea de fondo. El mismo línea no vio a Suárez arrancando en fuera de juego en la jugada previa al inexistente penalti que se sacó de la manga Del Cerro Grande, pero en la segunda parte fue un lince para volver a cortar a Eraso que había arrancado desde atrás. Lo de ordenar repetir un golpe franco después de semejantes meteduras de pata, solo se puede atribuir a la vis cómica del árbitro.

Agosto ha pasado factura al Athletic, en forma de lesiones y cansancio acumulado. Nada más comenzar la segunda parte cayó Balenziaga, que estaba completando un partido notable, como todos sus anteriores este mes, por cierto. Otro problema muscular a sumar a los que ya padece la plantilla. El Athletic está teniendo un verano con un nivel de exigencia tremendo y habrá que esperar al menos hasta el primer parón de la Liga para tomar un respiro y rehacerse.

Fue una lástima que Suárez pudiera reventar el balón, completamente solo en el área pequeña a los nueve minutos de la continuación pero, aunque el dominio del Barcelona no era abrumador, se veían venir los problemas para el Athletic incluso desde los últimos diez minutos de la primera parte. Aunque suene a paradoja, la lesión de Alves a los veinte minutos, le vino bien a Luis Enrique, puesto que, sin querer, la inclusión de Sergio Roberto en el lateral, mejoró las prestaciones de su equipo.

Al Athletic le faltaba frescura y un punto de intensidad para imponerse en los choques como en la Supercopa. De hecho, el gol llegó en una jugada en la que el Barcelona se llevó el balón en el centro del campo porque puso más energía.

Ahí se acabó el partido por mucho que los leones lo siguieran intentando hasta el último suspiro. Los cambios no solucionaron los principales males del equipo. Gurpegui entró por Rico para colocarse en el centro de la defensa y adelantar a Elustondo a la zona de creación y el agotado Sabin Merino dejó su sitio a Ibai Gómez. Pero el guión del partido apenas varió. El Barcelona se defendió con el balón con más comodidad de la prevista incluso por ellos, y hasta Messi aprovechó el agotamiento del Athletic para dar señales de vida tras haberse el partido escondido después de que Iraizoz le detuviera el penalti.

El Athletic tiene el tiempo justo hasta el jueves para descansar, recomponerse y concentrarse en eliminar al Zilina. No caben medias tintas, ni rotaciones. No queda más remedio que ir con todo porque estar en Europa sigue siendo, no lo olvidemos, el gran objetivo de este mes.

 

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