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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Al Athletic se le hizo demasiado largo el partido



El árbitro no vio penalti en esta zancadilla de Jonny a Williams Foto AC

Hay años en los que es mejor no levantarse de la cama. Esta de Ziganda, sin ir más lejos, es una de esas temporadas condenadas al fracaso prácticamente desde su inicio. El fútbol también tiene estas cosas. Hay cursos que ves venir torcidos desde el comienzo, como si estuvieran malditos de antemano. La razón te dice que si se trabaja bien los frutos llegarán, pero el corazón te asegura que nada de lo que hagas será suficiente contra el gafe. Lesiones, errores arbitrales, bajas formas, mala suerte en momentos decisivos… hay años en los que se junta todo para confirmar aquello de que a perro flaco todo son pulgas.

El Athletic perdió dos puntos ante el Celta en el tiempo de descuento y todavía tendrá que agradecer a Kepa el punto que sumó. El portero volvió a hacer dos paradas de esas que definen a los fuoriclasse, y lo digo en italiano porque hasta suena más potente; a este paso Kepa será bastante más que una estrella en el mundo del fútbol. Su primera intervención fue un alarde de reflejos, una exhibición de instinto para repeler a una mano un remate a bocajarro de su paisano Iñigo Martínez, que trataba de cortar un centro envenenado en la frontal del área pequeña. El fuego amigo siempre tiene más peligro porque es imprevisto, de ahí el mérito del portero. La segunda intervención se produjo un minuto después de que Brain Méndez estableciera el empate, o sea, en el filo del minuto 93. Hugo Mallo envió un misil a la escuadra izquierda de la portería del Athletic y Kepa dibujó un vuelo inverosímil para desviar la pelota. La primera impresión confundió a muchos en San Mamés. Unos creyeron que fue la madera la que repelió el balón, otros que la mano de Kepa desvió lo justo para que el poste hiciera el resto del trabajo. Nada de eso. Lo que ocurrió fue que Arrizabalaga interpretó una versión en vivo de la mítica foto de Iribar en Lezama. Solo que en este caso, además del aporte estético, la parada valió un punto.

Pero ya está dicho que hay que años en los que es inútil el esfuerzo. El Athletic tampoco tuvo suerte esta vez con el árbitro Del Cerro Grande, que es un buen colegiado pero que, evidentemente, no tuvo su día. Ni el ni uno de sus ayudantes. El derribo de Jonny a Williams cuando apenas se había superado la media hora de juego, fue un penalti como un piano que el colegiado transformó en falta contra el Athletic y amarilla a Williams por simulación. No sé si este tipo de jugadas tendrán cabida en ese VAR que nos anuncian que viene. No hacen falta medios técnicos para confirmar acciones de este tipo. Basta con fijarse en la intensidad de las protestas de los jugadores de un bando y el lenguaje corporal de los del otro; basta con ver la desesperación e insistencia de Williams y observar cómo silbaban haciéndose los distraídos los jugadores del Celta. La cosa se agrava cuando nada más comenzar, el árbitro tampoco interpretó como penalti una mano de Cabral y, ya en el segundo tiempo, tampoco vio nada en otra caída de Williams dentro del área cuando había superado a su par en velocidad y buscaba la diagonal, aunque bien es verdad que en esta acción siempre cabe la interpretación de si el empujón del defensa es tal o se trata de una carga legal.

Vale. El árbitro no ayudó y el gol del empate llegó en el tiempo de descuento, Es verdad que hay años en los que todo viene torcido. Cierto. Pero mejor tratemos de encontrar la razón en lugar de aferrarnos a lo esotérico. El Athletic jugó mejor que el Celta, dominó el partido y merodeó la portería contraria con más insistencia que su rival. La victoria por la mínima hubiera podido considerarse un resultado justo y acorde con lo visto durante más de una hora de partido. Pero desde niños sabemos que los partidos duran noventa minutos, que no hay enemigo pequeño y todas esas cosas. Y lo cierto es que los últimos veinte minutos del Athletic deben dar mucho que pensar a sus responsables.

Los rojiblancos completaron un buen primer tiempo, lo que tampoco es mucho decir en un año como éste. Iturraspe y San José consiguieron dominar la zona ancha y desde esa conquista lograron hacerle el partido incómodo a un Celta que prefiere disponer de la pelota en lugar de buscarla. Pero jugando a la velocidad con que lo hace el Athletic es muy difícil, por no decir imposible, hacerle ocasiones a un rival mínimamente ordenado. Sin Aduriz y con Williams como referencia en punta, el que hizo el trabajo ofensivo fue un Raúl García que se multiplicó hasta acabar agotado. Córdoba tuvo un partido efervescente, pero más como gaseosa que como champagne. Su arranque fue más que prometedor, activo en la recuperación y valiente para intentar la jugada personal, pero se fue diluyendo hasta quedar prácticamente en nada hasta que fue sustituido. Susaeta, en el otro lado, estuvo más regular, como acostumbra, aunque alternó acciones de mérito con otras de atolondramiento, también como casi siempre.

Lo peor del equipo, y del partido, ocurrió en el tramo final, en cuanto perdió la inercia positiva que le dio el gol de Núñez, que acusó el Celta durante unos minutos. Para explicar el fenómeno cabe analizar los cambios. Unzué movió el banquillo para potenciar su juego de ataque y la cosa le salió bien; todo lo contrario que a Ziganda. Los relevos del Athletic no aportaron nada: Aduriz apenas tocó balón, Beñat ya salió cansado y Lekue tuvo que ocupar el sitio de un Balenziaga medio lesionado.

El Athletic, como tantas otras veces que ha cobrado ventaja en el marcador, se fue echando atrás hasta acabar embotellado en su área.Una vez más, los rojiblancos dieron vida al rival, le regalaron metros y el balón, ahorrándole hasta el esfuerzo de la recuperación.  De nuevo faltó oficio pero, además, y esto sí que es preocupante, el equipo acabó fundido, dando pena en el plano físico el último cuarto de hora. Que eso ocurra después de quince días sin competición y en un partido que se estaba ganando no hace más que multiplicar las preguntas.

 

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Un comentario

  1. Bat nator zeurekin. Halere, azpimarratu gura dut Aritzen eta Beñaten lan eskasia. Aurrean duzun taldeak golaren bila geratu barik ari bada, eta taldekieen indarrak xahuturik badaude, lan egitea besterik ez da geratzen-
    Nire zalantza lanerako prest dauden.
    Kidetasun gabezi itzela!