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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Algo parecido a lo imposible



Kostas Vasileiadis fue el protagonista de la acción clave del partido

Kostas Vasileiadis fue el protagonista de la acción clave del partido. Foto GBB

El Bilbao Basket se estrenó en la Eurocup con una victoria rescatada entre la fe y la suerte después de haber firmado una pobre actuación

Una exitosa película ocupa ahora mismo las carteleras con el título de “Lo imposible”. Quizás a partir de ahora a los proyectores se les puedan colar las imágenes del partido de ayer entre el Bilbao Basket y el Buducnost que abrió la Eurocup en el Bilbao Arena porque lo que ocurrió al final en la cancha de Miribilla se imaginó durante muchos minutos como imposible. La gente se encaminaba ya a las puertas de salida, lamentando una pobrísima actuación de su equipo y una derrota bien merecida, cuando los cables buenos hicieron por fin conexión y el Bilbao Basket pasó como un tsunami por encima de los montenegrinos. Hubo mucha fe en la victoria, es cierto, pero también abundante dosis de suerte y mucha bisoñez en las filas del Buducnost.

Todo empezó de una malísima puesta en acción del Bilbao Basket. Irreconocible, quizás por vestir de blanco siendo local, el equipo no se pareció en nada al que había sometido tres días antes al Unicaja. Sin tensión ni intensidad y, por ello, cometiendo error tras error, los bilbainos dieron vida y algo más al Buducnost. Ayudas demasiado largas que desatendían a los tiradores, rebotes que no se controlaban… Los de Podgorica, conducidos por ese joya de 18 años que se llama Nikola Ivanovic, aprovecharon todas las facilidades para ponerse por delante desde la primera posesión y creer en sus posibilidades de ganar. Y cuando un equipo balcánico cree que puede ganar, es difícil convencerle de lo contrario.

Como el Bilbao Basket ni siquiera era capaz de cambiar canastas ya que solo los balones interiores a Hamilton hacían daño a la defensa rival, el Buducnost llegó a doblar en el marcador (12-24) al inicio del segundo cuarto a un rival frío como el público, que no se podía creer lo que veía. Los de Fotis Katsikaris parecieron enchufarse definitivamente tras un tiempo muerto y redujeron la desventaja a cinco puntos (25-30), pero tres triples consecutivos de los montenegrinos cortaron de nuevo la corriente antes del descanso.

Las cosas iban mal y fueron a peor, como reza la ley de Murphy. Raúl López se lesionó para no volver a salir. Nikos Zisis quedó como único base, pero enseguida cometió su cuarta falta. Sin sus cerebros en cancha y con Grimau de improvisado director de juego, las cosas no mejoraron nada, no por culpa del catalán, claro. El problema venía de mucho antes y el Bilbao Basket se mostraba incapaz de meter un par de marchas más a su ritmo, de anotar cuatro canastas seguidas que pudieran  asustar a los bien organizados discípulos de Dejan Radonjic. El Buducnost llegó a mandar por 16 puntos y estuvo medio partido por encima de los diez puntos de ventaja, lo que señala claramente la mala actitud del Bilbao Basket.

Doce puntos era la renta de los balcánicos a poco más de 4.20 del final de un encuentro que ya estaba siendo un suplicio para los jugadores y para el público. Pero el Bilbao Basket se resistió a ser la víctima de la mayor sorpresa de la primera jornada de la Eurocup. No le quedaba otra cosa que subir líneas defensivas y arriesgar, aunque fuera para reducir la desventaja y acabar con una derrota adecentada en el marcador. Álex Mumbrú tiró de los suyos, anotó nueve puntos casi seguidos, encendió Miribilla y una ola gigantesca empezó a venirse sobre el Buducnost, que tenía el partido en sus manos.

Así, un 2+1 del capitán igualó el partido a 43 segundos del final tras un parcial de 17-2 en cuatro minutos y medio. Era la primera vez que el Bilbao Basket no estaba por detrás en el marcador, ya tenía opciones de ganar. Pero un triple de Marko Popovic, dos tiros libres libres errados por Zisis y otros dos anotados por el propio jugador montenegrino parecieron hacer justicia a lo sucedido. Con 64-69 y 20 segundos, tenían que pasar cosas inhabituales, imposibles, para que el Bilbao Basket ganara. Y pasaron, aunque casi no quedaba tiempo. Zisis se resarció y anotó tres tiros libres del tirón para reducir a 68-70 a 6 segundos, Dee Bost solo anotó uno a 4.7 (68-71) y Vasileiadis metió un triple desde casi el centro del campo que los árbitros anularon al señalar una falta anterior.

Era igual, el griego ya había entrado en trance. Se fue a la línea de tiro libre con 3.1 segundos en el reloj y las ideas claras: meter el primero, tirar a fallar el segundo y que la suerte acompañara para poder hacerse con un último balón a la desesperada.

Esta sucesión de hechos suele darse una vez de cada mil y el Bilbao Arena fue testigo de ella. Vasileiadis anotó y, en el segundo lanzamiento, su fallo fue tan perfecto que el balón quedó en situación de ser jugado. Entre Hervelle y un montenegrino lo palmearon y cayó de nuevo en manos del de Salónica que, sobre la bocina, anotó limpio para mandar el partido a la prórroga y hacer regresar a quienes ya se marchaban, defraudados, para casa. Mientras el Buducnost trataba de explicarse cómo había podido perder tras hacer “el mejor partido de la temporada”, según su entrenador, se decretó la ley de Kostas en un tiempo añadido al que los visitantes llegaron derrotados. Vasileiadis clavó dos triples seguidos y dio carpetazo a una remontada increíble, de esas  que solo pueden pasar en el baloncesto y, en concreto, en Miribilla. Mumbrú y Kostas ejercieron de bomberos a última hora para apagar un fuego que había adquirido dimensiones importantes. El Bilbao Basket puede alegrarse por haber ganado, pero ya ha agotado su cupo de milagros en la Eurocup. A partir de ahora, tendrá que tomarse las cosas más en serio desde el primer minuto.

Solo la victoria es rescatable de un partido que ha rebajado la euforia. Porque al margen de la mala imagen durante 36 minutos, lo peor fue la lesión de Raúl López que se perderá las próximas tres semanas de competición o, lo que es lo mismo, media docena de partidos en el mejor de los casos. La baja del de Vic, que ve cortado su excelente inicio de temporada, deja a Zisis como único base puro en el momento en que el calendario se vuelve denso. La opción de Grimau y Pilepic no dejan de ser parches para una posición que estaba siendo clave en el buen rendimiento del equipo. En otras circunstancias, quizás el club se habría planteado un fichaje temporal. Ahora toca tirar con lo que hay y el primer test será el Real Madrid, que casualmente tiene tres bases, cada cual más rápido.

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