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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Alguna vez tenía que ser



Hamilton tuvo que emplearse más a fondo de lo que hubiera sido deseable pensando en el Budivelnik. Foto ACB

Hamilton tuvo que emplearse más a fondo de lo que hubiera sido deseable pensando en el Budivelnik. Foto ACB

Explicar la derrota del Uxue Bilbao Basket ante el colista de la Liga Endesa (82-79) puede resultar complicado sin caer en los tópicos ni en argumentos que parezcan excusas. Probablemente, todo se reduzca a que alguna vez tenía ser. Después de unas cuantas semanas salvando los compromisos ligueros previos a decisivas citas europeas, los hombres de negro fueron a tropezar donde casi nadie lo esperaba, ante ese Bàsquet Manresa que solo había ganado cuatro partidos y que se encontró con un regalo que mantiene viva su llave de la permanencia gracias a un rival que no estaba a lo que se celebraba en el Nou Congost. No había pasado, pero alguna vez tenía que ocurrir porque esta vez las circunstancias invitaban a que ocurriese.

El Uxue Bilbao Basket se plantó en la cancha manresana sin Roger Grimau y Milovan Rakovic, que suelen jugar una buena cantidad de minutos desde el banquillo, y sin la mentalidad adecuada. El miércoles llegará la cita decisiva ante el Budivelnik Kiev y la reducida rotación suponía una coartada para racionar la intensidad de los esfuerzos y buscar el triunfo por la vía del mínimo esfuerzo y de la diferencia de calidad. Los de Fotis Katsikaris quizás pensaron que el Manresa, con todas sus limitaciones, iba a caer como fruta madura, pero había que agitar el árbol y el Uxue Bilbao Basket lo hizo poco.

Durante la primera parte, el juego no tuvo chicha ni limoná. El Manresa tomó el mando gracias a la flojera defensiva de los bilbainos que permitieron muchas canastas fáciles. El Uxue Bilbao Basket fallaba muchos tiros cómodos y contemporizaba a la espera de que llegara su momento. Asselin se imponía en la pintura y forzaba a que Hamilton apenas tuviera descanso porque esta vez Mamadou Samb flojeó más de la cuenta. El caso es que un rato de seriedad llevó al conjunto vizcaino a igualar el partido antes del descanso y dejar todo abierto para la segunda parte.

Y aquí llegaron los minutos decisivos, los que dejaron el mal lugar al Uxue Bilbao Basket. Los bilbainos tomaron la delantera a la vuelta de vestuarios y parecía que el Manresa estaba a punto de caer. Pero nada más lejos de lo que sucedió. El Uxue Bilbao Basket sufrió un cruce de cables, una parálisis momentánea que le llevó a desperdiciar trece ataques consecutivos, algunos de ellos con errores groseros en la finalización cerca del aro. Entre medias, hubo una técnica a Mumbrú que contribuyó a dar forma al estropicio: un parcial de 18-0 que al Manresa le cayó del cielo y que estaba obligado a hacer bueno en su agónica situación.

Joan Creus, el hijo del mítico Chichi, cerró este funesto parcial con una canasta que daba a los catalanes 19 puntos de ventaja (73-54). Pensar en levantar esa losa era ingenuo, pero el Uxue Bilbao Basket ya ha demostrado que hace cosas raras. La lógica indicaba que se podía dejar ir, que, total, este partido tampoco era tan importante comparado con el del miércoles. Pero los jugadores de Katsikaris decidieron pegarse el sofocón en busca de lo que parecía imposible y no estuvo tan lejos. Dos triples redujeron la ventaja en apenas un minuto y la defensa mantuvo al Manresa casi seis minutos sin meter un punto. El problema fue que en ese lapso de tiempo el Uxue Bilbao Basket también estuvo tres minutos sin sumar con lo que hizo vano su esfuerzo.

Al conjunto del Bages le temblaban las piernas, pero los de Katsikaris cometieron demasiados errores que les privaron del triunfo. Los vizcainos se colocaron a cinco puntos entrando al último minuto y ahí se resumió el partido. Cuando podía tener opciones de ganar, el Uxue Bilbao Basket falló tres triples en la misma jugada en la que consumió 21 segundos antes de que Moerman anotara. Pero cuando lo hizo el francés quedaban solo seis segundos. Sin embargo, el Manresa perdió el balón en el saque lateral y a los hombres de negro les quedó una última bala para forzar la prórroga. Habría sido ya el sumum, pero Raúl López estrelló en el aro el tiro del empate.

El Uxue Bilbao Basket podía haber apretado de inicio para someter a un rival débil y con la confianza bajo mínimos, pero decidió darle oxígeno y hacerle el boca a boca. Así se habría evitado el desgaste del último cuarto en el que se demostró que un equipo más metido no habría tenido problemas para superar al colista. En Manresa no tocaba y bien que lo agradeció un equipo limitado. Sin piernas de relevo para alimentar la frescura, la cabeza estuvo en otra parte y el Uxue Bilbao Basket sumó su décima derrota de la temporada, octava fuera de casa, que le lleva a perder paso en la lucha por la tercera plaza.

A muchos kilómetros de distancia, el Budivelnik Kiev también cayó en su compromiso liguero ante el Khimik, segundo de la Liga ucraniana, tras una prórroga. Ainars Bagatskis dio descanso a los veteranos Drozdov y Salenga y apenas utilizó a Anisimov con la intención, se supone, de tenerlos en mejores condiciones para el miércoles. Los ucranianos tienen que hacer la proeza de remontar diez puntos y el Uxue Bilbao Basket debe defenderlos para meterse en su primera final europea. Los bilbainos nunca han perdido por más de diez puntos en casa en competición continental, pero nadie quiere lanzar las campanas al vuelo. En el entorno mucha gente ha reservado ya su viaje a Charleroi y eso supone una presión añadida de la que Katsikaris y sus jugadores quieren aislarse. Nadie piensa que vayan a fallar, pero el deporte es a veces traicionero. Como las entradas van a agotarse, todo hace pensar que el Bilbao Arena cumplirá su misión ante un Budivelnik que, en su situación, no tiene nada que perder. Por primera vez en muchas semanas, el Uxue Bilbao Basket jugará de mano en este partido que puede hacer historia en el deporte de Bizkaia. Lo contrario sería un cataclismo.

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