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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Algunos apuntes a vuelapluma después de dos victorias que dejan dudas



El Athletic necesita que Muniain recupere cuanto antes la inspiración. Foto MITXI

El Athletic necesita que Muniain recupere cuanto antes la inspiración. Foto MITXI

Dos partidos, dos victorias. El Athletic ha tenido un comienzo de temporada impecable en cuanto a resultados aunque manifiestamente mejorable en cuanto a juego. Ahora mismo, el equipo tiene más puntos que fútbol; todo lo contrario de lo que se quejaba Bielsa cuando hacía aquellos cálculos. Han cambiado algunas cosas con Valverde. El equipo es mucho más cauto cuando no tiene el balón y no se le caen los anillos por cedérselo al rival y replegarse cuando hace falta o no puede hacer otra cosa. Digamos que ha vuelto la ortodoxia con las consiguientes dosis de tranquilidad, y también aburrimiento, que tras consigo. Ha cambiado eso y, de momento y afortundamante, ha cambiado la suerte en los momentos decisivos de los partidos, un factor que al cabo del año otorga y quita un buen número de puntos.

Hace falta una perspectiva más amplia que la que dan 180 minutos para hacer un análisis mínimamente riguroso sobre lo que puede dar de sí un equipo o sobre las variables que puede manejar un entrenador. Hecha la advertencia, aquí van algunos apuntes.

Valverde ha repetido siete titulares en estos dos partidos, ha repetido con dos suplentes, De Marcos y Morán, en las segundas partes, y todavía dispone de varios jugadores en la plantilla que ni siquiera se han estrenado. Los siete titulares y su disposición en el campo, sí que ofrecen algunas pistas sobre lo que pretende el técnico a groso modo. Los que han repetido son Iraola y Gurpegui en la defensa; todo el centro del campo, Iturraspe, Beñat y Herrera, y dos atacantes, Susaeta y Muniain. Pistas, sí, pero no conclusiones definitivas.

De los repescados solo Beñat parece tener un sitio en el equipo titular. Etxeita no fue ni convocado a Valladolid y se sentó en el banquillo de Anoeta. Balenziaga, titular en el estreno, le tuvo que ceder el sitio a Saborit en el segundo partido. Sola, que ocupó la demarcación del sancionado Aduriz, perdió el puesto en cuanto el titular estuvo en disposición de jugar. A la vista de las primeras elecciones de Valverde cuesta mucho calificar a las incorporaciones como refuerzos. Lo son en el sentido de que amplían la profundidad del banquillo rojiblanco; pero hablamos de jugadores de acompañamiento, no de fichajes capaces de marcar diferencias por sí mismos.

Iraizoz jugó el primer partido por elección del entrenador y Herrerín el segundo por lesión del titular. El debate sobre la portería sigue donde estaba: en la grada. Primero Caparrós, luego Bielsa y ahora Valverde apuestan por el mismo, así que habrá que deducir que el cuerpo técnico tiene las cosas claras. Herrerín ha tenido más oportunidades que ninguno en la pretemporada, aunque fue Armando quien más partidos oficiales disputó en su día, pero el titular sigue siendo Iraizoz.

Valverde se ha decantado por Gurpegui como central, posición en la que le colocó Bielsa el año pasado. El capitán formó pareja con Ekiza en el primer partido y con Laporte en el segundo, que ya jugó una hora en Zorrilla por lesión del titular. Habrá que ver cómo maniobra Valverde cuando pueda disponer de San José. De momento Etxeita está inédito.

En los costados seguimos como siempre. Iraola es el único habitante de la banda derecha, y está más solo incluso que el año pasado puesto que ahora Ramalho está en Girona. En la izquierda, descartados Castillo y Aurtenetxe, Balenziaga y Saborit se han repartido el trabajo sin que ninguno de los dos presente argumentos lo suficientemente convincentes como para hacerse con el puesto.

El centro del campo es la única línea que ha repetido Valverde al completo. Iturraspe, Herrera y Beñat componen el triángulo en el que se ha apoyado el equipo estos dos partidos. Hablamos de tres jugadores que, matices al margen, responden al mismo perfil de futbolista. Técnicos, con buena visión del juego y gran manejo del balón. Capaces de encandilar con una jugada de tiralíneas o un toque sutil, pero inconsistentes a la hora de robar o de defender. Si Iturraspe es el que más mentalidad y disciplina defensiva tiene en este trío, está todo dicho. Es más que probable que la incorporación de Mikel Rico rompa este triángulo, bien sustituyendo a uno de sus vértices o transformándolo en otra figura geométrica. Lo que está claro es que el equipo ha sufrido demasiado sin balón durante muchos minutos ante dos rivales que tampoco pueden considerarse temibles. La presión adelantada que amagó el Athletic en el estreno en Valladolid, no se vio por ninguna parte en Anoeta y sin recuperación disminuyen las posibilidades de éxito del plan de Valverde.

Dos buenas noticias arriba. Muniain ha vuelto con ganas y trabajo. La verdad es que nunca le han faltado esas virtudes al chaval. Si algo ha tenido, incluso en sus momentos más bajos, ha sido implicación y compromiso, a veces mal entendidos, pero esa es otra cuestión. Marcó un gol de oportunista en Valladolid. Ahora solo falta que recupere el fútbol, el regate seco, la idea brillante y sorprendente con la que se dio a conocer y le llevó tan joven hasta el primer equipo. Es mucho, pero todos sabemos que lo tiene.

Susaeta es la otra buena nueva. Estrenó el marcador en Zorrilla y provocó el autogol de Osasuna. Se le ve inspirado y muy activo y no ha perdido su conexión con Iraola. Del funcionamiento de esta pareja depende muchísimo el fútbol ofensivo del Athletic. Desde su banda siguen llegando las mejores jugadas.

Ni Sola ni Aduriz, los dos arietes, han marcado todavía, aunque el segundo protagonizó el excelente contrataque que precedió al segundo gol contra Osasuna. Aduriz se perfila como titular porque a día de hoy sigue ofreciendo más variantes que la pelea constante, la entrega y la presión que aporta Sola. Todo eso está muy bien, pero de un delantero centro se esperan más cosas.

De Marcos ha sido el mayor perjudicado con la marcha de Bielsa. Con el argentino era algo más que un titular indiscutible; era la personificación del fútbol de movimiento constante, incesantes desmarques de ruptura y generosidad que proponía el rosarino. Con Valverde se ha convertido en el primer suplente aunque habrá que ver cómo se desarrollan los acontecimientos. De momento ya ha marcado un gol saliendo del banquillo.

Valverde también ha recurrido a Morán en los dos partidos, cuando le ha hecho falta reforzar el entramado de contención en los minutos finales. El chaval no lo ha hecho nada mal, aunque apenas un cuarto de hora de juego en total no permite aventurar un juicio sobre sus posibilidades.

Los cambios que ha realizado el técnico en estos dos partidos merecen un vistazo. Si exceptuamos el obligado de Laporte por el lesionado Ekiza en el minuto 36, Valverde no movió el banquillo en Zorrilla hasta el minuto 81 en el que De Marcos suplió a un renqueante Susaeta. Después, en el 86, Morán ocupó el puesto de Herrera. Con el equipo axfisiado y un marcador ajustado Valverde no movió el banquillo hasta ultímisima hora y forzado por las circunstancias. En Anoeta fue más táctico. Sobre la hora de juego De Marcos sustituyó a Herrera, en el 68 Ibai ocupó el sitio de Muniain y en el 74 Morán entró por Susaeta. Fueron tres cambios que reforzaron el perfil defensivo de un equipo que entonces ganaba por la mínima y por momentos se veía superado por el rival.

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Un comentario

  1. Tú lo has dicho, Juancar, queda esperar, las primeras cuatro o cinco jornadas suelen ser más propicias para hacer balances o juicios de intenciones.

    Claro que esto está montado como está, hay que vender el circo todos los días, y si hay que animar la venta diciendo que somos líderes, pues hala.

    Lo mejor es que, con todo, al entrenador no le ha gustado lo visto, algo que invita a ser optimistas en cuanto a la posible mejoría del juego.

    Tengo ganas de ver cómo se resuelve la batalla por la titularidad del centro del campo, dónde ve Valverde a Rico, si como sustituto de Iturraspe, como complemento de este en sacrificio de Beñat o Herrera…

    Puede que los refuerzos no hayan sido para ser titulares claros, pero sí parece que han valido para que todos vean un poco más caro tener un sitio en el once inicial. Falta hacía.