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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Athletic, 12; Barcelona, 1: una goleada para la historia



El Athletic que consiguió la histórica goleada ante el Barcelona logró el doblete aquel año

El Athletic que consiguió la histórica goleada ante el Barcelona logró el doblete aquel año

Es el récord más longevo de la Liga, no en vano lleva 82 años en vigor. Se trata de la mayor goleada en un partido del torneo de la regularidad. Ocurrió el 8 de febrero de 1931, cuando el Athletic le hizo un 12-1 al Barcelona en San Mamés. Era el primer partido de la segunda vuelta de una Liga que formaban 10 equipos y vivía su tercera temporada. El Barcelona fue el  campeón de la temporada inaugural y el Athletic había logrado el título el año siguiente. Dos meses después, aquel equipo entrenado por Pentland aseguraría su segundo campeonato de Liga en la penúltima jornada goleando 0-4 al Espanyol de Barcelona. Cuatro meses más tarde aquel formidable equipo lograría el segundo doblete de la historia del club ganando en la final de Copa al Betis por 3-1

Ya ha llovido desde entonces, como llovía en Bilbao los días previos al partido, aunque a las 3:30 de aquel domingo la meteorología dio una tregua a los espectadores que abarrotaron San Mamés. Para entonces los duelos entre el Athletic y el Barcelona ya eran un clásico del fútbol. No en vano ambos equipos llevaban treinta años enfrentandose en la Copa y en multitud de partidos amistosos. “Emocionante partido de Primera Liga”, anunciaban los avisos insertados por el Athletic dando cuenta de los precios: General, 2,50, Preferencia, 5; Tribuna, 10 pesetas.

La primera vuelta acababa de terminar con la Real Sociedad como líder con trece puntos. El Athletic era el segundo, a un solo punto, y el Racing de Santander tercero. Después venía el Alavés y el Barcelona era quinto con nueve puntos, tres menos que el Athletic. En la jornada inaugural de aquella Liga, los catalanes habían goleado 6-3 al Athletic en Les Corts pero en los siguientes partidos los rojiblancos habían puesto de manifiesto que poseían una pegada brutal marcando seis goles a la Real Sociedad, siete al Alavés, cinco al Arenas, seis al Real Madrid en Chamartín y cinco al Espanyol, hasta sumar 37 goles a favor en nueve partidos.

Pero ni siquiera esa capacidad goleadora del Athletic hacía prever que aquel partido contra el Barcelona pasaría a la historia de la Liga. El equipo rojiblanco encaró el encuentro con un cambio en la portería porque el titular Blasco, se había lesionado el domingo anterior en el Stadium Gal, donde el Athletic había ganado al Real Unión por 2-3. Ispizua fue por tanto el portero titular y junto a él se alinearon Castellanos, Urquizu, Garizurieta, Mugerza, Roberto, Lafuente, Iraragorri, Bata, Agirrezabala “Chirri II” y Gorostiza. Por el Barcelona jugaron Llorens, Zabalo, Portas, Marti, Roig, Castillo, Piera, Goiburu, Sastre, Arnau y Parera.

A los siete minutos el Athletic ya ganaba con dos goles de Bata de los siete que marcaría el delantero centro aquella tarde. Con el 2-0 en el marcador el Barcelona quedó en inferioridad al chocar Marti con el poste en una disputa con Bata, teniendo que ser retirado en unos tiempos en los que no existían los cambios. A pesar del contratiempo en el minuto 11 el Barcelona establecería el 2-1 que daría alguna esperanza a los catalanes hasta que en el minuto 23 Roberto marcó el tercero en un corner. Bata marcó su primer gol anticipándose a Llorens en un centro de Lafuente y el segundo culminando una jugada personal “salvando varias zancadillas” según una crónica de la época. Goiburu marcó el único gol del Barcelona de disparo lejano. Roberto remató de cabeza el tercer corner del partido, botado por Lafuente. El cuarto fue de Bata, que remachó de cerca un remate de Lafuente a centro de Gorostiza. El propio Lafuente hizo el quinto disparando a colocar con suavidad y el sexto fue de nuevo obra de Bata de cabeza tras un saque de falta de Garizurieta. Sería Garizurieta quien diera continuidad a la goleada marcando el séptimo tras el descanso de tiro ajustado al larguero. El octavo y el noveno fueron obra de Bata y ambos de similar factura, goles de oportunista recogiendo rechaces cortos del portero Llorens tras disparos de Lafuente y Garizurieta. Bata también marcó el décimo “recogiendo el balón a punta de bota y disparando sin detenerse”, según el periodista, lo que ahora se definiría como al primer toque. El undécimo gol lo marcó Sastre en propia puerta desviando un disparo de Lafuente e Iraragorri cerró el marcador recogiendo un rebote tras un cañonazo de Chirri. El Barcelona terminó el partido con nueve jugadores tras retirarse lesionado Roig cuando el marcador ya señalaba un 10-1

Eran otros tiempos aquellos, muy distintos de los actuales, y la goleada se asumió en ambos bandos con una deportividad que no admitía ni euforias ni depresiones. José María Mateos, el primer gran cronista del Athletic arrancaba así su relato de aquel partido. “Saber ganar, saber perder. ¿Qué es más difícil?. Se acostumbra a discutir estos dobles verbos. Después de todo, lo mismo da en este caso. Porque los dos supieron hacerlo. Supieron ganar y supieron perder. Esta es la mejor y más eficaz consecuencia del match del domingo en San Mamés. Porque ni los vencedores hicieron alarde de su sobrada victoria para humillar a los contrarios, ni los vencidos apelaron a trata alguna que pudiera empañar el resultado. Fue el match un alarde de nobleza deportiva. ¿Qué nos pueden importar los goals ante ello?”

Ni adjetivos grandilocuentes, ni comentarios hirientes, ni titulares espectaculares. Al contrario, en la crónica se percibe un cierto desencanto por el espectáculo hurtado a la afición. “El match para el debido lucimiento ante los espectadores, tal vez tuvo demasiados goals. Nosotros sentimos un doble deseo que no podía ser más antagónico. El de que no se marcasen más goals en obsequio a los vencidos y el de que marcase el Athletic cuantos más pudiese, porque nada hay más odioso que el perdonar la vida. Y no había más que un deseo que pudiese compaginar ambos: el de que terminase pronto el partido. Fueron demasiados goals para que paladeasemos un divertido match. Pero el Athletic puede estar satisfecho de su rotunda victoria“.

En estos tiempos en los que el hecho más nimio adquiere el calificativo de histórico y asistimos cada temporada a tres o cuatro partidos del siglo, asombra la mesura con la que nuestros antepasados se tomaron un partido y un resultado insólitos incluso para aquel fútbol en el abundaban los marcadores abultados.

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Un comentario

  1. da gusto leer cronicas antiguas, pero no tanto ver lo mal que ha evolucionado el periodismo, sobre todo deportivo

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