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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Athletic: de villanos a héroes en diez minutos



Beñat e Iturraspe volvieron a compartir línea

Beñat e Iturraspe volvieron a compartir línea

El Athletic se pasó una hora muy larga dando vergüenza ajena en el Martínez Valero y acabó firmando una remontada increíble en los últimos diez  minutos. En Elche se comprobó una vez más que en el fútbol los milagros existen. Otra cosa es que se repitan con frecuencia, por si alguno está pensando en comprar velas para la final, pero cosas como las vividas en el campo ilicitano son las que hacen que el fútbol tenga millones de aficionados en los cinco continentes.

Llevaban los seguidores del Athletic ochenta minutos jurando en arameo y entregados a las especulaciones más descabelladas, empezando por esa que dice que el Athletic no quiere el séptimo puesto. Llovían los improperios sobre los rojiblancos, aunque estos se estrellaran contra la pantalla de la televisión y, cosas de jugar todos al mismo tiempo como antes, el disgusto por el espectáculo que estaban perpetrando los leones, se tornaba en indignación a medida que se comprobaba que en todos los campos los resultados les favorecían; en todos menos en el que tenían una responsabilidad directa.

El partido del Athletic tiene muy difícil explicación, más incluso que el propio marcador porque, a fin de cuentas, la remontada se empezó a oler en cuanto los rojiblancos empezaron a comportarse como futbolistas y no como palmeras de chocolate.

La remontada, sin embargo, no puede ocultar la pertinacia de Valverde en repetir lo que se ha demostrado fallido, como tampoco debe hacer olvidar la lamentable puesta en escena del Athletic. Los rojiblancos se plantaron en el campo sin tensión competitiva, sin intensidad, sin concentración, sin nada de nada que hiciera recordar que se estaban jugando algo tan importante para la institución como la oportunidad de volver a Europa un año más.

La alineación que eligió el técnico tampoco se prestaba a mucho, todo hay que decirlo. Suplió la baja de Etxeita retrasando a San José al eje de la defensa para apostar por la tripleta Iturraspe, Beñat, Rico en la zona ancha,un triángulo que no funcionó, algo que tampoco es una novedad. Insistió, y eso ya es mucho insistir, en situar a Viguera como extremo condenando al jugador a una nueva catástrofe.

Enfrente estaba un Elche festivo con la salvación asegurada, dispuesto a celebrar el éxito ofreciendo a su gente una despedida digna. El equipo ilicitano pudo emplearse con la tranquilidad de estar a salvo de cualquier presión, con la cabeza despejada y las piernas sueltas. Claro que el Elche, con presión o sin presión, no da para mucho, como se pudo comprobar finalmente. Pero si enfrente tienes a semejante Athletic, hasta el Calvo Sotelo de Puertollano puede llegar a parecerse al Bayern de Munich.

El Athletic fue evolucionando a medida que corrían los minutos: pasó se no hacer nada a hacer el ridículo. Jonathas, un futbolista que tiene toda la pinta de que encontrará un destino más potente que su equipo actual equipo, retrató la lentitud de San José y con la colaboración de un Herrerín que salió tarde y mal, fusiló el primer gol sobre la media hora.

No había pasado nada hasta entonces y tampoco pasó nada después hasta que llegó una de esas acciones que describen a todo un equipo. Hacía muchos años que no veía esa jugada en un partido de profesionales. El árbitro pita una falta al borde del área y el equipo que la cobra pone el balón en juego de inmediato para sorprender al rival sin papel. La acción, en el minuto 44, terminó de subrayar la empanada de los rojiblancos que se tuvieron que retirar a la caseta abochornados por el espectáculo que estaban dando.

La verdad es que el segundo tiempo no empezó mejor. El Athletic seguía sin dar señales de vida, como si lo del séptimo puesto, lo de Europa, y hasta lo de la final de Copa, no fuera con ellos. Más de uno y de dos aficionados con la entrada en el bolsillo y la reserva del hotel pagada, se estarían preguntando entonces si de verdad se les había perdido algo en Barcelona el día 30.

La entrada de Gurpegui por Iturraspe empezó a cambiar algo el panorama a los diez minutos de la continuación. El recién incorporado se colocó en el eje de la defensa y San José adelantó unos metros su posición, hasta el sitio en el que ha venido rindiendo a muy buen nivel durante los últimos meses. Su presencia en el centro del campo contribuyó a que el Elche dejara de asomarse por el área de Herrerín definitivamente. Once minutos después Aketxe ocupó el puesto de Viguera y Aduriz empezó a encontrar algo de compañía porque coincidió además con la activación de un Williams que apenas estaba tocando balón. Beñat asumió los galones sin la competencia de Iturraspe y el Athletic empezó a parecerse, solo a parecerse, a un equipo medianamente organizado o, al menos, coherente.

Tampoco parecía que la cosa iba a dar para más porque los minutos caían y el partido parecía condenado a una muerte dulce con un Elche cómodo en el marcador y en el campo y un Athletic derrotado e incapaz. Corría el minuto 79 cuando Aduriz recogió de espaldas y con espacio un balón en el borde del área. Maniobró, encontró posición y le puso el balón con toda la ventaja a un Aketxe que venía lanzado por el costado. La verdad es que el pase de Aduriz fue un regalo con lazo y todo que el chaval agradeció con un remate cruzado perfecto.

Y se hizo la luz. El Athletic entró en el partido, el Elche, que llevaba tiempo festejando la victoria se vino abajo y el escenario sufrió un cambio brutal. Tanto que el Athletic marcó cuatro goles en diez minutos. Uno de San José lo anuló el árbitro a medias con Gurpegui, pero tampoco importó. El propio San José ya había empatado con un trallazo desde el borde del área, borrando de un plumazo sus errores en los goles del Elche y todavía tuvo tiempo, ya en el descuento, de prolongar un balón de cabeza para que Williams culminara una remontada que diez minutos antes había sido inimaginable. Los rojiblancos pasaron de villanos a héroes en un suspiro y, lo que es mejor, consiguieron llegar a la última jornada con la clasificación europea en la mano. Malo será que la dejen escapar, pero cosas más raras se han visto, como acabamos de comprobar.

 

 

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