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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic despierta a tiempo para imponerse al Zorya



Raúl García fue el rematador más activo del Athletic. Foto Ac

En el descanso del partido la camisa seguía sin llegarle al cuerpo a más de un seguidor del Athletic. El Zorya estaba dejando claro que su triunfo en San Mamés fue una casualidad cósmica, pero los de Ziganda parecían continuar empeñados en hacer posibles esa clase de casualidades. Podría decirse que el Athletic se acabó enganchando a Europa en los últimos cuarenta y cinco minutos de la fase de grupos. Y, afortunadamente, puede decirse también que lo hizo con todo el derecho, plasmando con dos goles a balón parado una superioridad que fue creciendo con el paso del tiempo.

Por un momento pareció que hasta la suerte había abandonado al Athletic. El gol mal anulado en el primer tiempo o el cabezazo de Raúl García al larguero en el arranque de la continuación, eran esa clase de señales que ponen de los nervios al más templado y sacan a pasear a todos los fantasmas que rodean este juego. Ya se sabe lo que le suele pasar al que perdona en el fútbol.

Afortunadamente, la diferencia que hay entre el Zorya y el Athletic es tan patente que muy mal tenían que hacer las cosas los rojiblancos para que se repitiera una catástrofe como la de la primera vuelta. Claro que este año ya hemos visto a los rojiblancos hacer las cosas muy mal e incluso peor.

Digamos que al final el partido cayó del lado rojiblanco por la estricta aplicación de la ley de la gravedad. A los leones les bastó con serenarse y mirar un poco más allá de su nariz para mover la pelota con un mínimo criterio. Con eso y el buen gusto de Susaeta a balón parado les alcanzó a los dos killers, Aduriz y Raúl García, para llevar al equipo a los dieciseisavos de final. El penalti que falló el Ostersunds en el último suspiro del partido del Olímpico de Berlín, completó la carambola: el Athletic no solo se ha clasificado sino que lo ha hecho como primero de grupo. Vamos, lo que se esperaba cuando se conoció el resultado del sorteo, aunque dando un inmenso rodeo por un erial. Los caminos del fútbol son inescrutables.

Ziganda enfrentó el cara o cruz en el que se había convertido este partido, con todo lo que tiene, que no es mucho, dicho sea de paso. La lesión de Iturraspe en la última jornada dejó la sala de máquinas en manos de San José y Mikel Rico, dos gladiadores que aportan todo el músculo que haga falta, pero que no son precisamente un dechado de ideas futbolísticas ni de sutileza. Eso le correspondía a Susaeta unos metros más adelante, arrancando desde la banda para romper líneas por dentro. El de Eibar estuvo tan aplicado como de costumbre pero en algunos momentos pareció caer en la melancolía. Trabajar en soledad tiene estas cosas.

Como el Zorya es lo que es, el partido fue la nada absoluta hasta el descanso. El Athletic mantenía a raya al rival sin dificultad, pero los problemas le venían con el balón en su poder. Como tantas veces este año, los de Ziganda dejaron crecer al contrario con sus propias equivocaciones. Los ucranianos pudieron jugar en campo rival durante muchos minutos, sin más botín que algún remate lejano y desviado. Lo más que se acercaron a la portería de Herrerín, fue en un centro lateral al que Gromov no llegó por centímetros.

El partido transcurría con ese guión que tantas uñas les está costando a los aficionados del Athletic, que ven cómo su equipo se empeña en suicidarse con un entusiasmo inversamente proporcional al pelaje del rival. Pero ni así consiguió el Zorya hacerse con el encuentro ni inquietar a los leones, más allá del temor a un mal rebote o a una jugada aislada que siempre espera a la vuelta de la esquina.

Cuando el equipo arbitral anuló el gol que Aduriz regaló a Williams, los fantasmas empezaron a hacer sonar sus cadenas. Minutos después a Raúl García se le fue arriba una volea acrobática. No hubo goles, pero entre una cosa y otra, el partido se fue al descanso sin sobresaltos, que tampoco era poco, tal y como estaba jugando el Athletic hasta entonces.

Los rojiblancos salieron con otra cara tras el descanso. Les bastó con hacerse con el balón y moverlo con paciencia y tino, nada que no pueda hacer con los ojos cerrados un equipo de este nivel. Ahí se hicieron valer el oficio de Raúl García y el dinamismo de Rico. El Zorya no tuvo más remedio que dar un paso atrás y el Athletic encontró terreno suficiente para moverse con comodidad.

Aduriz acabó por cambiar definitivamente el paisaje. Se hizo con un balón sobre la línea del círculo central en campo del Athletic y de espaldas a la portería contraria, lo llevó hasta la banda y fue progresando hasta llegar al área contraria, donde soltó un zapatazo que a duras penas repelió el portero. Fue, sin duda, la jugada del partido, la que permitió visualizar de una vez por todas la diferencia entre los protagonistas de uno y otro equipo. Un ratito más tarde Raúl cabeceó al larguero un saque de esquina y cinco minutos después Aduriz envió a la red, con la coronilla, un saque de falta templado por Susaeta.

Con el marcador asegurado definitivamente, el Athletic se soltó y acabó completando un final de partido en el que no dio respiro al rival. Pudo sentenciar antes, pero tuvo que esperar hasta el 85 para que Raúl García hiciera el segundo, de nuevo en servicio a balón parado de Susaeta. Olvidados los nervios y el agarrotamiento del arranque, los rojiblancos pudieron disfrutar de sus primeros minutos sin sufrimiento en Europa. Tardaron en llegar pero al final mereció la pena.

 

 

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