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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic muestra su mejor perfil



El partido contra el Espanyol fue uno de esos en los que tienes la sensación de que uno de los equipos tiene más gente que el otro en el campo. En cualquier sitio del terreno donde estuviera el balón, siempre había más rojiblancos que blanquiazules alrededor. Si la posesión era del Athletic, el cuero circulaba fluido, de lado a lado, con precisión, gracias a las numerosas líneas de pase que abrían la movilidad y los constantes desmarques de los de Valverde. Si por casualidad, era algún periquito quien tenía el balón, se encontraba con tres lobos hambrientos, dispuestos a robarle la bola, sin permitirle salida alguna.

El marcador tiene una explicación sencilla: el Athletic jugó uno de sus mejores partidos de la temporada, el más completo, gracias a que absolutamente todos los que intervinieron rayaron a gran nivel o tuvieron alguna aportación puntual decisiva para la suerte del encuentro. Arrizabalaga, por ejemplo, hizo la parada de la noche, lo que ya empieza a ser un clásico, sacando una mano inverosímil que provocó el sonoro ¡ooooh! de una grada admirada. Fue una de esas paradas que determinan el rumbo de un encuentro, la aportación decisiva de un portero al triunfo de su equipo.

No puede decirse que Muniain tuviera una línea de continuidad en su juego, pero un chispazo suyo provocó el claro penalti que sirvió para hacer lo más difícil: abrir el marcador. Los demás, sencillamente completaron un partido entre muy bueno y sensacional en algunos casos, poniendo de manifiesto un saber estar y una convicción que invitan a soñar con un gran final de temporada.

El Espanyol, que venía precedido de buena fama  y que amenazaba con convertirse en otro aspirante a los puestos europeos, decepcionó en San Mamés. Se esperaba mucho más de un equipo que estaba demostrando orden y calidad y que se jugaba en la catedral la posibilidad de ponerse a un punto del Athletic. Pero los de Quique Sánchez Flores pasaron por Bilbao como un equipo anodino y hasta apático durante muchos minutos, incapaz de subvertir su propio orden para intentar algo que no fuera esperar ordenadito atrás, apoyado en dos líneas de cuatro, cediendo toda la iniciativa al rival.

La idea le funcionó al Espanyol el primer cuarto de hora. En el arranque del partido el Athletic se encontró con un muro al que no se le adivinaban grietas. Lo intentaron los de Valverde por el costado derecho, donde De Marcos se proyectó constantemente en ataque apoyado en un notable Susaeta que empezaba a anunciar el gran partido que protagonizaría. Pero fue por la izquierda, inédita al comienzo por la timidez de Saborit y la desconexión de Muniain, por donde llegó la jugada que propició el primer gol. Muniain se encontró un balón en el área con ventaja por el resbalón de un defensa, y su regate seco en carrera acabó en un derribo que, desde luego, no necesitó VAR. Nadie del Espanyol se atrevió siquiera a hacer un mínimo gesto de protesta.

Aduriz ejecutó el penalti recordando a Panenka y el Espanyol se quedó tieso. El Athletic se hizo con el balón gracias al fútbol inteligente y preciso de Beñat e Iturraspe, muy bien secundados por los dos centrales, Yeray y Laporte y oxigenados por la labor de zapa de Aduriz y Raúl García. Encontraron siempre salidas fáciles para circular el balón y el equipo fue creciendo en confianza aplicando más neurona que músculo en sus acciones. Aún así, el Espanyol tuvo una falta al borde del área y el ya comentado remate en el que se lució Arrizabalaga. Poca cosa para cuarenta y cinco minutos que se cerraron con el segundo gol de Aduriz rematando un saque de falta de alta escuela de Beñat.

El Athletic cimentó su triunfo más cómodo de la temporada a base de fútbol de calidad. Los rojiblancos han estado viviendo y sufriendo una temporada irregular, en la que los resultados han estado muchas veces por encima del juego. Los de Valverde han ganado muchos puntos por narices, por puro tesón y testarudez. Por ahí no puede haber reproche alguno. Pero los puntos que sumaron ante el Espanyol, valiendo lo mismo en la clasificación, suman el añadido de la forma en que se consiguieron.

El equipo se ha reencontrado con el fútbol justo en el momento que más falta hace, cuando se decide la temporada. Los dos triunfos fuera de casa ante la Real y Osasuna, tuvieron una magnífica continuidad ante el Espanyol. La derrota ante el Real Madrid, solo fue un accidente, probablemente injusto. San Mamés sigue siendo un fortín. En la última cita, además, equipo y público disfrutaron del juego. Dio la impresión de que los leones se divirtieron con su fútbol fácil y fluido, en las antípodas del juego atormentado y el sufrimiento físico de otras ocasiones en las que la victoria costó sangre, sudor y lágrimas. El Athletic le ganó al Espanyol prácticamente sin sacar las manos de los bolsillos, dándose un paseo a lo largo y ancho del césped con la bola cosida a la bota.

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