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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic recupera su imagen al calor de San Mamés



¡Qué diferencia con el horror de hace siete días en Leganés!. El Athletic fue otro equipo ante el Atlético; el equipo que espera el aficionado y que comparece con regularidad en San Mamés. Recuperó su imagen al calor de San Mames y volvió a dar a sus seguidores motivos para confiar. Valverde tiene toda la segunda vuelta para conseguir que su grupo mantenga el nivel cuando viaja. Si lo consigue, todos los objetivos estarán a su alcance. Si la irregularidad continúa, más pronto que tarde el equipo quedará atrapado en la sima de la mediocridad, en esa zona de la tabla donde no hace ni frío ni calor y donde languidecen aquellos que no tienen más aspiración que la de tener un buen pasar.

La del Atlético era una prueba más que complicada, por la entidad del visitante y por una de esas peculiares tradiciones que suelen tomar cuerpo en el mundo del fútbol. Ahora resulta que los colchoneros ganan siempre en el nuevo San Mamés. El asunto tiene tanta base científica como la que anima a algunos entrenadores a cambiar de color de calzoncillo cuando pierden; pero estas cosas suelen tener su peso en el mundillo futbolero. El Athletic sigue sin conseguir ganar a los colchoneros en su nueva casa, aunque a partir de ahora tampoco se puede decir que pierde siempre. Algo es algo.

El empate fue un resultado justo para un partido grande, jugado de cara por los dos contendientes. Hubo fases distintas, prevalencia de unos y de otros y, curiosamente, el marcador se fue moviendo contra corriente. El Atlético lo abrió en frío, a los dos minutos, con un balón que iba para centro pero acabó dentro de la portería de un Iraizoz que hizo su particular mannequin challenge cuando Griezmann le amagó el remate. El Athletic acusó el golpe y tardó una eternidad en reaccionar. Sin la referencia de Aduriz arriba y sin Beñat para dirigir las operaciones, a Iturraspe le costó hacerse con el mando, aunque acabó consiguiéndolo para volver a reivindicarse como un futbolista que debe que tener mayor peso en los planes del entrenador.

La ausencia de Aduriz modificó el perfil atacante del Athletic. Con Lekue pegado a la banda izquierda, Raúl García empezó en el eje de la delantera con Williams en el costado derecho y Muniain en la media punta. Williams y Raúl permutaron sus posiciones a menudo, buscando sorprender a la hermética defensa colchonera. Trabajo vano casi siempre como lo demuestra que el único botín que pudo cobrar el Athletic fue un zapatazo lejano de Raúl García que Moyá desvió a corner de aquella manera. El segundo remate de los rojiblancos fue el de Lekue, que supuso el primer empate; corría ya el minuto 42 y el gol hacía justicia a la voluntad del Athletic.

Los de Valverde habían ido de menos a más y mantuvieron la trayectoria al regreso del vestuario, aunque se encontraron con un Atlético que volvió dispuesto a resolver el partido por la vía rápida. Achucharon los colchoneros pero cuando peor lo estaba pasando el Athletic llegó el gol del reaparecido De Marcos, que le daba la vuelta al marcador y dibujaba un paisaje inesperado. Liderado por un Muniain que se movió como pez en el agua en la media punta, el Athletic disfrutó de minutos suficientes para rematar a un Atlético que por momentos pareció acusar el esfuerzo del partido copero entre semana. Simeone quitó de golpe a Gameiro y a Carrasco para dar entrada a Correa y Gaitán con piernas frescas. Antes Torres había entrado por Gabi, mientras que no se tenían noticias del banquillo del Athletic. Para cuando Valverde se remangó, tuvo que rectificar sobre la marcha: Saborit, que vio el gol de Griezmann junto al cuarto árbitro, volvió a sentarse para dar paso a Villalibre, que sustituyó por fin a un Williams cuya acción más meritoria en todo el partido fue un esfuerzo defensivo para arreglar un lío que empezó por uno de sus muchos balones perdidos.

El empate siempre sabe a poco cuando has tenido la victoria en la mano, pero el punto sumado ante el Atlético tiene un innegable valor añadido; todo lo contrario que el que cobró el Athletic en Leganés, uno de esos puntos que dan cierta vergüenza contabilizar aunque en el balance final sumen lo mismo.

La buena noticia del regreso de De Marcos, adornada con un gol, el gran desempeño de Iturraspe dirigiendo al equipo, la solvencia de Laporte, midiéndose en carrera a los velocistas colchoneros y contundente en las disputas, y el gran partido de Muniain, otra vez en la media punta, fueron las notas destacadas de un partido en el que  casi todo el equipo rayó a un muy buen nivel. Lo mejor es que el Athletic repite en San Mamés dentro de siete días, lo que quiere decir que existe un elevado porcentaje de probabilidades de volver a ver el perfil bueno del equipo. Ante el Sporting de Gijón los de Valverde tendrán una excelente oportunidad de sumar su primera victoria de 2017, aunque más que de oportunidad sería más propio hablar de obligación, dadas las circunstancias y la clasificación.

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