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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic recurre a su repertorio de las grandes ocasiones



El Athletic agradeció el trabajo a destajo de Susaeta. Foto AC

¿Alguien dudaba de que el Athletic ofrecería su mejor versión ante el Real Madrid?. No desde luego los aficionados rojiblancos que saben que sus chicos se crecen en los grandes envites. Es lo que tiene ser un histórico, que te sabes de memoria un guión que se escribió en los tiempos de Maricastaña y que vas repasando al menos un par de veces al año. El Athletic y el Real Madrid son dos históricos, como el Barcelona. Podrán estar mejor o mejor, las fuerzas estarán más o menos desniveladas, pero siempre hay que esperar algo grande cuando sus caminos se cruzan.

Se dirá que este Madrid ya perdió en Girona, pero es que al Madrid le pueden pillar despistado en Girona. A San Mamés siempre viene con todo, como el Barcelona, y con las orejas tiesas porque sabe lo que le espera, sea cual sea el momento del Athletic. La historia pesa lo suyo. Anoche Zidane alineó el mismo equipo que goleó a la Juventus en la última final de la Champions League en Cardiff. No es moco de pavo, se mire como se mire.

Pero precisamente por su condición excepcional, el partido de anoche no sirve para calibrar nada, al menos en el bando rojiblanco. Las visitas de los clásicos son como un paréntesis brillante en medio de una rutina que este año está siendo de color gris oscuro. Hablar de puntos de inflexión, comienzos de remontada y todas esas cosas, es hablar por boca de ganso. Una cosa es tirar del repertorio de las grandes ocasiones y otra la triste rutina diaria.

Digamos que en este caso las apariencias suelen engañar bastante. Por desgracia, no es la de ayer la realidad del Athletic este año. Que los leones se batan el cobre ante el gran rival blanco es algo que se da por supuesto desde la noche de los tiempos. Para analizar con más precisión si hay punto de inflexión, propósito de enmienda y hasta perdón de los pecados, habrá que esperar por lo menos hasta ver cómo vuelve el equipo de Ucrania  y, para un análisis con más detalle, incluso convendría comprobar cómo se comporta en su visita al campo del Levante. Mientras tanto, y por hacer tiempo, podemos disfrutar de un empate ganado con justicia ante un Real Madrid que vino sabedor del tropiezo del Barcelona.

También desde la perspectiva de los blancos hay que decir que las apariencias engañan. Oyes hablar a Zidane, a sus jugadores y al periodismo madrileño y cualquiera diría que el Madrid tuvo veinte ocasiones de las de empujar y que a Kepa le tuvieron que sacar en parihuelas agotado con tanto trabajo. Pues bien, los que se engancharon al partido con intención de ver en acción al que dicen que será el nuevo fichaje madridista se quedaron con las ganas de saber si Kepa es bueno o malo. Un par de disparos lejanos sin mayor peligro y media docena de centros sin sustancia fue todo el trabajo que tuvo que solventar el guardameta de Ondarroa. Es verdad que Benzema en el primer tiempo y Cristiano en el segundo, estrellaron sendos remates en la base el poste, pero no hubo más balones entre los tres palos a lo largo de los noventa minutos.

El Athletic arrancó tímido el partido pero antes de que se cumpliera el primer cuarto de hora ya había provocado una tarjeta amarilla para Ramos y Aduriz había cabeceado forzado un buen centro de De Marcos. Agrupados en torno a Iturraspe y apoyados en el trabajo a destajo de Rico y Susaeta, los rojiblancos equilibraron pronto el choque y trataron de tú a tú a un Real Madrid espeso en el centro del campo, con Kroos y Modric en modo obtuso y, torpe en la delantera donde Cristiano Ronaldo jugaba su partido particular, Benzema se iba diluyendo a medida que pasaban los minutos e Isco tenía que bajar veinte metros si quería tocar algún balón. Un remate demasiado cruzado de Williams y una devolución desde el segundo palo al centro del área pequeña de Raúl García a la que Aduriz no llegó por milímetros, dejaron constancia de que el Athletic no se iba a arrugar.

La lesión de Iturraspe en el minuto 37 vino a confirmar que el Athletic está sumergido en una dinámica negativa de la que no se sabe cómo y cuándo podrá salir. La entrada de San José no alteró ni el esquema ni la dinámica del equipo, que arrancó la segunda parte con un tirito de Aduriz desde la frontal tras una buena combinación entre Balenziaga y Susaeta, un intento de globo muy forzado del propio Susaeta sobre la salida de Keylor tras una incursión de Williams, y una caída de Raúl García ante Sergio Ramos, algo más que sospechosa.

Afortunadamente, Mateu Lahoz cometió el error de la noche al no aplicar la ley de la ventaja cuando Cristiano se iba solo, con Benzema también desmarcado a su derecha, pitando una falta de Etxeita sobre Modric en el centro del campo. Fue prácticamente a partir de esa jugada cuando llegaron los peores minutos para los rojiblancos, cada vez más encerrados en su área, cada vez más incapaces para dar tres pases seguidos, y cada vez más agotados físicamente.

El Real Madrid dispuso de un cuarto de hora para jugar en territorio rival, sin alejarse más de treinta metros de la portería de Kepa. Pero a falta de fútbol, ahí salió a relucir el carácter de los leones para defenderse con uñas y dientes, y ahí dio un paso al frente el graderío apoyando a los suyos sin condiciones. ¡Qué diferencia entre el Athletic que no podía disimular el temblor de piernas mientras se defendía ante el Formentera en medio de la bronca del público y el Athletic de pierna fuerte, apoyado por su gente que mantuvo a raya al Madrid en esos momentos difíciles.

La expulsión de Ramos en el 85 fue una bombona de oxígeno para los rojiblancos y les ahorró unos minutos de agonía. Los blancos acusaron la ausencia de su capitán, Casemiro tuvo que ocupar su sitio, el centro del campo perdió consistencia y los últimos minutos se jugaron en las cercanías de un Keylor que también se marchó de San Mamés sin mancharse los guantes.

Nadie dudaba de que el Athletic iba a ofrecer su mejor versión ante el Madrid, pero admitamos que tampoco eran multitud quienes sostenían con una mínima racionalidad, que este Athletic podría ser capaz de ganar a los blancos. El empate fue más celebrado en el lado rojiblanco que en el blanco, esa es la verdad porque, no nos vamos a engañar, así están las cosas ahora mismo.

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