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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic se luce ante un Celta despistado



No es la mejor idea dar facilidades a este Athletic que está lanzado sumando de tres en tres, pero el Celta tiene una cita con la historia dentro de cuatro días y es lógico que Berizzo reservara a la mayoría de sus titulares. Los caprichos del calendario también tienen su influencia en el resultado final de la Liga. Ya sabemos que es una competición de todos contra todos, pero hay circunstancias que marcan decisivamente la suerte de algunos choques. No es lo mismo enfrentarte a un rival que está metido de lleno en la competición europea, como no es lo mismo tener que disputar dos partidos en cuarenta y ocho horas como le ha ocurrido este año al Athletic.

El calendario ha querido que los de Valverde visiten Balaidos con el Celta mirando a Europa y el Athletic ha aprovechado la circunstancia para sumar tres puntos capitales dándose además un festín de fútbol para alegría de los dos millares largos de seguidores que aprovecharon el puente para acompañar al equipo en un entorno amistoso como el vigués.

El Athletic lleva varias semanas jugando a un gran nivel, ha ganado ocho de sus últimos diez partidos y eso no es casualidad, así que si además se encuentra enfrente con un rival despistado, la consecuencia solo puede ser un partido y un marcador como el de Balaidos.

Berizzo reservó a ocho titulares. Valverde dejó en el banquillo a Aduriz y recurrió a Lekue para el equipo titular en detrimento de un Susaeta que brilló con luz propia hace tres días ante el Betis. La verdad es que su actuación tuvo sus más y sus menos. Da la impresión de que necesita continuidad para acabar de asentarse, pero a día de hoy los puestos de titular están muy caros en el Athletic. Su cabalgada en la jugada del tercer gol anuncia un futbolista que puede llegar a ser importante, pero en otras situaciones evidenció que le siguen faltando tablas. Tiempo al tiempo.

No es la primera vez que Valverde apuesta por una delantera sin la referencia de Aduriz, así que no fue ningún experimento extraño; menos cuando Muniain está recuperando el nivel que tantas ilusiones despertó entre los aficionados, Williams, que ocupó la plaza de Aduriz, crece día a día y Raúl García es un sello de garantía.

Los que están intratables son los centrales. Laporte y Yeray forman una curiosa pareja cuyos integrantes se mejoran mutuamente y bajan en su rendimiento cuando tienen que alternar con un tercero. En Balaidos estuvieron firmes en defensa pero, sobre todo, valientes para salir conduciendo el balón y para colaborar con el centro del campo en la elaboración. También estuvieron en una buena línea los dos laterales, Balenziaga y De Marcos, que pasaron más tiempo en campo contrario que en el propio. Beñat tomó la batuta y San José hizo de lugarteniente, sólido en la recuperación y acertado en la distribución.

El Athletic era consciente de que no le quedaba otra que ganar y se aplicó a la tarea con una solvencia incontestable. El Celta solo vio el balón los primeros diez minutos, y eso siendo generosos. El tiempo que tardaron los leones en ajustar las líneas y estudiar las debilidades del rival y el tiempo que tardaron Williams y Muniain en entrar en el partido. En cuanto Beñat conectó con los de arriba y estos ajustaron sus movimientos en el frente de ataque, el Athletic se hizo con el balón, con el territorio y con el partido.

El Celta intentó sorprender con algún pelotazo, única vía que tenía para superar la presión asfixiante a la que le sometieron los leones, y alguno de esos pelotazos pudo costarle un disgusto a un Athletic volcado al ataque a veces hasta con un puntito de temeridad.

El partido quedó planteado de forma que todo dependía del índice de acierto de los rojiblancos en el área contraria. La pericia que decía Bielsa, el punto de mira afinado de toda la vida. Hasta cuatro llegadas claras tuvieron los de Valverde con resultado nulo en el marcador, lo que podía provocar una cierta inquietud. El fútbol es muy de supersticiones y lugares comunes y ya se sabe lo que, según el aserto, les pasa a los equipos que perdonan.

Hubo que esperar más de media hora para que el Athletic empezará a ver traducida en el marcador la superioridad que estaba evidenciando en el campo. Lo hizo de la forma más inesperada, en un corner botado por Munian, que peinó Yeray en el primer palo. En el segundo palo esperaba Raúl García, que últimamente parece tener un imán que atrae los balones rebotados en el área. El navarro volvió a dar un curso de remate acrobático y empezó a allanar el camino hacia el objetivo final.

El Athletic debió irse al descanso con el partido resuelto, pero Williams estrelló el balón en la cepa del poste después de un movimiento magnífico en el área, en el que le hizo un traje a su marcador antes de cruzar el remate con toda la intención.

Nada más empezar el segundo tiempo Williams volvió a ser protagonista en una triangulación con Muniain y Raúl García en la que en dos metros le sacó uno de ventaja a su marcador. Esta vez fue el portero del Celta el que evitó el gol, pero allí andaba Raúl con su imán para llevar el balón a la red por segunda vez. Habían pasado solo cuatro minutos de la segunda parte y ese segundo gol segó de raíz cualquier idea de Berizzo y sus hombres de tratar de reconducir el partido.

El Celta bajó los brazos y los jugadores celestes solo vieron a Arrizabalaga desde muy lejos, prácticamente desde el centro del campo. Con la tranquilidad del marcador el Athletic siguió creciendo hasta culminar un recital de fútbol con Muniain y Williams en plan estelar, poniendo picante a la sobria eficacia de todos sus compañeros, implacables en la presión y el robo y eficaces para construir jugadas unas detrás de otra.

El gol de Mikel Rico, que acababa de salir al campo, reflejó la diferencia que hubo entre los dos equipos. El Athletic recuperó la sexta posición por tercera vez en una semana porque, por esos caprichos del calendario, le ha tocado jugar siempre el último, con la ventaja y la presión, que nunca se sabe, de conocer los resultados de sus rivales directos.

Al margen de los tres puntos, la imagen del equipo volvió a ser la de un grupo que sabe lo que quiere y cómo conseguirlo, con futbolistas en su mejor momento de la temporada y un espíritu competitivo que garantiza pelea hasta el final.

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