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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic sigue con su hoja de ruta



Con más sufrimiento del que merecía, pero el Athletic consiguió lo que se proponía: sumar los tres puntos y continuar firme en su lucha por Europa. Puede decirse que tras los resultados de la última jornada el objetivo está prácticamente alcanzado. Parece improbable que al Athletic, en el peor de los casos, se le pueda escapar el séptimo puesto, tan improbable, como que el Barcelona se le pueda escapar la final de Copa.

Se trata por lo tanto de seguir luchando por quedar lo más arriba posible en la clasificación, en ese quinto puesto que sigue siendo accesible aunque el Villarreal tampoco está fallando. Pero a estas alturas y como repiten los protagonistas de los tres equipos implicados en la misma pelea, lo importante es hacer lo que le corresponde a cada uno, sin mirar lo que hace el rival. Y lo que le correspondía al Athletic el jueves era ganarle a un Betis que se presentó en San Mamés libre de responsabilidades clasificatorias, con el único propósito de jugar un buen partido de fútbol.

Y el equipo andaluz también cumplió con su papel. El Betis opuso una mayor resistencia que el anterior visitante de la catedral y, aunque se pudo llevar una derrota más amplia, consiguió que el Athletic acabara el partido pidiendo la hora, con el personal de la grada sufriendo una extraña sensación de ahogo a la altura del cuello, como si algo que no estaba en su sitio obstruyera la normal circulación de oxígeno.

Hubo que sufrir hasta el final porque entre Adán, el mejor de su equipo, y la falta de pericia en los momentos decisivos, el Athletic no pudo llevar al marcador las ocasiones de que dispuso a lo largo de los noventa minutos. Con el objetivo de la victoria cumplido, habrá que recordar, sin embargo, que el equipo es capaz de ganar partidos en casi todas las condiciones posibles: luciéndose y goleando a un rival entregado como Las Palmas, mordiendo en el último instante a un contrario que fue superior durante muchos minutos, como el Eibar, o sufriendo ante un rival que se las tuvo tiesas como el Betis. Lo importante a estas alturas es el resultado y lo importante, sobre todo, es que el equipo está en una dinámica ganadora que no admite discusión: siete victorias en los últimos diez partidos.

Valverde dio descanso a Williams y San Mamés tuvo la oportunidad de despedir a Susaeta con una enorme ovación. El de Eibar, asumió la responsabilidad del ataque rojiblanco y apoyado en la banda derecha lideró casi todos los movimientos ofensivos del equipo, bien en acciones individuales, superando con facilidad a su par y  ganar posiciones de centro, o con pases y apoyos precisos a los compañeros. Ahora mismo, prácticamente toda la plantilla del Athletic está atravesando su mejor momento de forma y Susaeta es el mejor ejemplo.

Por el otro lado a Muniain le costó un poco entrar en calor, pero cuando lo hizo volvió a rayar a gran altura. Le pasó lo mismo que a Aduriz, algo lento e impreciso en los primeros compases, que se desperezó con una gran jugada individual, con sombrero a su marcador incluido, y acabó el partido con más velocidad y movilidad a como lo había empezado.

Pudo irse en ventaja el Athletic al descanso pero Adán en la jugada de Aduriz, y el palo en un remate de De Marcos tras un pase preciso de Susaeta, lo impidieron. El segundo tiempo empezó con la misma tónica, con un Athletic decidido a liquidar el partido y un Betis muy ordenado, exhibiendo una buena técnica individual para superar con relativa facilidad la presión adelantada que aplicaban los rojiblancos. Robaron muy poquitos balones arriba los de Valverde y eso les obligó a fabricar las jugadas desde más atrás, facilitando el repliegue ordenado del rival.

Susaeta remató desviado para culminar una excelente jugada individual, pero poco después Aduriz provocó un penalti que abrió las puertas del partido para el Athletic. Casi sin tiempo para respirar, Muniain hizo el segundo de cabeza aprovechando un centro de Raúl García, en una acción plena de astucia. Pareció entonces que el marcador haría justicia a lo que se había visto en el campo, pero prácticamente en la siguiente jugada Rubén Castro marcó aprovechando un rechace corto de Arrizabalaga. Dio la impresión de que toda la jugada pilló al Athletic pensando en las musarañas, como si el gol de Muniain hubiera funcionado como válvula de descompresión.

El Betis obligó al Athletic a seguir trabajando hasta el final y muy bien hubieran podido los rojiblancos aumentar su cuenta en varias acciones en las que dispusieron de balones francos en el área contraria. Pero tuvieron que sudar hasta la última gota para certificar la victoria con susto incluido cuando ya no había tiempo para la reacción, en un disparo seco de Pardo que se fue fuera por muy poco tras tropezar en Yeray. Dio la impresión de que en esos minutos finales, la responsabilidad les pesó a los leones, que cometieron algunos errores en defensa impropios de lo que había venido siendo una actuación sobria y eficaz, tanto de los dos centrales, con Laporte acercándose a su mejor nivel, como de los laterales, generosos en el desdoblamiento durante todo el partido.

Se trataba de ganar y se ganó a un rival que salió más respondón de lo esperado. La hoja de ruta de Valverde se sigue cumpliendo y el equipo continua reflejando una imagen de solidez que anima a pensar que será capaz de mantener esta línea hasta el final.

 

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