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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic vuelve a remontar caminando en el alambre



El Real Madrid acababa de perder 2-0 en el partido de ida de una eliminatoria ante el Inter en Milan y el irrepetible Juanito retaba a los rivales en un italiano macarrónico, pero perfectamente comprensible hasta para un alemán. Noventa minuti en el Bernabéu son molto longos, les avisaba. En los últimos tiempos han sido varios los entrenadores que han dicho que los partidos de San Mamés son también, ‘molto longos’ para el visitante. El último en comprobarlo ha sido el Depor de Gaizka Garitano, que vio cómo perdía en los últimos veinte minutos el botín que tanto trabajo le había costado acumular durante todo el primer tiempo y buena parte del segundo. Al Sporting le pasó algo parecido, y antes al Celta, que se encontró con la derrota en el descuento.

El Athletic volvió a escalar un partido por su cara norte. Los leones le han cogido gusto a esto de pasease por el alambre y hacer como que se caen. San Mamés se ha convertido en una fortaleza este año, en la que solo ha triunfado el Barcelona en la primera jornada, allá por agosto. Es una fortaleza peculiar, eso sí. Los enemigos la cercan, colocan las escalas y trepan por los muros mientras que los dueños del castillo permanecen impasibles. Pero cuando los asaltantes asoman la jeta por las almenas dispuestos a culminar el asalto, de alguna parte sale un puño que les envía  de cabeza al foso de un soberano sopapo.

Siempre acaba por ocurrir algo en estos larguísimos partidos de San Mamés. Unas veces son las carreras de Williams las que rompen al rival, otras el martillazo certero de Aduriz o Raúl García, en ocasiones unos minutos de inspiración de Muniain suelen ser definitivos. Ante el Depor le tocó a Susaeta salir del banquillo para ejercer de agitador. El de Eibar tardó tres minutos en dar el primer centro decente de la tarde cuando ya corría el minuto 71. Se fue por la banda, sirvió con temple, cabeceó Aduriz, Tyton respondió con una gran parada y apareció Muniain para empujar el rechace a la red.

Hasta entonces el partido había transcurrido espeso, plomizo, sujeto siempre al planteamiento de Garitano. El Depor apelmazó el partido juntando las lineas para cerrar todos los espacios a los rojiblancos. Allí donde estuviera el balón, siempre había más camisetas del Depor alrededor. Hacía falta mucha más velocidad que la que imprimía Beñat al juego para romper el trabajado sistema de los gallegos. Básicamente había nueve futbolistas concentrados en anular a los rojiblancos y uno, Andone, con la caña dispuesta a pescar cualquier despiste de la defensa del Athletic. Emre Çolak era el encargado de dirigir el cotarro moviéndose entre líneas para ayudar a los centrocampistas y combinar con Andone. Para cuando Çolak marcó su golazo en el minuto 42, él mismo y su compañero Andone ya habían avisado un par de veces a Iraizoz. Una pérdida de balón de Balenziaga tras una serie de indecisiones de varios compañeros en la salida, preludió el gol de un Depor que sin hacer gran cosa, había sumido en el desconcierto a un Athletic que tuvo que escuchar algún silbido de impaciencia desde la grada.

Está claro que el equipo de Valverde anda muy justito de fútbol últimamente. Esto de echar a la basura todo el primer tiempo empieza a ser tendencia y hasta lo de conceder un gol al rival se está convirtiendo en una costumbre muy peligrosa. Claro que, de momento, al Athletic le sigue bastando su tenacidad y su capacidad de competir para encontrar las soluciones que no le da el juego.

El partido fue otro a la vuelta del vestuario. Muniain se centró y empezó a brujulear por dentro descolocando en más de una ocasión a la defensa del Depor, que empezaba a descuidar los flancos aunque el Athletic solo los utilizara para cobrar centros al amigo invisible. Pero el ritmo ya iba in crescendo. Un cabezazo de Raúl al larguero, tras un templado saque de falta de Beñat, fue el cornetín que despertó a la tropa. Cuando Iturraspe y Susaeta ocuparon los puestos de Beñat y Raúl García, la cosa se aceleró definitivamente.  Susaeta irrumpió enredador en la banda derecha y allí culminó una buena jugada personal con un centro medido que Muniain llevó a la red tras un gran cabezazo de Aduriz que Tyton repelió a duras penas.

El gol significó un cambio de escenario radical. El Depor no le perdió la cara al partido pero el Athletic, el de corto y el de la grada, ya olía la remontada y los minutos empezaron a caer como losas en el ánimo de los de Garitano. Una vez más un rival que se había mostrado rocoso empezó a resquebrajarse por la presión del Athletic. Al gran Joe Louis le bastaba puntear con su jab de izquierda para que los rivales cayeran desplomados a la lona sin mediar un golpe definitivo. Aunque el juego del Athletic no sea precisamente espectacular, obliga a sus rivales a correr sin parar durante noventa minutos sin perder la concentración un solo instante. Al Depor le sobró un minuto para alcanzar al menos el punto que hubiera merecido por su esfuerzo y el buen orden que tuvo todo el partido, pero cuando todos miraban el reloj, Muniain se hizo un eslalom, dejó el balón a los pies de Susaeta y éste se lo cedió a Aduriz, ya dentro del área, para que Aritz celebrara su 36 cumpleaños marcando el gol de la victoria. Es cierto que estaba en posición dudosa, tanto que ni la imagen detenida demuestra nada que no se pueda discutir.

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