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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Berchiche: objetivo cumplido



El Athletic ya ha anunciado el fichaje de Yuri Berchiche. La única cifra que ha aportado el club es la correspondiente a la cláusula de rescisión de su contrato: 100 millones, lo que le sitúa en el número uno de esa relación, con la correspondiente repercusión en su nómina, obviamente. Como es más que probable que en la presentación del próximo viernes el Athletic no vuelva a hablar de cifras, habrá que esperar a la Asamblea de Compromisarios para conocer el importe que el club pagará al PSG. En septiembre, con la Memoria en la mano y los necesarios conocimientos contables, se podrá deducir el montante de la operación, Mientras tanto, para entretenernos, los medios hablan de una cifra que oscila entre 18 y 3o millones, siendo 24 el número en el que parece que hay una mayor coincidencia, vaya usted a saber porqué. La amplitud de la horquilla es inversamente proporcional a la credibilidad que ofrece el periodismo deportivo moderno, sobre todo en el sector de la compra-venta. Se habla de variables, también muy variables en su importe, valga la redundancia, de la misma forma que se aventura el sueldo que cobrará el jugador, ora en importe bruto, ora en neto. Cuando hablamos de fichajes, periodismo y filosofía se repelen como el aceite y el agua; antes reventar que admitir que solo sé que no sé nada.

No es baladí conocer el importe económico de este fichaje porque es un elemento determinante a la hora de enjuiciar la operación. El Athletic ingresó 65 millones por la cláusula de Laporte, y 32 de aquellos millones fueron inmediatamente a las arcas de la Real Sociedad por la cláusula de Iñigo Martínez. Si Pitágoras no engaña, en Ibaigane quedaba un remanente de 33 millones, así que si damos por bueno, que habrá que verlo, que el PSG ha recibido 24 millones si se cumplen determinadas condiciones, al Athletic le quedarían todavía 9 para alguna propina.

En estos tiempos en los que el personal juzga a los dirigentes de los clubes por la cantidad de fichajes que realizan y las cuentas de resultados tienen tanta o incluso más importancia que las clasificaciones deportivas, habrá que convenir en que la jugada le ha salido redonda al Athletic. El club ha sustituido a Laporte por Iñigo Martínez y Berchiche y encima se ha quedado con algo de cambio, nueve millones de dinero suelto que siempre viene bien llevar en el bolsillo por lo que pueda pasar.

A primera vista, el fichaje de Berchiche ha obtenido un gran éxito de crítica y público en el entorno rojiblanco. Es verdad que en estos casos nunca faltan los seguidores de la doctrina de la gata Flora, pero son los menos, muy poquitos, sumados incluso aquellos que además de incondicionales de la susodicha gata, son militantes del ‘de qué se habla, que me opongo’.

La alegría en la familia rojiblanca provoca menos sorpresa que el inaudito eco que ha tenido en el entorno de la Real Sociedad el fichaje de un futbolista del PSG por el Athletic. A tenor de algunas cosas que se leen y oyen, a alguno le hubiera dolido menos que le mentaran a la madre. En su día la Real vendió al jugador al PSG por un importe muy inferior al de su cláusula. Se dijo que el jeque propietario del equipo parisino desembolsó 15 millones de euros. Y se dijo también que esa amabilidad de Aperribay a la hora de facilitar salidas de jugadores, en contraste con la intransigencia de Urrutia, emperrado en su idea de cláusula o nada,  es la que facilita las operaciones de la Real, mientras que la postura de Urrutia solo entorpece las del Athletic.

Son dos formas de gestionar lícitas y válidas. Es evidente que el Athletic es el peor cliente posible para las agencias de representantes (apenas compra y nunca vende) y que, en principio, esa circunstancia le podría perjudicar en sus tratos con los mercaderes del fútbol, pero las cosas no son tan sencillas ni tan lineales, como acabamos de comprobar en este último medio año, sin ir más lejos. Al contrario los caminos del mercado futbolero, como los del Señor, son inescrutables. De momento, con la cuenta de resultados en una mano y la relación de la plantilla en la otra, podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que las cosas no le han ido tan mal al Athletic como anunciaban los profetas de la catástrofe.

La incorporación de Berchiche es incuestionable en términos estrictamente deportivos. En este caso podemos decir con propiedad que estamos ante un refuerzo de primer nivel, no de un fichaje que viene a rellenar la plantilla. El Athletic lleva años improvisando laterales con éxito desigual. Por el costado derecho sigue sin hallar al sucesor de Iraola; De Marcos, con todas sus cualidades, sigue siendo un jugador de ataque reconvertido por necesidad y Lekue no acaba de fraguar porque tampoco domina el oficio de defensa y carece del instinto imprescindible como, lamentablemente, se ha podido comprobar en no pocas ocasiones la última temporada. Balenziaga se ha asentado en la izquierda pero, siendo un defensa de rendimiento aceptable, su proyección ofensiva es demasiado limitada para las exigencias del fútbol actual.

Berchiche viene de jugar un total de 32 partidos en el PSG, 22 de Liga, 8 de Copa y 2 de Champions, lo que es una estadística notable teniendo en cuenta el nivel de la plantilla parisina. A sus 28 años es un futbolista de rendimiento inmediato que empezará a aportar desde el primer minuto, como en su día hizo Raúl García, otro a quien nadie esperaba ni veía en el Athletic hace cuatro años. En el caso del recién incorporado, se añade el hecho de que tiene un pasado en Lezama y conoce la casa, además de que ha coincidido en el fútbol profesional con compañeros como Iñigo Martínez, Dani García y Capa.

Hace un mes el fichaje prácticamente hecho era el de Merino mientras que el nombre de Berchiche sonaba en medio de la rumorología habitual, más como un deseo que como una operación accesible teniendo en cuenta dónde estaba, cuánto costaba y sus antecedentes. El descarte del navarro aclaró el camino y el próximo viernes el lateral se hará la foto con la camiseta rojiblanca.

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