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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Bielsa en su laberinto



Adecuar su sistema sin renunciar a sus principios es el reto de Bielsa. Foto MITXI

Adecuar su sistema sin renunciar a sus principios es el reto de Bielsa. Foto MITXI

¿Cómo se puede pasar de la excelencia al desbarajuste en unos pocos meses?. Es la pregunta que corroe al seguidor del Athletic desde que empezó la temporada actual. Quizá la idea futbolística de Bielsa aporte alguna pista sobre la respuesta. Marcelo Bielsa propone un sistema en el que la perfección y el caos están separados por una línea tan fina que a veces es imperceptible. Durante casi todo el año pasado el equipo circuló por el lado correcto de esa raya, aunque a veces resulte inevitable preguntarse cómo lo hizo. Pero este curso ha pasado al lado oscuro y, de momento, sigue sin ver la luz.

Con Bielsa no caben medias tintas. Lo suyo es una apuesta permanente a todo o nada y esa actitud vital provoca a su vez amores incondicionales y odios eternos. Con Bielsa se está o no se está. Dicen sus críticos que es un hombre de trato difícil, huraño y poco dotado para las relaciones sociales, con un insólito nivel de autoexigencia que traslada a ayudantes y jugadores a sus órdenes, simples mortales acostumbrados a un régimen de trabajo racional, que acaban asfixiados ante el constante requerimiento de un tipo que no descansa nunca. Sus apologistas destacan en cambio su cultura del esfuerzo, el afán perfeccionista que le lleva a descender al detalle más nimio, la firmeza de sus convicciones, su visión un tanto atípica del fútbol pero por eso mismo tan atractiva.

No es extraño que entre la rumorología al uso abunde la que achaca el pobre rendimiento del equipo esta temporada al hartazgo de una plantilla sometida el año pasado a un régimen de entrenamientos y a una exigencia competitiva fuera de lo habitual. Si esto fuera cierto diría muy poco respecto de la profesionalidad de los jugadores del Athletic, lo que sería profundamente injusto. Lezama podrá producir futbolistas mejores o peores, pero si los productos de la factoría rojiblanca tienen una virtud que les caracteriza es su honradez y disposición para ejecutar sin rechistar el trabajo que se les ordena. Si los descartes de Lezama suelen tener tan buena acogida en otros equipos es precisamente porque se sabe de su sentido de la profesionalidad. Todos los entrenadores foráneos que han pasado por el Athletic, desde Pavic o Kendall a Caparrós, pasando por Heynckes, han destacado la ductilidad de la plantilla, su disposición al trabajo y el respeto que profesa al técnico. El propio Bielsa, en aquella grabación se lamentaba amargamente del doble fracaso en las finales después de que sus jugadores «…entrenaron como animales toda la semana…». El vestuario del Athletic, por sus propias características, sigue siendo diferente.

Claro que hay excepciones y a la vista está que en los últimos meses ha habido quien ha pensado más en sí mismo que en el equipo y esa actitud ha hecho mucho daño al grupo, precisamente porque esta caseta no está habituada a vivir este tipo de situaciones. No cabe, por lo tanto, comparar la respuesta de otras plantillas a situaciones similares, con la depresión que está atravesando el Athletic. Y la reflexión alcanza a la afición. Si en otros campos es frecuente ver a jugadores que están de paso, que vienen y van en función de un contrato, o que utilizan un equipo como trampolín para dar el salto a otro, no ocurre lo mismo en San Mamés, donde la identificación entre los que están en la grada y los del césped es mucho más íntima, más familiar. De ahí la conmoción de estos últimos meses.

Es innegable que los aspectos externos han tenido una influencia notable en el rendimiento de la plantilla. El propio Bielsa, con aquella explosiva rueda de prensa, y el club con su penosa reacción, colaboraron también a enrarecer el ambiente en el verano más convulso de la historia de Athletic. Huidas, lesiones, ausencias, polémicas… la pretemporada no pudo ser peor. El propio técnico cifró en un mes el retraso  en la preparación por unas y otras circunstancias. Pero ha pasado el tiempo suficiente como para que todo aquello esté superado, aunque haya dejado secuelas, algunas plenamente vigentes todavía a día de hoy.

No se debe hacer abstracción de lo periférico, aunque conviene centrarse en lo meramente futbolístico, en las decisiones que ha ido tomando el entrenador para salir al paso de los problemas. Es ocioso criticar ahora el concepto que tiene el técnico de la defensa. No va a cambiar a estas alturas los marcajes individuales. «Cuesta demasiado tiempo instaurar un estilo para cambiarlo al primer contratiempo; los estilos no se cambian: se ejecutan bien o mal», ha dicho Bielsa esta misma temporada. Y si algo sabemos de él es que es perseverante en sus ideas hasta la obstinación.

Pero siendo aceptable que no transija en cambiar algo que lleva practicando toda la vida, hay algunos detalles en los que el técnico empieza a mostrar una contumacia inquietante o, cuando menos, una cierta cortedad de miras que le impide ver más allá de ensayar una y otra vez las mismas soluciones y repetir los mismos cambios. En todo el tiempo que lleva en el Athletic no ha dado con un lateral izquierdo de garantía. La reconversión de un central como Aurtenetxe fue un recurso el año pasado; en su ausencia Bielsa ha recurrido a Iñigo Pérez o a De Marcos, dos centrocampistas de nula vocación defensiva que las pasan canutas en esa posición. Cuesta creer que no haya un solo especialista en toda la estructura del Athletic y más cuando el club acaba de renovar el contrato a Saborit. Ocurre lo mismo en la otra banda donde, afortunadamente, Iraola sigue acudiendo puntualmente al trabajo todos los días. Pero cuando falta, no hay nadie que le sustituya.

Puede que, efectivamente no haya nadie, o ninguno de los que están convezcan al entrenador. Estaríamos ante un problema más achacable a la estructura del club que al técnico de turno. No debe de ser fácil fabricar un lateral digno de ese nombre y mira que han pasado unos cuantos por el Athletic desde Urkiaga y De la Fuente.

Pero hay otras cuestiones que sí que son de competencia exclusiva del técnico. Una cosa es que no renuncie a su ideario y otra que se empeñe en mantenerlo intacto contra viento y marea pese a que cada semana salte a la vista que el sistema necesita unos ajustes o alguna adecuación a las características de quienes lo interpretan en el campo. Defensivamente el equipo no es el mismo con o sin Javi Martínez. Que Bielsa diga que Gurpegui lo puede hacer igual o mejor, no deja de ser un brindis al sol. Pero a lo mejor Gurpegui sí puede ayudar mucho más al equipo desempeñando una labor más parecida a la que ha desarrollado durante toda su carrera.

Si salta a la vista que muchos de los problemas defensivos tienen su origen en las pérdidas de balón que ocurren unos metros más adelante, Bielsa debería tener claro a estas alturas a qué obedece un fenómeno tan repetido. Y la posición de Muniain en el centro del campo no es ajena al problema, mucho menos cuando el jugador está atravesando el peor momento de su todavía corta trayectoria futbolística. Tal vez en plena forma Muniain podría desempeñar el papel que le asigna el técnico, como lo hizo durante varios partidos la temporada pasada, pero no es el caso.

Es sabido que Bielsa apuesta por dar confianza a sus jugadores y que en el dilema entre el palo y la zanahoria elige siempre la segunda. Aguantó a Javi Martínez como central contra todas las críticas, apostó por colocar a Iturraspe al mando de las operaciones cuando el de Abadiño despertaba más sospechas que certezas en técnicos y aficionados, reinventó a un De Marcos que estaba en el umbral de la puerta de salida y reactivó a un Susaeta intrascendente. «Yo tengo más confianza en usted que usted mismo», les espetó a varios jugadores, y la fórmula le dio resultado. Pero, siendo encomiable esa postura, es de suponer que también tendrá un límite.

En el sistema de Bielsa la excelencia y el caos están separados por una línea muy fina, del mismo grosor que la que traza la frontera entre la convicción y la obcecación. No se puede pedir a un técnico que renuncie a su ideario porque ese es el primer paso hacia un fracaso seguro, pero el fútbol está lleno de matices. Se trata de que Bielsa los distinga en lo que queda de temporada.

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6 Comentarios

  1. En mi opinión, el rosarino se ha desgastado intentando pulir algo que se tenía que reconstruir totalmente. No sé si esto sucedió por un mal cálculo, o algo de soberbia por parte de Bielsa.

    Ahora bien, en un futuro cuando todo se calme un poco y Bielsa se allá marchado, tengo la impresión que la masa social del Athletic va interiorizar lo importante que fue la perdida de Javi Martínez y Llorente, lo cual podría poner en serios aprietos a Urrutia, por no haber logrado mantener a las estrellas del equipo.

    No sé si Juan Carlos va escribir un artículo sobre la gestión administrativa del club, pero fue el otro elemento clave que influyo en el desempeño del equipo.

    • respecto al sistema Bielsa, es un sistema ke llego a funcionar por lo ke los futbolistas tienen ke estar adaptados ya a ese eskema de juego y serles mas sencillo elaborarlo, en cuanto a la marcha de estas dos personas la masa social del Athletic lo ke tiene ke hacer es olvidarse de ellos y no pensar ke podia haber pasado y ke perdida mas grande hemos tenido, se han kerido ir pues tal dia hara un año, por ke vamos a tener ke echarles en falta si nos han despreciado y por ultimo ke tenia ke ser lo primero el señor Urrutia se tenia ke marchar a su casa y dejar el cargo a alguien ke valga para esto y si eso conlleva ke cambien de entrenador pues adelante mientras tanto Bielsa aurrera ke has demostrado ke el ekipo puede hacer mucho mas, falta un lateral pues habra ke buscarlo

  2. Por el amor de dios JC, todavía con esa txorrada???????
    El sistema de bielsa funcionó mientras el caballo tuvo energía!!!! a ver si ya no sabemos ni sumar dos y dos…… ya lo avise, este sistema no s e puede ejecutar hoy día en el futbol europeo, a no ser que dispongas de una plantilla amplisima…. tú puedes convencer al caballo durante dos o tres carreras seguidas, a partir de ahi solo restan dos salidas: o el caballo te ama, y muere reventado, o bien no te ama y entonces te mandará a paseo y se detendrá.
    Vamos a ver GUSTAVO, si me vas a venir con el cuento de que la marcha de JM ha sido negativa es que tú no amas a e ste club. Lo importante es que e ste tipo se largará, pero nosotros entraremos a ver partidos en un campo nuevo, ese es el futuro del club, y hay que pagarlo con euros, no con discursos demágogos….. y lo del traidor ya me contarás en que culpa a la directiva??????

  3. A esta altura me sorprende que algunos no se den cuenta que el Athletic está pasando por la tormenta perfecta. No es que haya fallado una parte, es que han fallado todas las partes que integran al club al mismo tiempo.

    Perdida de una de sus estrellas, bajo rendimiento general de la plantilla, mala planificación de refuerzos, terrible política de renovaciones, filtraciones constantes a la prensa de lo que sucede en el vestuario, y también de las negociaciones conflictivas, cuerpo técnico aislado de la directiva, entrenador empecinado en hacer funcionar el equipo igual a la temporada pasada, sin contar con el material adecuado, masa social pitando a sus jugadores, divisiones, radicalismos, etc. etc…

    El que Michelle proponga que todo eso es culpa o responsabilidad de Bielsa, demuestra lo cerrado que están algunos a ver el cuadro completo.

  4. GUSTAVO, si vas a tratar de enfundarte en el traje de la mentira te equivocas de foro. Donde me has leido que yo culpe de TODOS OS PROBLEMAS a bielsa. Le culpo de la esponsabilidad deportiva que le toca, que para eso es el entrenador mas caro d e nuestra larga historia, en realidad el empleado mas caro de la misma.NUNCA nadie ha ganado esa millonada en el club y pretendes que no tenga responsabilidad??????? si no vas a responderme nunca directamente mejor no dialogar, no te parece?????
    Al rey mago: la letra Q ha atentado contra algun miembro de tu familia????????
    AGURRAK

  5. Qué curioso. Todo lo comentado en este artículo y los subyacentes aportes son hoy, 15 días después, agua de borrajas. Me da que Bielsa sabe un poquito más que los que nos dedicamos a la contabilidad, el derecho o el periodismo. Pero claro! de fútbol todo el mundo sabe. Pues ya se ve. Un poquito de calma señores.