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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Bielsa recurre a Ramalho para sustituir a Iraola



Iraola lucha con un jugador el Barcelona en el partido de Liga de la pasada temporada. Foto MITXI

Iraola lucha con un jugador el Barcelona en el partido de Liga de la pasada temporada. Foto MITXI

Jonas Ramalho ocupará en Barcelona el puesto en el lateral derecho que deja vacante el lesionado Iraola. Es la única novedad en el equipo que presentará el Athletic en el Camp Nou respecto de la alineación tipo de Bielsa. En la convocatoria de veinte futbolistas también se incluyen los jóvenes Laporte y Morán, además de Igor Martínez, aunque el técnico no ha decidido quiénes se quedarán en la grada.

Llama la atención la apuesta de Bielsa por Ramalho. Hasta la fecha en situaciones similares había optado por la combinación de De Marcos en el lateral, Muniain centrado e Ibai o Ismael López en el extremo izquierdo. Este último ni siquiera viaja en esta ocasión. También es destacable la presencia de tantos jugadores del filial en la relación de viajeros a la espera de la decisión última del técnico. De cómo maniobre Bielsa en este partido se podría deducir incluso alguna pista sobre sus planes a medio plazo. El partido de la próxima semana ante el Sparta de Praha ofrecerá una nueva ocasión de lucimiento a los chavales y esa continuidad podría cuajar en algo más serio en adelante para alguno de ellos tal y como están las cosas en el primer equipo.

No cabe duda de que la apuesta por Jonas Ramalho es muy atrevida, pero atrevimiento nunca le ha faltado a Bielsa a la hora de tomar decisiones. El de Lamiako es un semidebutante que acumula solo algo más de dos partidos y medio con el primer equipo. Aunque ya participó en algunos amistosos cada temporada desde 2008 de la mano de Caparrós, su debut en competición oficial ocurrió en aquel magnífico partido de Sánchez Pizjuán de la pasada temporada, hace ahora un año y una semana, aunque no pasó de lo simbólico puesto que solo intervino los últimos seis minutos.  No volvió por el equipo hasta seis meses depués para jugar como titular el primer tiempo contra el Getafe en San Mamés. Esta temporada jugó un tiempo contra el Slaven en la catedral y otro medio partido en Helsinki en la previa de la UEL. Los noventa minutos que jugó el jueves en Haifa suponen su único partido entero con el Athletic.

Ramalho formará línea con Amorebieta, Ekiza y Aurtenetxe. El Athletic volverá a jugar por tanto con una defensa inédita y lo hará ante un rival que tiene un ataque letal. Como no podía ser de otra forma, Marcelo Bielsa no ha pensado aplicar variante alguna en su esquema en función de la extraordinaria potencia del rival. En el medio campo jugarán Herrera, Iturraspe y De Marcos y más adelante Muniain, Aduriz y Susaeta.

Elucubrubar a estas alturas por la conveniencia de proteger más al equipo en un escenario tan complicado como el Camp Nou es un ejercicio ocioso. Si alguna virtud tiene el trabajo de Bielsa es que ha inculcado en el equipo el convencimiento de que puede competir siempre y contra cualquier rival sin renunciar a su personalidad y su idea del juego. Otra cosa es que le pueda salir mejor o peor, pero es importante que el Athletic quiera sentirse protagonista en cada partido. El año pasado las cosas salieron bien y se disfrutaron partidos tan espectaculares como los disputados ante este mismo rival en la Liga, sobre todo el de la primera vuelta en San Mamés. Lo que ocurrió en la final de Copa merecería un análisis exclusivo y pormenorizado que, de alguna manera ya se ha hecho, en privado y en público, a lo largo del tórrido verano que le ha tocado sufrir al Athletic.

Ni el atrevimiento de Bielsa, ni la convicción que trata de infundir a sus jugadores parecen suficientes para contrarrestar la serie de desgracias que está sufriendo el equipo prácticamente cada semana en forma de errores propios y ajenos, faltas de concentración, polémicas y desaciertos. El pronóstico para este partido no puede ser optimista y quien más quien menos, se conformaría con salir del Camp Nou con un marcador digno después de haber ofrecido la imagen de un equipo solvente a lo largo de los noventa minutos. Porque una de las debilidades de este Athletic es la resignación, al menos aparente, que se apodera del equipo cuando se ve en inferioridad ante un rival especialmente poderoso. Le ocurrió hace bien poco en el Santiago Bernabéu, donde fue vapuleado sin pestañear, y le pasó contra el Barcelona en la final de Copa, además de en varias de las últimas visitas al campo blaugrana.

El Madrid y el Barcelona tienen una potencia de fuego devastadora, pero no siempre golean con la facilidad con que lo hacen ultimamente contra el Athletic. El Barcelona ha ganado cinco de los seis partidos de Liga que ha jugado en su casa este año, pero salvo el 5-1 que le hizo a la Real en la primera jornada, en el resto de los partidos logró marcadores discretos ante rivales no demasiado relevantes en la mayoría de los casos.  1-0 al Valencia, 2-0 al Granada y 3-1 al Celta y al Zaragoza.

Ante lo improbable de la hipótesis de una victoria, no parece que sea mucho pedir al Athletic que se esmere al menos en ofrecer una buena imagen a sus aficionados. El infierno está empedrado de buenas intenciones y el casillero del Athletic de goleadas en contra. Está muy bien eso de saltar al campo con el firme propósito de jugar de tú a tú, de reclamar el protagonismo y de no sentirse inferior a nadie, pero si el primer contratiempo es el preludio de una goleada solo estaremos haciendo castillos en el aire.

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