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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Certezas y dudas



El futuro de Katsikaris es la primera incógnita que tiene que resolver al Bilbao Basket a corto plazo. Foto UBB

El futuro de Katsikaris es la primera incógnita que tiene que resolver al Bilbao Basket a corto plazo. Foto UBB

Solo queda una jornada para acabar la Liga regular y en el Bilbao Basket hay algunas certezas y un montón de dudas. Es seguro que ya no podrá ser cuarto tras perder ante el Valencia Basket (61-72) y que, al menos, no caerá por debajo del sexto puesto lo que simplifica las cosas de cara a repetir presencia en competición europea la próxima temporada. Será quinto si gana el domingo en Galicia y pierde el CAI en casa, algo improbable. La incógnita que queda por despejar es quién será el rival en cuartos de final, si de nuevo el Valencia Basket o ese Barcelona que acaba de perder sus dos partidos en la Final Four. Y las dudas tienen que ver con lo deportivo y también, para variar, con lo extradeportivo. Así no es de extrañar que los seguidores bilbainos no sepan si su equipo viene o va, si ser optimistas o no de cara al play-off. Se intuyen algunas cosas, un deseo de seguir compitiendo, pero la realidad se encarga de desmentirlas porque demasiados factores se han puesto en contra.

El primero de ellos es el desgaste físico y mental que ha provocado la propia temporada. Entre unas cosas y otras, el Bilbao Basket se plantó para jugar ante el Valencia Basket un duelo de extrema exigencia con solo ocho jugadores. Faltaban los dos máximos anotadores, Vasileiadis y Hamilton, y Rakovic, cuyo caso merece un capítulo aparte. Faltaban, por tanto, los dos cincos que han jugado prácticamente toda la temporada ante un rival que va sobrado de gente por dentro de la zona y que juega un baloncesto muy físico, con mucho contacto, y que ha utilizado 18 jugadores esta temporada para cubrir las numerosas lesiones que también ha sufrido la plantilla levantina. Ver las dos ruedas de calentamiento casi llevaba a sentir lástima por el Bilbao Basket y a temerse una derrota, claro, ya que los ‘taronjas’ se jugaban lo mismo y no iban a hacer concesiones.

Así fue y los de Velimir Perasovic salieron fuertes, tratando de imponer sus condiciones desde el inicio. En cinco minutos, ganaban ya por 4-12, lo que empinaba aún más la cuesta para los bilbainos, a los que se veía reñidos con la inspiración. Pero Roger Grimau agarró la mochila y tiró de sus compañeros hasta el campamento base, hasta la primera ventaja del partido, con nueve puntos consecutivos en el inicio del segundo cuarto. La defensa estaba funcionando a un gran nivel, negando cualquier posibilidad al Valencia Basket de anotar en el poste bajo. Sin embargo, ese esfuerzo se pagaba en ataque. Sin los referentes habituales, había que buscar otras soluciones y acertar mucho. El conjunto visitante castigaba con canastas sencillas cada pérdida de los bilbainos y tampoco en el tiro exterior había amenaza. Fran Pilepic recibió tratamiento de choque y apenas pudo tocar el balón, lo que le acabó por desconectar del partido y cerró su estadística con cero puntos después de promediar 22 en los tres partidos anteriores. También se quedó en blanco Raúl López, que tuvo que asumir más tiros de lo habitual, pero falló sus once lanzamientos.

Así, el Valencia Basket, sin un juego brillante, se escapó por once puntos al inicio del tercer cuarto, pero el Bilbao Basket no cejó en su empeño. Dos canastas de Samb para abrir el último parcial dieron otra ventaja (52-51) a los de Katsikaris, la última. Faltaba la mitad del trabajo, meter lanzamientos relativamente cómodos para prolongar las esperanzas de triunfo. Pero no ocurrió. Los valencianos, en cambio, sí acertaron en algún tiro difícil, como un triple desde la esquina de Kelati, y en otros tras rebote ofensivo que provocaron un parcial de 3-13 en seis minutos. Habían pasado 37 minutos y solo entonces el Bilbao Basket claudicó para volver a decir a su público que su carácter y su orgullo están intactos, que de eso no se puede dudar. Otra cosa es que, a estas alturas, queden fuerzas para afrontar unas eliminatorias por el título con partidos cada dos días.

Ahora ya se hace difícil recuperar, encontrar el punto justo en la rotación, aunque el Bilbao Basket vaya a recuperar esta semana a Vasileaidis y Hamilton. Porque otro jugador se ha quedado por el camino. O mucho cambian las cosas estos días o Milovan Rakovic ya no va a jugar más con la camiseta de los hombres de negro. El serbio lleva semanas acusando unas molestias en la espalda por las que tiene el alta médica tras consultar a especialistas en Bilbao y en su país, pero que él no acaba de sacar de su cabeza. En la rueda de prensa tras el partido, Katsikaris manifestó su hartazgo por la situación de Rakovic ya que “todos tienen molestias y hacen el esfuerzo, pero a él no le veo dispuesto”. Como el pívot de Uzice no está bien “ni física ni mentalmente”, no parece probable que se vuelva a contar con sus servicios ni que esté en el equipo la próxima temporada. Con su actitud, tampoco se entiende que lo siga estando, pero la cosa del dinero está tan ajustada que ni siquiera se le puede dar la baja para fichar a otro, así que el Bilbao Basket acabará la temporada con doce jugadores en nómina, pero once en espíritu.
Milovan Rakovic no es el único que no continuará la próxima temporada y los rumores, más o menos verosímiles, ya se han disparado para provocar esas dudas que alimenta el entorno. Uno de ellos afecta al propio entrenador, a quien se sitúa en clubes más poderosos la próxima temporada. El propio Katsikaris se colocó frente a la puerta de salida cuando declaró el pasado viernes que quiere estar “en un proyecto ambicioso, que aspire a ganar títulos o, al menos, a disputar las finales”. Y también sonó raro escuchar públicamente que espera la llamada de Gorka Arrinda “para hablar de futuro y saber qué está pensando”. Se suponía que había una comunicación fluida entre las partes, pero parece que no es así. Tal y como están las cosas, eso supone un órdago al club que el técnico heleno debería perder porque sus aspiraciones no van a poder ser satisfechas en el Bilbao Basket, al menos en términos económicos, porque no se puede permitir una plantilla tan cara como la actual ni un entrenador de alto caché como Katsikaris. Aunque el Olympiacos ya ha demostrado que no hace ser el más rico para ser el mejor. A todo esto, este viernes deberían llegar al club los primeros 600.000 euros del patrocinio de Uxue. Esta es otra duda, la gran duda.

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