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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Clasificación amigo



Markel Susaeta celebró en el Sadar su quinto gol en la Liga. Foto MITXI

Markel Susaeta celebró en el Sadar su quinto gol en la Liga. Foto MITXI

La imagen de los jugadores del Athletic abrazados en el centro del campo mostrando en sus rostros un rictus de rabia contenida más que de alegría resume perfectamente el partido del Sadar y el momento que está viviendo el equipo. Había algo más que tres puntos en juego en el campo navarro, siendo estos tan importantes. Los rojiblancos se jugaban su credibilidad ante una afición sumida en demasiadas dudas. Se hablaba del carácter de estos jugadores, de su fragilidad mental que les condenaba a autoderrotarse al mínimo contratiempo. Ahora que la Liga entra en su fase de no retorno, más de uno dudaba de la capacidad del equipo para hacer frente a la exigencia de jugarse la vida. El examen del Sadar se saldó con éxito y el Athletic respira algo más tranquilo. No mucho más. Ganar en Iruñea no significa la salvación definitiva, como perder no hubiera supuesto la condena irremediable. Quedan todavía partidos que jugar y que sufrir, pero desde el triunfo sobre los rojillos la afición tiene más razones para confiar en sus jugadores.

Fue el partido más caparrosiano de los últimos tiempos el que jugó el Athletic y lo hizo precisamente en el campo en el que el técnico de Utrera pronunció aquella frase que al fin y a la postre se convirtió en su epitafio. Clasificación amigo, exclamó Caparrós cuando le cuestionaron el horroroso método que había utilizado el Athletic para hacerse con aquella victoria que le acercaba entonces a Europa. Clasificación amigo, pensamos todos cuando veíamos a los jugadores abrazarse en el círculo central.

Voluntaria o involuntariamente, el Athletic renunció en el Sadar a muchas de las señas de identidad inculcadas por Bielsa para regresar a un fútbol de pura supervivencia. Bueno, algunas de las señas de identidad de este equipo son indelebles así que pudimos reconocer al Athletic de Bielsa en las continuas pérdidas de balón en terrenos comprometidos, hasta tres regaló San José en los primeros veinte minutos, la exasperante inconsistencia de la línea de atrás, la sensación constante de que en cualquier momento podía llegar el error fatal.

Hasta la posesión, ese dato tan de moda y que en el fondo dice tan poco, fue de Osasuna, que puso cerco al Athletic por una mera cuestión de intensidad. Intensidad para ganar las disputas, intensidad para llega una décima de segundo antes al balón;  energía para robar y volverlo a intentar. Afortunadamente para el Athletic el equipo que dirige Mendilibar tampoco es un dechado de virtudes. Hasta para marcarle un gol a una defensa tan frágil como la rojiblanca hace falta un mínimo de calidad y pericia, que diría Bielsa.

El balón rondó la portería de Iraizoz pero si hacemos abstracción del estado de nervios del personal rojiblanco, que ve gigantes donde solo hay molinos en cuanto un rival enfila la portería, Osasuna apenas dispuso de un par de ocasiones que merezcan ese calificativo. Un tiro de Sola a los cuatro minutos aprovechando un desajuste de marcajes, que Iraizoz despejó bien abajo, un cabezazo horrible de Oier tras el saque de una falta, que el portero repelió de aquella manera y un remate alto de De las Cuevas tras una pérdida de balón de Iturraspe. Dos errores propios y un balón parado. Lo habitual este año; lo nuevo fue que la pelota no acabó en la red.

El Athletic no dio señales de vida ante la portería de Andrés hasta bien pasada la primera media hora. Fue un cambio de juego de Ibai sobre Iraola que acabó en un centro del lateral que Aduriz cabeceó fatal. Defendiendo más o menos como siempre, o sea, en el filo de la navaja, pero sin balón y sin ataque, el equipo de Bielsa tenía una pinta malísima y llegar al descanso con el marcador inmóvil no era garantía de nada. Daba la impresión de que el miedo estaba nublando la inteligencia de los encargados de ordenar el equipo y ponía plomo en las piernas de los que tienen que correr.

El Athletic no tenía el balón y entraba una y otra vez en el juego largo de Osasuna. Nunca en estos casi dos años que lleva Bielsa en el banquillo, el equipo ha pegado tantos pelotazos ni se ha encerrado tanto en su propia área. Tampoco hubo remilgos para utilizar alguna treta que hiciera correr los segundos cuando el marcador ya era favorable.

Cuando se llega al estado de necesidad hasta el código penal es más benevolente así que nada que objetar a la versión práctica del equipo y mucho menos cuando Susaeta remató a la red un gran servicio de Ibai, un gol calcado al de hace siete días contra la Real. Clasificación amigo, pensó todo el mundo en aquel momento en el Sadar. Mendilibar reaccionó dando entrada primero al habilidoso Masoud  e instantes después a Llorente poniendo toda la carne en el asador. Bielsa ya había vuelto a hacer ese cambio que solo entienden él y algunos comentaristas de televisión, y por un momento dio la impresión de que Mendilibar saldría ganador en el intercambio. Masoud es un jugador con calidad técnica y su entrada desequilibró a la defensa del Athletic forzando faltas peligrosas. Bielsa reaccionó a tiempo. Reforzó la zaga con Ekiza, reubicó a San José y ahí se acabó la historia para Osasuna.

Angustias al margen, el Athletic no pasó más apuros que los derivados de una sucesión de saques de esquina, bastante mal sacados por el rival, todo hay que decirlo, y por una pérdida de balón de Herrera al borde del área que fue como para que regresara a Bilbao andando. Poca cosa para todo lo que había en juego. De hecho, Osasuna ni siquiera supo, o pudo, recurrir a una de sus armas más preciadas en casa. Del equipo navarro siempre cabe esperar algo parecido a la carga de la caballería ligera, una sucesión de pelotazos y rebotes en medio de un ambiente enardecido. Pues no hubo tal. Para los de Mendilibar la defensa del Athletic fue como aquella del Inter que lideraba el gran Giacinto Facchetti. pese a que el líder de la zaga rojiblanca fuera Laporte, un chaval de dieciocho años

No hubo despistes sino ayudas, algo de picardía en lugar de la inocencia habitual. Por una vez en el tramo final del partido el Athletic pareció un equipo competitivo que sabía lo que quería y lo que tenía que hacer para conseguirlo. Los de Bielsa ganaron teniendo menos ocasiones que el rival. Renunciaron a muchas cosas pero seguro que todo el mundo mira hacia otro lado y hace como que no se ha dado cuenta.

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5 Comentarios

  1. Aquí nadie mira para otro lado, todos hemos visto el juego desplegado por el Athletic, también vimos el juego contra la Real en el primer tiempo, contra el Español, contra el Betis, para qué para estar con el agua al cuello como estamos ahora, no es el momento de pedir exquisiteces sino resultados como el de hoy y no me vale decir que jugando bien llegan los resultados ya lo hemos visto, perder y perder, así que menos exquisiteces y mas saber competir como hoy que es lo que procedía.

    El domingo jugamos en casa y posiblemente jugaremos mejor pero ojo tampoco es cuestión de hacerlo perfecto para perder como siempre. Está en juego algo muy importante la salvación, que parece que no nos damos cuenta.

  2. Uff, hacía tiempo que no veía un partido tan malo por parte de los dos equipos. Hubo momentos de verdadero despropósito pero los tres puntitos saben a gloria.

  3. buena crónica pero el título tendría que ser “clasificación, amigo”. La coma es importante.

  4. Pues igual hemos visto otro partido, pero yo no creo que ni de lejos haya sido el peor partido del año. Lo que pasa es que a muchos la victoria del athletic les ha amargado el domingo. Es cierto que no se ha jugado brillantemente, pero salvo un par de arreones de Osasuna mientras les han durado las fuerzas, la victoria ha sido relativamente cómoda. Yo creo que vicorias como las de Granada o Mallorca fueron bastante más afortunadas.

    Gorka sacó un par de buenos balones y dio empaque a la defensa. Y arriba se siguió fallando (la de Aduriz, la de Llorente a bocajarro, el fuera de juego que no era,…).

    Es cierto que por primera vez en mucho tiempo no tuvimos la posesión, pero el Sadar es el Sadar y Osasuna ha recibido 27 goles en toda la temporada, que para un equipo de bajao no está mal.

    Yo desde luego no pierdo la esperanza en ganar el domingo a un València en resaca de eliminación de Champions (qué bien nos vendría prórroga, penaltis y eliminación…) y empezar a hablar de otros objetivos, que aún no descarto del todo, eniendo en cuenta que este año el 8º tiene premio.

    La verdad es que ver la cara de algunos si nos metemos en EL y Bielsa renueva sería antológico, porque el objetivo no es Bielsa, sino que una vez aniquilado Marcelo, será más fácil y a por Josu sin la protección que le da un Bielsa que seguramente siga contando con el respaldo mayoritario de los socios. Eso si, nos hemos librado de una avería de la leche en el reparto de asientos.

  5. Coincido con Zurigorria. Ya hace meses que dejé de verles en Telebilbao, pero Nostravelascus y sus apóstoles sufren cada victoria de Bielsa como un endemoniado un exorcismo. No puedo negar que algo me han contaminado porque cada triunfo del Athletic lo celebro por partida doble: después de saborearlo bien no puedo dejar de regocijarme pensando en lo mal que lo estarán pasando los quintacolumnistas que todos conocemos de televisiones, radios y prensa escrita. Gore estiloa.

    Si nos dejamos llevar, al final vamos a acabar viviendo al borde de la hecatombe. De eso nada. Al final la suerte nos tiene que devolver aunque sea una parte de lo que nos ha estado quitando. Calma, que el mundo no se acaba. Y en el caso de que así sea, el que seguro que no se acaba es el Athletic.

    Sigo confiando en que Marcelo nos volverá a llevar a Europa, pese a quien pese. Solo hará falta que le dejen el tiempo suficiente. Porque la voluntad de los jugadores y su adhesión cada vez están más claras, para rabia de algunos.

    Gora Athletic.