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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Clericus Cup, en el Vaticano también se juega al fútbol



Banquillo del Mártires de Norteamérica, último campeón de la Clericus Cup

Banquillo del Mártires de Norteamérica, último campeón de la Clericus Cup

Miles de fieles católicos se congregan estos días en la plaza de San Pedro y dirigen sus miradas a la chimenea que corona el edificio que alberga la Capilla Sixtina a la espera de la fumata blanca que anuncie al nuevo Papa. Decenas de fieles de la otra gran religión que se profesa en Italia, el fútbol,  acuden cada semana al campo de hierba artificial del Oratorio de San Pedro, justo a la espalda de la gran cúpula vaticana, para presenciar en directo los partidos de la Clericus Cup, que este año cumple su séptima edición.

Fue el Secretario de Estado Vaticano, el cardenal Tarsicio Bertone, gran aficionado al fútbol como buen italiano, quien impulsó en 2007 este Torneo para promover la práctica del deporte principalmente entre los seminaristas. Del éxito de la idea de Bertone da fe el hecho de que en la edición del año pasado los partidos ya tuvieron cierto seguimiento en los medios de comunicación, que incluso destacaron cámaras y periodistas en la final que ganaron los ‘Mártires Norteamericanos’ imponiéndose por 3-0 a la Pontificia Universidad Gregoriana.

Los vigentes campeones empezaron la defensa de su título el pasado mes de febrero enfrentandose en la jornada inaugural al Colegio Español, debutante en la que se conoce como la Champions del Vaticano. Ganaron los americanos por 6-0 pese a que los españoles contaban con un capitán que se llama Rajoy, y un jugador albaceteño apellidado Iniesta.

Los ‘Mártires Norteamericanos’ son los actuales campeones, pero el gran dominador del torneo es el Redemptoris Mater, un equipo de neocatecumenales que en Italia, siempre amante del exceso, se compara nada menos que con el Inter que dirigió Mourinho hace unas temporadas. De momento, han ganado tres de las seis ediciones disputadas aunque las declaraciones postpartido de sus principales jugadores destilan la humildad propia de quienes están llamados a otras metas muy alejadas de los oropeles del fútbol.

Como ejemplo de moderación, he aquí las palabras de Nick Nelson, capitán del último equipo campeón, al término de la final del año pasado: “Los chicos dieron mucho y sacrificaron mucho por el equipo, para llegar hasta aquí. Estamos definitivamente muy agradecidos con Dios y orgullosos de lo que hemos logrado hacer este año”.

Sin embargo, hay veces que la pasión del juego puede más que los buenos propósitos y la deportividad. Ya se sabe que también en el fúbol el hombre propone y Dios dispone, y en el fragor de la batalla es comprensible que el futbolista por muy seminarista que sea,  sucumba al pecado de la ira y termine siendo expulsado.

El mexicano Wilbert de Jesús Palomo Carillo, del Instituto Patrístico Agustiniano, tiene el dudoso honor de ser el primer jugador que vio la tarjeta roja en el torneo. El árbitro no tuvo más remedio que expulsarle tras una violenta entrada sobre el portero del UCRO un equipo formado por un extraño combinado de futbolistas ucranianos y croatas. Se debió de montar una buena tangana en aquel partido, porque a Palomo le siguieron inmediatamente camino del vestuario un compañero de equipo y el entrenador que, al parecer poco amigo del precepto bíblico de ofrecer la otra mejilla,  se enzarzó en una discusión con el árbitro. Las reseñas no especifican cuál fue la penitencia que impuso el comité de competición a los sancionados.

La séptima edición de la Clericus Cup, que arrancó el pasado mes de febrero, cuenta con la participación de dieciséis equipos que compiten en un sistema de liguilla divididos en cuatro grupos, de los que saldrán los ocho cuartofinalistas.

Los Mártires de Norteamérica defienden su título y ya han ganado su primer partido al Colegio Español. El tricampeón Redemptoris Mater cuenta, como siempre, entre los favoritos, lo mismo que el Colegio Mexicano, país que,  junto a Italia, aporta el mayor número de futbolistas o el Mater Ecclesiae, campeón de una de las ediciones.

Guanelliani, Colegio San Pablo, Pontificio Colegio Urbano, Universidad Gregoriana, Seminario Gallico, Pío Colegio Brasileño, Verbo Encarnado, Sedes Sapientiae, Pío Colegio Latinoamericano, Instituto Teológico San Pedro y Seminario Mayor Romano, completan la nómina de participantes.

Después de repasar los nombres uno no acaba de adivinar cómo demonios animarán las hinchadas a sus respectivos equipos.

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