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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Como el rosario de la aurora



Gorka Arrinda asegura que el futuro del Bilbao Basket no corre peligro pese a la abrupta ruptura con Gescrap en la que el club se considera “víctima”

El refranero español tiene una expresión que viene al pelo para definir el final de la relación entre el Bilbao Basket y Gescrap: acabar como el Rosario de la Aurora. Las dos partes se aferran a las posiciones que mantienen desde que estalló el conflicto la semana pasada. El problema es que lo que sostienen está tan alejado que tendrá que ser un juez el que dictamine quién lleva la razón. A menos que antes intervenga la Diputación de Bizkaia, no por ganas, que cosas más importantes hay que atender, sino porque el club y la empresa la han citado como tercera pata de unas negociaciones en la que cada cual, por lo que se ve, entendió o interpretó de distinta manera. Porque ya se sabe también que más vale un mal acuerdo que un buen juicio.

Para quienes observan desde fuera con preocupación y, seguro, con incredulidad esta abrupta ruptura, llaman la atención varias cosas. En primer lugar, la inexistencia de un contrato firmado entre las partes, algo que parece lógico desde el punto de vista de cualquier profano. Gorka Arrinda admitió en la multitudinaria rueda de prensa que ofreció en Miribilla que existe “un acuerdo consensual y pactado, de plena validez jurídica, con Gescrap con un alcance de cuatro temporadas. “Y nosotros no lo vamos a incumplir. Por eso no vamos a retirar el nombre del equipo y de la camiseta. Las víctimas de esta rescisión unilateral somos nosotros”, aseguró tajantemente.

En el cruce de versiones, Gescrap acusa directamente a Gorka Arrinda deun claro abuso de confianza, de manipular la realidad y querer ponernos contra las cuerdas”. “Les socorrimos el pasado año en una situación complicada con la temporada comenzada y nos lo pagan de esta manera”, lamenta la empresa de reciclaje en una nota de prensa bastante dura, que contradice lo manifestado por el máximo accionista de Basket Bilbao Berri SAD. Porque si Arrinda manifestó que la primera constancia de que Gescrap quisiera incumplir el acuerdo le llega “con el burofax que llegó al club la semana pasada” porque antes había hablado con representantes de la empresa “de renegociar las condiciones”, la otra parte replica que “en junio se habló con ellos de la finalización del acuerdo y en ningún momento se sorprendieron por dicha finalización. Gescrap no lo hizo público para no perjudicar al club y darle tiempo para buscar un nuevo patrocinador. Sin embargo, desde septiembre se les ha pedido a través de diversas conversaciones telefónicas y reuniones que dejen de utilizar la marca Gescrap”.

Para no aburrir al lector con reuniones desmentidas, documentación que nadie recibió, conversaciones que nadie recuerda y porque la comparecencia de Gorka Arrinda y la nota de prensa de Gescrap son de dominio público para que cada cual saque sus conclusiones, hay que hablar de las consecuencias para el club, que es lo que preocupa a sus aficionados. El máximo accionista negó que “el proyecto esté amenazado porque tiene una fuerza y una base como pocos”, aunque como algo, si no lo sabía, sí intuía, reconoció que ya había hablado con los jugadores para modificar las formas de pago. El Bilbao Basket abonará a su plantilla y técnicos un sueldo mensual y sendas fichas en febrero y junio, como hacen los clubes de fútbol. De esa manera, tratará de llegar a final de año, “de esta travesía del desierto”, sin ver acentuados sus “problemas de tesorería”. En el peor de los casos, una nueva ampliación de capital está descartadaporque no están los tiempos para pedir más esfuerzos a nuestra gente”, aunque Arrinda ya tiene claro que “tenemos ocho meses por delante para gestionar a pico y pala y salvar la temporada”.

Esto supone que el Bilbao Basket se pone desde ya a la tarea de buscar un patrocinador, aunque este conflicto quizás no ayude. En todo caso, el club y su máximo accionista creen tener argumentos de sobra para defender ante cualquier instancia su versión en una polémica que va para largo y que hará que, si llega a cobrar lo estipulado en ese contrato “consensual”, no sea de forma inmediata ni cercana. Gorka Arrinda ve tres posibilidades: “ponernos de acuerdo”, como les ha solicitado la Diputación, “cumplir el contrato” o “ir a una guerra de desgaste” que está abiertamente declarada. La reconciliación parece imposible después de que la empresa lanzara algunas puyas con profundidad. “No nos consta que la Fundación ni Gorka Arrinda hayan trabajado para conseguir nuevos colaboradores en este tiempo”, reza la nota de Gescrap que desea “a la familia Arrinda el máximo acierto en su gestión, tanto deportiva como de sus intereses empresariales dentro del club”.

Lo que hace menos de un año se planteó como un escenario idílico ha acabado como el Rosario de la Aurora. Si entonces se vio, se escuchó y se leyó hablar de cuatro años, las cosas no pueden ser ahora tan diferentes, por más que no exista un contrato firmado. Quizás es que Gescrap tomó una decisión muy arriesgada que ahora se ve incapaz de sostener. O vaya usted a saber. Mientras las dos partes discuten por la posesión de la verdad, con los medios de comunicación como meros altavoces, el seguidor al baloncesto de Bizkaia ha vuelto a verse sobresaltado porque se ha dado cuenta de lo efímera que puede ser la felicidad.

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