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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Con viento a favor



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Vamos a tocar madera, porque hablar de buena suerte da mala suerte, pero uno diría que en la última semana al Athletic le ha cambiado el viento y donde antes solo había desgracias, ahora hay golpes de fortuna que acaban dando puntos que hace menos de un mes se escurrían entre los dedos. En el Sadar ya hubo bastante de eso y el Athletic sumó tres puntos sin hacer méritos ni siquiera para empatar. En la matinal de San Mamés frente al Valencia, los de Bielsa sumaron una victoria que es oro molido después de superar los minutos más angustiosos de la Liga, cuando el equipo de Valverde se lanzó al abordaje con todo y tuvo, en los últimos diez minutos, ocasiones de sobra para darle al vuelta al marcador. El fútbol es así de voluble y la fortuna así de caprichosa. Los aficionados más jóvenes pudieron conocer en vivo y en directo en San Mamés una versión actualizada del celebérrimo gol de Cardeñosa. Cuando Soldado envió a las nubes el balón a cincuenta centímetros de la raya de gol quedó claro que el Athletic acabaría ganando el partido. En aquel instante los hados quisieron compensar a los rojiblancos por tantos disgustos y tantos golpes bajos le han venido propinando a lo largo de toda la temporada. Esto es un juego y la fortuna es un componente importante. Tantas veces la suerte ha dado la espalda al Athletic que ya iba siendo hora de que los leones vieran su cara. Bienvenido sea el cambio y que dure.

La victoria del Athletic no se cimentó solo en la suerte, claro. Es más, durante buena parte del encuentro, pareció que los rojiblancos se volverían a estrellar contra su mal fario. Si Soldado protagonizó el gol de Cardeñosa, Teixeira Vitienes hizo un homenaje a todos los árbitros cegatos que en el mundo han sido al no ver uno de los penaltis más clamorosos que se han cometido esta temporada. Tino Costa le hizo una llave de judo a Aduriz a cinco metros del colegiado sin que éste se diera por enterado. Fue la jugada que acabó por despertar a un San Mamés que todavía tenía cuerpo de domingo por la mañana.

Y eso que el Athletic lo puso todo desde el primer minuto para que la grada no notara el cambio de hora. A lomos de un Ibai Gómez hiperactivo, el Athletic consiguió llevar el balón con regularidad al área del Valencia, aunque sin demasiado peligro, la verdad sea dicha. A los de Valverde les bastó con acumular kilos y centímetros delante de Guaita para frenar las acometidas de los rojiblancos, que apenas cobraron un remate en condiciones. Un saque de falta de Ibai a la cruceta fue lo más peligroso del Athletic.

La ausencia de Herrera era un problema de difícil resolución y Bielsa lo arregló solo a medias. Su apuesta por una línea de centrocampistas con San José, Iturraspe y De Marcos nunca fue una solución completa. San José estuvo cómodo entre Ekiza y Laporte, pero a Iturraspe le faltaron metros para tener una perspectiva cabal del campo y De Marcos corrió kilómetros sin saber muy bien si iba o venía. El juego de Iturraspe mejora a medida que retrasa su base de operaciones. El centrocampista necesita una visión panorámica del terreno para distribuir la pelota con criterio. Cuanto más adelantado juegue, menos espacios encuentra y más se espesa su fútbol. Ante el Valencia le faltaron siempre esos metros que necesita para enfocar el catalejo. Iturraspe padece presbicia futbolística. Ve mal de cerca y su juego baja mucho cuando se tiene que desenvolver en corto. El Athletic acusó mucho su falta de visión, su imprecisión y la falta de ideas para superar un sistema defensivo tan sólido como el del Valencia cuando el equipo pisó terreno rival.

Peor les fueron las cosas a los de Bielsa tras el descanso, cuando Feghouli desplegó todo su fútbol y redujo a ruinas el flanco izquierdo del Athletic. Aurtenetxe pasó un muy mal rato hasta que el técnico le retiró sobre la hora de juego. Mal que bien, Bielsa tapó el agujero con una combinación imaginativa. Por una vez renunció a hacer lo de siempre, o sea, meter a Muniain y retrasar a De Marcos al lateral. Metió a Muniain, sí, pero retrasó a San José al eje de la defensa para desplazar a la izquierda a Laporte. El chaval acabó el partido en artículo mortis, pero consiguió cerrar la banda y estabilizar una defensa que se estaba yendo por el sumidero.

Cuando peor lo estaba pasando el Athletic llegó el golazo de Muniain. Minutos antes Iker había disparado desde el borde del área con la potencia de un infantil  después de fabricarse él mismo con un quiebro la opción de tiro. Todavía se estaba comentando en la grada lo mal que tira este chico, cuando, con un toque sutil y preciso, puso en la escuadra un balón suelto que le llegó tras un rebote. Su primer gol de la temporada no pudo llegar en un momento más oportuno.

Quien más quien menos empezaba a preguntar dónde había que firmar el empate sin goles cuando el Athletic se vio adelante en el marcador. Le quedaban por delante once minutos en el infierno antes de alcanzar la gloria de una victoria trascendental. El Valencia se fue arriba con todo, y eso es mucho. Soldado ya llevaba un rato en el campo y Jonas ocupó el puesto de Benega. No parecía que el Valencia venía de librar una dura batalla entre semana en París. Al contrario, eran las piernas de los rojiblancos las que flaqueaban más de la cuenta. Ekiza, San José y Laporte se multiplicaron entonces para tapar los caminos hacia un Iraizoz que era el último rompeolas, segurísimo bajo palos y asombrosamente decidido en las salidas y los balones cruzados. Aún así, solo la suerte y la falta puntería de los valencianistas propiciaron que el balón no acabara en la red rojiblanca.

El Athletic logró su segundo triunfo consecutivo haciendo menos méritos que el rival. Bielsa tendrá que repasar esas cuentas con las que mide la injusticia. Si hace dos semanas calculaba que el Athletic suma veinte puntos menos de los que merece, digamos que ahora la cosa queda en catorce. De pronto el viento ha cambiado y sopla a favor de los rojiblancos. Ya era hora y que dure, porque aunque se ha avanzado bastante, todavía queda camino por recorrer.

Reportaje gráfico: MITXI

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