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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Cuando nadie lo esperaba



Esta vez el esfuerzo de Mumbrú no alcanzó para sumar una nueva victoria. Foto BB

Esta vez el esfuerzo de Mumbrú no alcanzó para sumar una nueva victoria. Foto BB

Algún día tenía que llegar, pero nadie esperaba que fuera frente al colista y de la manera en que se produjo. El Bilbao Basket sumó ante el Cajasol (76-79) su primera derrota de la temporada en el Bilbao Arena, la primera también después de ocho triunfos consecutivos entre la Liga Endesa y la Eurocup. En un día en que Uxúe, el próximo primer patrocinador del equipo estuvo muy presente en Miribilla, aunque el acuerdo aún no se haya hecho oficial, la decepción fue grande porque los hombres de negro perdieron la oportunidad de ascender a la segunda plaza y dejar casi sellada su presencia en la Copa.

Habrá que esperar porque el Bilbao Basket hizo varias cosas mal que le colocaron cerca de la derrota y se toparon también con un árbitro, Juan Luis Redondo, que cree que los partidos son él y en algunas ocasiones él decide quién gana y quién no. Entre los defectos del equipo vizcaino estuvo de forma muy evidente y seguramente decisiva el del rebote bajo el aro propio, quizás la mayor carencia que están mostrando los de Fotis Katsikaris esta temporada, aunque hasta ahora no había tenido efectos secundarios.

Diecinueve rechaces concedió el Bilbao Basket al Cajasol bajo su canasta, una barbaridad inasumible si se quiere ganar a cualquier equipo de la Liga Endesa. El dato es aún más sangrante ya que el colista promediaba menos de diez rebotes de ataque por partido antes de jugar en Miribilla. Pero los bilbainos ceden casi doce capturas bajo su aro de promedio, una sangría que deberán frenar si quieren aspirar a cotas altas al menos en la competición liguera. Entre faltas de tensión, despistes y acciones de mala suerte, los sevillanos gozaron de 18 posesiones más de balón que les permitieron mantenerse en el partido pese a sus malos porcentajes de tiro. Además, el Bilbao Basket se vio obligado a hacer esfuerzos extras para los que, después de una semana de viajes agotadores, no estaba preparado.
El cansancio hizo mella e impidió consolidar las ventajas cercanas a los diez puntos adquiridas durante el segundo y el tercer cuarto. Cuando tenía el partido muy de cara tras el descanso, el Bilbao Basket no logró cerrar la vía de agua del rebote ni dar a su ataque cierta fluidez. Ni Zisis ni Raúl López estuvieron inspirados y por ahí se explican algunas cosas, como que Lamont Hamilton solo lanzara una vez a canasta. El Cajasol se agarró al partido casi por la propia inercia del mismo y empezó a creer en que podía sumar su segunda victoria. La dirección de Aíto García Reneses, un técnico cuya trayectoria merece más respeto que el que le muestran por la situación actual de los sevillanos, no dejó caer a sus jugadores y logró entrar con ventaja de cuatro puntos (61-65) en los últimos cinco minutos.

Quien más, quien menos, en el Bilbao Arena se confiaba en la probada capacidad de los suyos para salir de los atolladeros y resolver los finales igualados. Sobre todo, porque Álex Mumbrú estaba teniendo una actuación colosal y tirando de un equipo que andaba con la lengua fuera y no encontraba ni a Vasileiadis con continuidad ni a Hamilton, que solo hizo un tiro a canasta. Pero nadie contaba con la intervención de Juan Luis Redondo a dos minutos del final para alterar ese final de partido y meter a los locales en un estado de nervios que les pasó factura en el sprint del partido. El árbitro asturiano adscrito al colegio madrileño, uno de los veteranos de la Liga con 24 temporadas y más de 700 partidos a su espalda, se comportó como un pésimo juez porque fue vengativo, inoportuno y, probablemente, injusto.

Redondo había advertido a Katsikaris de que le iba a pitar técnica, había buscado a los integrantes del banquillo bilbaino en busca de algún gesto que castigar y lo encontró cuando menos motivos había para ello. Con el Bilbao Basket ganando por tres puntos, Bogdanovic lanzó un triple que fue punteado en falta por Moerman. El técnico heleno realizó un gesto excesivo de reprobación a su jugador, pero Redondo se tiró a la piscina del protagonismo innecesario y señaló esa técnica que bullía en su cabeza desde minutos antes. El entrenador debió contenerse, abroncar de forma más discreta, pero el árbitro se metió donde no le llamaban y de la jugada el Cajasol sacó cuatro tiros libres anotados y una canasta de Asbury, o sea seis puntos, que obligaban al Bilbao Basket a seguir remando contra la corriente.

Pudieron los hombres de negro ganar, pero volvieron a conceder dos rebotes en su canasta y desaprovecharon los errores del Cajasol. Dentro del último minuto, Zisis empató con un triple, Williams erró dos tiros libres, el Cajasol reboteó en ataque, un también excelente Hervelle recuperó el balón y Mumbrú, quién sino, puso por delante al Bilbao Basket a 25 segundos del final. Pero el Bilbao Basket manejó mal esa ventaja cuando lo peor que le podía pasar era ir a la prórroga. Decidió defender y no hacer la falta que muchos reclamaban y esperaban, permitió que Satoransky manejara la situación y aprovechara la mala defensa bilbaina, con un cambio de asignación precipitado, para entrar hasta la cocina para sumar canasta y tiro adicional a seis segundos del final. El checo, con esa acción decisiva, ganó muchos puntos ante los ojeadores de la NBA presentes en las gradas.

A los de Katsikaris les quedaron seis segundos para anotar la canasta ganadora y al Cajasol, una falta para entrar en el bonus y que utilizó para reducir a la mitad el tiempo sin ceder tiros libres. En el último saque de banda, Zisis se trastabilló al recibir, perdió el balón y la victoria se escapó por primera vez de Miribilla. Fue un resumen de lo que fue un partido que se llevó el equipo más joven de la Liga Endesa porque tuvo más piernas y también más cabeza. El Bilbao Basket resbaló cuando nadie lo esperaba. Nada grave porque los bilbainos siguen dependiendo de si mismos para llegar a la Copa.

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2 Comentarios

  1. Roberto,
    Desde hace tiempo escucho tus comentarios sobre el Bilbao Basket en la radio y hará pocas semanas que descubrí este blog. Como en el caso de tus opiniones en las ondas, aquí también das en el clavo.
    Ayer salí con algo de rabia de Miribilla por la oportunidad perdida. Era una ocasión inmejorable de alcanzar el segundo puesto y ya se sabe, en este caso, que cuanto más se tiene más se quiere. Pero esto no debe empañar la buenísima temporada realizada hasta el momento y que creo que nadie esperábamos para estas alturas. Ayer era uno de esos partidos que desde el comienzo se ve que va cruzado. Despistes, falta imperdonable de rebote en aro propio, dificultades de nuestros bases para defender a Satoransky, cansancio palpable de algunos jugadores, y como bien dices, 18 posesiones menos…son demasiadas. Y aun así, el triunfo estuvo en la mano.

    Como curiosidad, en noviembre del 2011, el Bilbao Basket perdió por primera vez en liga en Miribilla el curso pasado. En rueda de prensa, Katsilkaris, visiblemente molesto, pidió respeto del colectivo arbitral tras una mala actuación de los colegiados en aquel partido. Casualmente el rival fue el mismo: el Cajasol.
    El árbitro que lideró la mala actuación: imagínatelo…

  2. La principal razón de que deba trasnochar si quiero ver partidos de baloncesto es el ARBITRAJE. Como se puede esperar vender un producto a nadie con arbitrajes como los este domingo?????? y la euroliga idem de idem, nula comprension del ritmo y del espectaculo. Menuda pifia…… claro que viendo a jurgenbrand por esos campos de dios……. empiezo a pensar que le pito técnica a berkowitz y aroesti!!!!!