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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Cuatro sólidos apoyos para el futuro



Los veteranos volverán a constituir la columna vertebral del Bilbao Basket la próxima temporada

Los veteranos volverán a constituir la columna vertebral del Bilbao Basket la próxima temporada

Mientras la Liga Endesa consumía sus últimos capítulos hasta acabar con el justo y merecido triunfo del Real Madrid, campeón siete años después, el Bilbao Basket iba desgranando noticias que han levantado la capa de escepticismo, cuando no de pesimismo, que había dejado el final de la temporada. Primero, se anunció el fichaje del letón Dairis Bertans, el primero y hasta ahora único del mercado veraniego. Después, se supo que el equipo de Rafa Pueyo jugará la próxima campaña la Eurocup gracias a la invitación recibida, que no hace sino premiar el subcampeonato logrado en Charleroi y el tirón que la competición ha tenido estos años entre los aficionados vizcainos, que no han pasado desapercibidos. Y finalmente, como consecuencia probable de lo anterior, llegó la confirmación de la renovación de Álex Mumbrú, Raúl López, Roger Grimau y Axel Hervelle.

La continuidad de este cuarteto, considerado la columna vertebral de los hombres de negro, era prioritaria para el nuevo entrenador, que se había hecho a la idea de que quizás no iba a poder contar con todos en su debut en el banquillo del Bilbao Basket. Pero hete aquí que los cuatro seguirán, el primero y capitán durante tres temporadas más y los otros tres, por dos más. La primera lectura de estas renovaciones en cadena es que el conjunto bilbaino se asegura una buena base de jugadores para el futuro inmediato, ese que parecía tan incierto hasta hace poco. Además, lo hace con jugadores de los considerados cupos de formación, de los cuales hacen falta cinco en plantillas de doce. Con la firma también de Sergio Sánchez por otro año, el Bilbao Basket podrá a partir de ahora completar su plantilla sin trabas reglamentarias.

Por otro lado, el que estos cuatro veteranos hayan decidido seguir en Bilbao puede significar que no hayan tenido ofertas mejores para alargar sus carreras en otros destinos. También que lo que tienen en el Bilbao Basket, en términos de protagonismo, nivel competitivo, adaptación al entorno y respeto y cariño de la afición, quizás no lo vayan a encontrar fuera. Mumbrú, Raúl López, Grimau y Hervelle están plenamente identificados con el club y, sobre todo, con la ciudad y sus seguidores y su continuidad supone un nuevo voto de confianza para los responsables del club, con los que han tenido largas conversaciones en busca de soluciones. Se sabe que el Bilbao Basket acumula deudas con sus jugadores y que ha acordado con varios de ellos un calendario de pagos. El núcleo duro ha preferido quedarse, aún con contratos muy inferiores a los que tenían, porque son conscientes de que ni su edad ni el contexto en el que se encuentra el baloncesto de la ACB y el europeo invitan a nuevas aventuras y en Bilbao pueden tener una seguridad, aunque sea a plazos.

Así, el Bilbao Basket seguirá teniendo una plantilla veterana, aunque tres piezas básicas del curso anterior como Zisis, Vasileiadis y Hamilton serán sustituidas por jugadores más jóvenes. De todas formas, la veteranía no debería ser un problema ya que, por ejemplo, el MVP de la última final ha sido Felipe Reyes, que ya tiene 33 años. El rendimiento del cuarteto del Bilbao Basket no dibujó una trayectoria claramente descendente en estos meses anteriores y, de hecho, Mumbrú figura en las quinielas para volver a la selección española este verano. Con una buena dosificación de los esfuerzos, la columna vertebral puede seguir sujetando a los hombres de negro y servir de apoyo a Fran Pilepic, el fichado Dairis Bertans, Mamadou Samb y alguno que pueda llegar en el proceso de asunción de mayores responsabilidades.

Habrá minutos para todos, tendrá que haberlos, porque el Bilbao Basket volverá a estar inmerso en dos competiciones desde las primeras semanas de la temporada. La ampliación de la Eurocup asegura cuatro partidos más en la primera fase por lo que una vez que comiencen los partidos en la primera semana de octubre la exigencia va a ser grande. El encuentro amistoso contra los Philadelphia Sixers, previsto para el 6 de octubre, casi se va a solapar con la Supercopa, para la que el Bilbao Basket también se ha clasificado por méritos propios ya que las dos anteriores fue como anfitrión. Y la Liga Endesa arrancará, como parece, una semana después. Por tanto, Rafa Pueyo tendrá que hilar fino en la pretemporada, un periodo clave para la acumulación de trabajo, y para ello nada mejor que contar con siete jugadores, al menos, de la campaña anterior que ya saben lo que hay y cuáles son las pautas que marca el nuevo entrenador.

En tiempos de apretarse el cinturón, siempre hay que hacer alguna apuesta, que puede salir bien o mal. Pero el Bilbao Basket ha conseguido mantener a sus cuatro pilares lo que le va a permitir jugar sobre seguro en ese siempre incierto proceso de configuración de la plantilla. Con ocho jugadores ya comprometidos, los próximos movimientos de los técnicos irán encaminados a incorporar dos pívots para cerrar el juego interior. Así, se llegaría a diez hombres antes de definir las dos últimas plazas, que serían para otro alero y otro pívot ya que Pueyo ha dejado dicho que su pareja de bases será Raúl-Grimau con el apoyo de Bertans cuando sea necesario. En todo caso, el Bilbao Basket se ha asegurado cuatro sólidos apoyos, cuatro fuertes patas para el banco de su futuro más cercano, gente muy competitiva, implicada y sensible a las nuevas circunstancias que aseguran que los hombres de negro no van a perder ni un ápice de su ambición.

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