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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Cuestión de estilo



Publicado en Marca el 06-10-15

Siendo como es el Athletic un club celoso de guardar sus tradiciones, la institución nunca ha destacado demasiado por cuidar los pequeños detalles, sobre todo con su propia gente. Por eso es una buena noticia que el club honre a una de sus estrellas históricas como hizo el domingo con Txetxu Rojo, quien hizo el saque de honor al cumplirse por estas fechas medio siglo de su debut con la camiseta rojiblanca, que vistió durante diecisiete temporadas.

El Athletic es un club longevo con un historial repleto de mitos, muchos de ellos vivos todavía y más merecedores de un reconocimiento a tiempo que de una sentida necrológica. Iribar ya recibió su particular homenaje hace unas cuantas temporadas, Iraola fue despedido con honores y ahora le ha tocado a Rojo. Nunca es tarde para normalizar este tipo de actos que tan bien suelen cuidar, por ejemplo, en el fútbol inglés, ese espejo en el que tanto gusta mirarse a la familia rojiblanca. Al fin y al cabo, un club de fútbol, y mucho más en el caso de uno tan singular como el Athletic, tiene su razón de ser en la memoria colectiva. En este sentido, el ritual de la ofrenda floral a Pichichi que rinden los equipos que se estrenan en San Mamés es un magnífico medio de transmisión de la fe rojiblanca de padres a hijos.

‘Gure estiloa’, nuestro estilo, aquel afortunado lema acuñado en tiempos del presidente Aurtenetxe, y que vino a ser la traducción al idioma rojiblanco del británico fair play, también debe significar eso, cuidar los pequeños detalles, siempre tan importantes cuando lo que está en juego es un sentimiento.

Seguro que Rojo disfrutó mucho de la victoria de su equipo ante el Valencia. Quien fue dueño de la banda izquierda de San Mamés durante tantos años, pudo ver cómo su equipo ganaba un partido complicado a un rival siempre difícil, recurriendo a las armas que históricamente han empleado a los leones. Determinación, espíritu de superación frente a un marcador adverso y una forma de entender el fútbol que se transmite de generación en generación hasta convertirse en seña de identidad.

Un córner rematado en el segundo palo; un saque largo del portero prolongado de cabeza y culminado con un movimiento eléctrico en el área; un robo en el centro del campo continuado con un contraataque letal por el carril del centro. Tres goles como tres soles, que hicieron vibrar San Mamés como cuando Txetxu Rojo templaba el centro con la zurda desde su banda para la cabeza de Arieta, de Uriarte, de Carlos…

A algunos modernos estetas del fútbol, el juego del Athletic les parece simple y rudimentario. Creen que dar un pase de cuarenta metros o cabecear a la red superando a dos centrales y al portero es una cosa sencilla cuando en realidad es una cuestión de estilo, con todo lo que eso significa.

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