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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

David López, Ustaritz, Cerrajería, las otras despedidas del Athletic



En las últimas horas de agosto, cuando el foco mediático estaba apuntando en otra dirección, tres futbolistas del Athletic han dejado de pertener al club. Se van en silencio, sin una mala palabra, sin revuelo mediático. Ocurre todos los años. Cada verano un puñado de futbolistas que habían soñado con triunfar en San abandonan Lezama con rumbo incierto. Tampoco suelen faltar las bajas en el primer equipo. Es la ley del fútbol, la cara fea de un deporte en el que ser guapo parece haberse convertido en un mérito en sí mismo.
En las últimas horas se han marchado David López, Ustaritz y Cerrajería, tres historias personales que no constituyen novedad alguna en la historia del club.
El chaval que un día fue promesa de futbolista y que fue ascendiendo la larga escalera hasta la gloria justo hasta el penúltimo peldaño. Dos años en el Bilbao Athletic y una cesión sin retorno en Murcia. Ahora ha conseguido enrolarse en el Oviedo de Segunda B, la misma categoría que alcanzó en la disciplina rojiblanca. A sus veintitrés años aún le queda recorrido en el fútbol, aunque su brujula ya haya dejado de apuntar al norte de la gloria. Galder Cerrajería encarna hoy la figura del chico de la cantera que no alcanza la cumbre, esa mayoría de futbolistas que no ven cumplido su sueño de llegar a vestir la camiseta del primer equipo a pesar de esforzarse día y noche durante muchas temporadas. A lo largo de los más de cuarenta años de existencia de Lezama, han pasado por la cantera del Athletic más de ocho mil chavales que soñaron los mismos sueños que ha soñado Cerrajería. La inmensa mayoría se quedó en el camino. El darwiniano proceso de selección en el fútbol filtra solo a los mejores.
Ustaritz Aldekoaotalora es el vivo retrato de otro central que perdió el Athletic hace tres décadas. Su caso recuerda demasiado al de Patxi Bolaños como para no establecer un paralelismo. Defensa de técnica considerable, buen manejo de balón y visión del juego, eso que antiguamente se denominaba como un central fino, alejado del prototipo del futbolista rocoso que basaba su juego en una enorme presencia física y una agresividad descomunal. Patxi Bolaños era el futbolista elegido por Clemente para formar pareja con Goikoetxea en aquel equipo llamado a ser campeón. Sus continuas lesiones acabaron apartándole del equipo primero, y del Athletic poco después. Acabó su carrera en el Cádiz.
Ustaritz también era el mejor central de su generación, pero el físico no le ha permitido disfutar del fútbol, ni hacernos disfrutar de sus enormes cualidades como futbolista. Demasiadas lesiones, demasiada irregularidad. Para triunfar en la élite hacen falta unas cuantas virtudes añadidas a la de saber jugar al fútbol. Una de las más importantes es la condición física. Lo que le ha fallado a Ustaritz. Cuando no era una rodilla era un ligamento, si no se dañaba el tobillo sufría con un tendón. Un alma de futbolista en un cuerpo de porcelana. El Athletic ha perdido una gran central y el jugador ha perdido la ocasión de triunfar en un deporte para el que estaba dotado de todo el talento. Una verdadera lástima.
David López puede presumir de haber sido el único fichaje consensuado de la historia del Athletic. Por esas cosas rocambolescas que a veces suceden en este club, su compra a Osasuna fue pactada por los candidatos que se presentaban a las elecciones a la presidencia. Algunas exhibiciones frente al Athletic visitendo la camiseta rojilla le concedieron el suficiente aval para ser considerado como un refuerzo imprescindible en aquel equipo hundido en lo deportivo. Tal vez los que ahora claman por fichar a Beñat debieran repasar esta historia.
David López nunca rindió al mismo nivel como rojiblanco, aunque no cabe achacarle nada. A lo mejor, su nivel real es el que ha demostrado en el Athletic y aquellos partidos con Osasuna no eran más que una excepción, el punto álgido de su carrera. Llegó como refuerzo de lujo, pero ha tenido una trayectoria menguante hasta su desaparición completa de los planes del entrenador. Ha sido un futbolista honesto y leal al club, que nunca tuvo una mala palabra ni un mal gesto a pesar de su evolución desde fichaje estrella a suplente secundario.
David se ha ido al Brighton de la Segunda División inglesa, Cerrajería al Oviedo, de Segunda B y Ustaritz, a estas horas, no tiene equipo de destino. Los tres han finiquitado amistosamente sus contratos con el Athletic porque el club ha preferido ahorrarse sus nóminas. Imposible plantearse un traspaso o una compensación económica por su libertad. También ésta es una historia repetida en el Athletic, obligado siempre a pagar un sobreprecio por sus futbolistas, pero condenado a dejarlos marchar gratis cuando su rendimiento no justifica ls continuidad. Es otra de las condenas que arrastra el club por su propia peculiaridad, que debería de servir de reflexión a más de uno a la hora de establecer el nivel real de algunos miembros de la plantilla rojiblanca.

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