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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

De Ulm a Charleroi



Rakovic fue uno de los cinco jugadores del Uxue Bilbao Basket que sumó algún punto en Málaga. Foto ACB

Rakovic fue uno de los cinco jugadores del Uxue Bilbao Basket que sumó algún punto en Málaga. Foto ACB

Las cartas ya están en la mesa y ahora hay que jugarlas. El Uxue Bilbao Basket empieza mañana el camino hacia la final de la Eurocup y hay que confiar en que no concluya antes de tiempo. Lo anterior al duelo de ida ante el Ratiopharm Ulm fue una derrota ante el Unicaja que solo unos pocos afortunados pudieron ver en directo. Ninguna televisión ni ninguna radio dieron cuenta en Bizkaia de un partido que solo se puede interpretar con los datos estadísticos, algunos de los cuales son sencillamente inasumibles, y que dejó la sensación de que el conjunto bilbaino volvió a dejar pasar una gran oportunidad de dar un paso adelante hacia esa tercera plaza que nadie parece querer.

Los de Fotis Katsikaris concedieron de nuevo una amplia ventaja inicial a su rival, 21-7 al final del primer cuarto. Porque tuvieran la cabeza en Alemania o por lo que fuera, ese defecto lo convierten los hombres de negro en virtud al aplicarse en la tarea de remontar, aunque no es la primera vez que ese intento muere sin éxito ante rivales de similar nivel. El Unicaja llegó al partido al borde del desquiciamiento, con su técnico y su directiva seriamente cuestionados, y su mal momento se fue evidenciando con el paso de los minutos, pero se encontró con que el Uxue Bilbao Basket no la metía ni en una piscina olímpica. Solo cinco jugadores (Zisis, Rakovic, Hamilton, Mumbrú y Vasileiadis) acabaron el partido con algún punto en su casillero, solo cuatro metieron canastas en juego porque el base griego sumó dos tiros libres. Los bilbainos fallaron 31 canastas de dos puntos, varias de ellas a unos pocos metros del aro, y acabaron el partido con un porcentaje total inferior al 33%.

Semejante incapacidad para la suerte suprema del baloncesto, que es colar la pelota por el aro, no impidió que el Uxue Bilbao Basket tuviera el partido empatado a falta del último cuarto después de enganchar cinco triples sin fallo en el tercer parcial en sus únicos minutos de puntería. A su rival se le empezaban a ver las costuras, pero le perdonaron la vida, lo mismo que ocurrió a finales de la temporada pasada. Así, que el Unicaja se llevó un partido que en otras circunstancias probablemente hubiera perdido porque en los dos últimos minutos anotó dos triples después de haber fallado antes 24 intentos y ahora puede seguir presumiendo de esa licencia A de la Euroliga que le han regalado y soñando con meterse en el play-off, su único objetivo ya de la temporada, para conservarla.

Si quiere conquistar una plaza en la máxima competición continental, el Uxue Bilbao Basket tendrá que ganar la Eurocup porque todavía no pertenece al grupo de privilegiados de Europa. Le separan cinco partidos de ello y el primero es mañana en Ulm ante un rival poco conocido, pero respetable en este punto de la competición en el que solo sobreviven ocho equipos. Si hay que guiarse por las sensaciones del último partido, estas serían malas, pero los hombres de negro ya han demostrado que son capaces de lo peor y de lo mejor con pocas horas de diferencia. Además, no es la primera vez que se enfrentan a un conjunto germano, por lo que más o menos ya saben lo que les puede esperar en el aspecto táctico.

El Ratiopharm Ulm es debutante en estas lides y para conocerlo mejor, nada como acudir a las fuentes originales. Mauricio Parra es un técnico nacido en Alemania, pero criado en Sopelana, que lleva ya varios años asentado en los banquillos de la Bundesliga y que ahora ejerce de técnico ayudante en el Alba Berlín, un equipo de infausto recuerdo para los aficionados vizcainos. Según él, el conjunto bávaro no es ninguna sorpresa porque “tiene calidad, sobre todo en ataque, y puede equipararse a varios conjuntos de la Liga ACB”. Parra señala al pívot John Bryant, al escolta Allan Ray, al base Per Günther y al alero Steven Esterkamp como los jugadores más determinantes de un equipo que”nunca se rinde y que hace del esfuerzo y la garra sus señas de identidad”. “Son capaces de dar la vuelta a partidos que parecen totalmente perdidos”, advierte Mauricio Parra.

En eso se parecen al Uxue Bilbao Basket por lo que es posible aventurar que la eliminatoria puede estirarse cerca del límite de los 80 minutos. Ahora bien, entre dos equipos que promedian más de 80 puntos anotados en la Eurocup, los bilbainos pueden tener a su favor la baza de su mayor solidez defensiva, esa capacidad para la agonía cuando la soga más aprieta su cuello. El técnico del Alba Berlín reconoce que la principal debilidad del Ratiopharm Ulm es su defensa. “Bryant es bastante lento y eso les condiciona bastante, sobre todo en las situaciones de pick and roll. Además, a Günther le falta fuerza física y suele sufrir ante bases con más tamaño”, añade.

El Uxue Bilbao Basket tendrá, por tanto, que ser agresivo para tratar de sacar del campo a los principales referentes de un equipo que tiene un banquillo corto, más aún tras la lesión del estadounidense Dane Watts. En eso también es superior el equipo de Katsikaris. Es más amplio, siempre que estén todos disponibles. Y todos incluye a Raúl López, que fue baja en Málaga al resentirse de sus problemas en el gemelo. Con el base de Vic no se va a arriesgar, pero su lectura de juego será necesaria para aprovechar los muchos espacios que seguramente se generarán por el estilo de unos y otros.

La eliminatoria comenzará en el Ratiopharm Arena, una cancha con capacidad para 6.000 espectadores con el aforo vendido para toda la temporada, aunque el equipo bávaro solo ha ganado allí dos partidos de seis en la Eurocup. “La gente de la ciudad está entusiasmada y volcada con su equipo”, explica Mauricio Parra. Ulm, que además no tiene fútbol de élite, no es más que un reflejo de un baloncesto que va al alza en Europa y que se ha americanizado en su estilo de juego y en su puesta en escena. Quizás por ello, “los pabellones se llenan” y se han creado las condiciones para hacerlo atractivo desde el punto de vista deportivo y, sobre todo, seguro en lo económico. Por eso, Mauricio Parra dice que, por muchas ilusión que le pueda hacer, “me pensaría mucho” la posibilidad de cambiar Alemania por otro destino ahora mucho más incierto.

El Uxue Bilbao Basket tiene en una bonita ciudad que el Danubio parte en dos la casilla de salida hacia Charleroi, donde se ha programado la final para el 13 de abril. Lo que ocurrió en Málaga, una escala desafortunada, no significa nada porque esta es otra historia, la que los hombres de negro y sus aficionados querían vivir desde que la Eurocup empezó en noviembre. Por esta parte del cuadro, no hay un equipo mejor que el que lleva el nombre de Bilbao. Ahora solo queda que sus integrantes lo demuestren. La Copa queda aún demasiado cerca como para poder soportar otra decepción.

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