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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Decepción antes de la Copa



El Uxue Bilbao Basket estuvo siempre muy por debajo del Real Madrid. Foto UBB

El Uxue Bilbao Basket estuvo siempre muy por debajo del Real Madrid, al contrario de la imagen. Foto UBB

El fin de semana previo a la Copa siempre provoca que los aficionados de los ocho equipos participantes evalúen su rendimiento, escruten las posibilidades de su equipo y las comparen con las de los otros siete. En el caso del Uxue Bilbao Basket, el equipo de Fotis Katsikaris sale perdiendo porque le tocó enfrentarse al Real Madrid, el líder de la Liga Endesa y quizás el conjunto más en forma ahora mismo en Europa. Los blancos habían caído en sus últimas cinco visitas a Bilbao, pero todos los domingos no son fiesta y consiguieron un triunfo amplio (74-94) que dejó un poso de decepción entre los seguidores bilbainos.

Decepción porque el Uxue Bilbao Basket no compitió como acostumbra y menos en un encuentro de los que suele motivar a cualquier jugador. En palabras de Katsikaris, su equipo estuvo “muy plano”. Muy frío y poco convencido de sus posibilidades, además, habría que añadir. El Real Madrid, que no pudo contar con Rudy Fernández y Pocius por lesión, sorprendió de inicio con un quinteto atípico y una defensa en zona que dedicaba especial vigilancia a Vasileiadis y Mumbrú y marcó un parcial de 0-9 en apenas tres minutos. Raúl López, que no salió titular por unas molestias en la espalda, tuvo que aparecer para dar algo de sentido al ataque del Uxue Bilbao Basket.

Un triple del base de Vic y siete puntos seguidos de Axel Hervelle devolvieron un parcial de 10-0 que tendría que haber servido para enchufar al equipo al partido y generar una disputa más igualada. Pero no. El Real Madrid replicó con otro 0-7 que le dio una ventaja en el marcador que ya no abandonaría. Pablo Laso empezó a mover su banquillo y activó a Felipe Reyes, a Mirotic en la posición de tres para tener bien controlado a Mumbrú, a Jaycee Carroll, que a falta de acierto no perdió de vista a Vasileiadis, mientras que los bilbainos se empeñaban en tirar triples sin demasiado sentido y eran incapaces de mover el balón en busca de otras manos.

Tampoco se movió el banquillo y así cuatro jugadores (Vasileiadis, Mumbrú, Hervelle y Hamilton) jugaron por encima de los 29 minutos. Los dos pívots, al menos, salvaron la papeleta con sus números, pero entre los dos exteriores, que absorben mucho protagonismo en el ataque bilbaino, firmaron tres aciertos en 18 lanzamientos y ni siquiera eso llevó al técnico a considerar otras opciones. El Real Madrid, en cambio, tiró de su amplio fondo de armario y no acusó la baja de Rudy ni que Carroll no metiera ni uno de sus cinco tiros. Llull lo compensó con más minutos en el puesto de escolta donde fue un cuchillo para la defensa bilbaina, incapaz de frenarle si no era con falta, y también Sergio Rodríguez y el sorprendente Hettsheimeir atinaban desde fuera para hacer olvidar a sus máximos anotadores.

En el bando bilbaino, el paso de los minutos aumentaba la sensación de impotencia, de frustración, de que no había recursos ni convicción para poder inquietar al ogro madridista. Axel Hervelle batallaba casi en solitario contra su exequipo y así el Real Madrid, sin dar la impresión de forzar al máximo, controlaba el partido sin agobios. En cuanto el Uxue Bilbao Basket se acercaba, como cuando se colocó a tres puntos (45-48) mediado el tercer cuarto, los de Laso apretaban y se volvían a ir. Un parcial de 7-19, abierto y cerrado con triples de Llull y Mirotic, dio carpetazo al asunto antes de llegar a un último cuarto que fue una chirigota, un adelanto carnavalero, una broma de mal gusto. 

Los jugadores de Katsikaris estaban anímicamente tocados, necesitaban un empuje añadido desde la grada, pero el público decidió hacer protagonistas a los árbitros que, por su parte, respondieron con un exceso de celo que convirtió el partido, ofrecido por Televisión Española, en larguísimo y aburridísimo, todo lo contrario a lo que se debería buscar. Los puntos siguieron subiendo al marcador, pero no como consecuencia del juego, sino de constantes faltas, interrupciones y tiros libres que los espectadores saludaron con una ironía que no se entendió y que desvió la atención de lo esencial. Entre eso y aquellos que estiraron el descanso y no llegaron a sus palcos a pie de pista hasta bien entrado el tercer cuarto, no pareció que la gente del Bilbao Arena entendiera lo que había en juego, si es que había algo más allá del duelo ante un enemigo íntimo que ahora mismo está varios cuerpos por delante del Uxue Bilbao Basket.

El Real Madrid y el Barcelona, los dos últimos verdugos de los hombres de negro, pueden aparecer en el camino durante la Copa y los precedentes ponen sordina al optimismo que desató el sorteo ya que ambos han ganado al Uxue Bilbao Basket pese a no contar con alguna de sus piezas principales que en Gasteiz seguro que están. Pero habrá que acogerse a la certeza de que la Copa es otra historia que se juega en capítulos distintos uno del otro. Cada día hay una final y, por eso, Pablo Laso regaló los oídos de su víctima al considerar que los de Katsikaris “son un aspirante al que no hay que descartar”. La respuesta a las incógnitas que dejó el equipo bilbaino ante el líder de la Liga Endesa llegarán este próximo viernes cuando se mida al Herbalife Gran Canaria, que llegará a la Copa tras ganar por 33 puntos en la cancha del Fuenlabrada. Cada cual mira la feria según le va, pone el listón donde le parece, pero si hubiera que señalar un favorito sería el vencedor de la eliminatoria de cuartos de final entre el Real Madrid y el Barcelona. Ellos tienen recursos que no tiene nadie más para manejar tres partidos de máxima exigencia. Para los otros, queda la fe, el pensar que no hay nada imposible. Para el Uxue Bilbao Basket, queda la esperanza de que a veces hace cosas que nadie espera y que ante las dificultades se crece. Y lo de la Copa es muy difícil.

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