Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Decíamos ayer…



[sliders id=»361″]

Casi nueve meses, el tiempo de un embarazo, ha tardado el Athletic en recuperar su discurso. Fray Luis se pasó cinco años ausente de su cátedra antes de pronunciar su célebre ‘decíamos ayer’. Visto así la espera de los rojiblancos no ha sido para tanto. Si veinte años no es nada, según reza el tango, menos que nada tienen que ser estos nueve meses. Lo que ocurre es que el tiempo en el fútbol corre a una velocidad que no tiene nada que ver con los relojes de las cátedras ni con el metrónomo de los músicos porteños. Nueve meses en fútbol son una eternidad. Aquel nueve de mayo en Bucarest es ya historia antigua, pero era un capítulo que el Athletic no había cerrado todavía.

Los de Bielsa saltaron anoche al césped de San Mamés dispuestos a reecontrarse consigo mismos y con su afición. ‘Decíamos ayer’… y el equipo se puso a jugar como jugaba el año pasado, como si estos nueve eternos meses no hubieran existido nunca. De pronto se acallaron los debates, se olvidaron las dudas, se desterraron las sospechas. Y De Marcos remató a las nubes un balón franco con la portería vacía después de una gran jugada por la banda derecha, como las de antes. Apenas había transcurrido un minuto del partido contra el Atlético de Madrid, pero en ese escaso lapso, el equipo confirmó todas las buenas sensaciones que apuntó en el segundo tiempo contra el Betis. Había decisión, coraje, ganas y fútbol. Saltaba a la vista que el Athletic estaba saliendo del túnel del tiempo en el que llevaba todos estos meses encerrado, añorando el pasado y vislumbrando un futuro tenebroso.

Eligieron el mejor momento y el mejor rival los leones para dar su paso al frente. El Atlético de Simeone no es el segundo clasificado de la Liga por casualidad. Es un equipo bien trabajado, compacto, que sabe lo que hace y se reconoce en las viejas armas de los colchoneros: carácter, espíritu de combate, contragolpe y su eterna querencia por rascar en cada disputa, por marcar territorio en cada palmo del terreno. Se dirá que habían jugado entre semana, que tenían varios cambios y que acusaban ausencias como la de Falcao, que hoy en día se antoja imprescindible en su esquema. Este Atlético que salió goleado de San Mamés se hubiera merendado sin grandes aspavientos al Athletic de hace apenas unas semanas.

Pero el Athletic de anoche era otro equipo al margen de una alineación en la que llamaba la atención la presencia de San José en el lugar de Iturraspe. Bielsa apostó por dar consistencia defensiva al centro del campo y acertó porque Mikel cumplió a la perfección, aportando peso específico y criterio. Y encima se confirmó como el segundo artillero del equipo abriendo una lata herméticamente cerrada hasta su gol.

Por encima de la alineación estaba el espíritu del equipo, cuyo mensaje no tardó en llegar a la grada. También el público regresó a los viejos tiempos, tan recientes, y acabó recordando la marcha triunfal de Aida, una melodía que hacía tiempo que no sonaba en la vieja catedral, sustituida demasiadas veces por cánticos crípticos y gritos destemplados.

El Atlético identificó pronto a lo que se enfrentaba y no le volvió la cara al reto. Tras el susto inicial, los colchoneros tuvieron largos minutos de dominio en los que el Athletic no acertaba a salir de su área, empeñado en  jugar el balón ante un rival que presionaba, cerraba los espacios y apretaba apoyado en la habilidad individual de tipos como Arda, capaces de reventar la defensa rival con una acción personal.

Fue un partido de ida y vuelta en el que en algunos momentos asomó ese Athletic desafortunado que no acierta con la portería contraria. La había tenido De Marcos y la tuvo Susaeta, pero Courtois es un portero lo suficientemente largo como para desviar un remate a corner con los pies cuando ha iniciado el vuelo hacia el otro lado. También Iraizoz hizo la parada de la noche repeliendo un remate a bocajarro de Emre que pudo voltear el destino del partido, y Laporte había desviado antes lo justo un remate de Filipe Luis en el área pequeña. Fue un primer tiempo bravo, de ida y vuelta. Aunque el Athletic acabó imponiendo su ley y el balón acabó circulando más tiempo en terreno colchonero, pendía siempre la amenaza de un contragolpe letal.

Pero ni el empate sin goles al descanso, ni la lógica preocupación por el resultado despistaron a nadie. Los jugadores de Bielsa siguieron creyendo en ellos mismos y su afición mantuvo la fe en el equipo. Para cuando San José cabeceó a placer el corner que puso en ventaja al Athletic, Courtois ya se había tenido que lucir otra vez. De hecho el corner había sido la consecuencia de una excelente intervención a disparo de Susaeta, tras una gran jugada por la derecha. Y solo habían pasado cinco minutos de la continuación.

El Atlético reaccionó furioso al gol. Se fue arriba con todo, incluidos tacos y codos, y el Athletic lo pasó mal durante un buen rato. Lesionado Ekiza tras una durísima entrada de Cebolla Rodríguez, rehecha la defensa con la solución de urgencia de Gurpegui, Iraizoz volvió a surgir para mantener el partido dentro del guión con una mano extraordinaria a un remate de Raúl García ajustado a la base del palo.

A duras penas estaba consiguiendo el Athletic reestablecer el equilibrio sobre el terreno cuando Susaeta sentenció el partido resolviendo con clase un mano a mano con el portero rival tras un excelente pase de Herrera. Fue una jugada casi calcada a la que valió el gol contra el Betis, lo que pone de manifiesto que no estamos ante una casualidad o una genialidad, que también, sino ante un sistema trabajado. Ahí estalló la fiesta a la que De Marcos puso punto final acertando por fin un remate franco con el que culminaba otra gran jugada de contrataque.

Hace apenas dos semanas el Athletic tenía ante sí un panorama más que preocupante. Escaso de puntos y con los choques ante el Betis y el Atlético en perspectiva. Los cuatro puntos que ha sumado pero, sobre todo, las buenas sensaciones que desprende el equipo, han cambiado el paisaje de lo tenebroso a lo esperanzador. A este equipo no se le había olvidado jugar. Estaba distraido pensando en demasiadas cosas a la vez y ninguna buena. De pronto, sin más razón aparente que la volubilidad del propio fútbol, el Athletic ha recuperado buena parte de las virtudes que marcaron su trayectoria el año pasado. Muniain ya se parece mucho más a aquel futbolista deslumbrante que encandiló a la afición, Herrera es más eficaz que aparente, De Marcos falla goles pero también los marca porque llega, Aduriz sigue siendo el de siempre aunque ayer no mojara, y la línea de atrás empieza a tener toda la pinta de una defensa homologable a los estándares al uso. No es cuestión de caer en el triunfalismo ni de celebrar nada por anticipado, pero esto es otra cosa.
Reportaje gráfico: MITXI

Share This:

2 Comentarios

  1. Al igual que la pérdida del deseo de existir del conjunto me tomo por sorpresa la pasada temporada, el poder observar como un equipo supera heridas tan profundas, me sorprende… No me lo esperaba.

    Felicitaciones… Ahora hay que lograr mantener la dinámica.

  2. Qué alegría JCL!!! Estuve en San Mames y pude disfrutar la previa y el partido. Personalmente me quité una espina que llevaba clavada dentro. En estos 9 meses, como bien dices JCL, han ocurrido muchas cosas y ninguna buena. Bueno si, una, 40 melonazos por un gran defensa y muy malo saltavallas.
    Alivio por ver, al fin, un partido completo del ATHLETIC. Partido, otra vez, jugado con ritmo. Se nota y mucho que casi todos los titulares están con chispa. Por destacar a alguien, aunque el nivel general fue muy bueno. Gorka providencial, Aduriz soberbio!
    Ante la ausencia de Falcao, muy comentada por cierto, las confirmaciones, a excepción de Aduriz por anterior y contrastada, de que hay cambios para los 3 “estratégicos”, que el equipo está en forma física y que ha habido un cambio mental.
    Ahora toca incidir en esta línea y no tener piedad con nadie.