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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Derbi ma non troppo



Muniain encontró la recompensa a su juego con un gran gol. Foto AC

Muniain encontró la recompensa a su juego con un gran gol. Foto AC

Si no llega a ser por el árbitro y sus ayudantes más de uno se hubiera quedado dormido en San Mamés. Solo algunas decisiones del colegiado consiguieron sacar del sopor a un respetable que empezó cumpliendo las consignas y haciendo el juego a la marca comercial que le regaló una bufanda, pero acabó abotargado en el asiento, mirando el reloj no con la angustia que producen los resultados apretados, sino con ganas de que aquello acabara de una vez.

La primera visita de la Real al nuevo San Mamés llegó en un momento intrascendente para los de casa. Tampoco los visitantes se jugaban nada, más allá de un verano más o menos tranquilo por aquello de las previas europeas. Si admitimos que esa circunstancia es parangonable con jugarse algo serio, a la Real solo le valia la victoria para alejar definitivamente al Villarreal, su perseguidor. El empate no le servía, pero la verdad es que los de Arrasate lo disimularon bien. A fin de cuentas ellos también tienen asegurada la competición europea la próxima temporada.

El derbi empezó a morir en el lado rojiblanco en el momento mismo en el que se hizo pública la decisión de dar vacaciones a Aduriz para que inicie el proceso previo a su inminente intervención quirúrgica. El Athletic está pensando en el año que viene, de eso no hay ninguna duda. Descartado Aduriz y con Guillermo de vuelta en el Bilbao Athletic, para colaborar en la pelea por entrar en el play off, a Valverde solo le quedaba a Toquero en la nómina de delanteros. El mensaje que trascendía de esta decisión tenía mucho más peso que las diversas proclamas que salieron de Lezama a lo largo de la semana.

El fútbol es así, no hay que darle más vueltas. Cuando un equipo ha alcanzado sus objetivos pierde la imprescindible tensión competitiva. Está muy bien eso de aspirar a superar los setenta puntos, hacer historia y todas esas cosas, pero esos retos entran en el género de la eutrapelia. Nadie se juega la pierna por sumar un punto más o menos si solo sirve para engordar las estadísticas.

Puede sonar exagerado y hasta un punto cruel afirmar que el Athletic disputó el derbi con un jugador menos, pero la observación desapasionada del juego de Toquero conduce indefectiblemente a tal conclusión. Tampoco hay que hacer un drama. No es ningún secreto que Toquero nunca ha funcionado como eje del ataque, como delantero de referencia; lo suyo es la presión, la banda y el centro en carrera. Por dentro se pierde en sus limitaciones técnicas y en la falta de costumbre. Nada se le puede exigir a estas alturas de la temporada a un futbolista que en los dos últimos cursos ha jugado tres partidos completos, incluido éste, y cuyo papel se ha limitado casi siempre a salir en el último cuarto de hora. Ansotegi e Iñigo Martínez disfrutaron de una plácida tarde; nada que ver con lo que se hubieran encontrado con el delantero centro titular.

Pero los jugadores de la Real tampoco mostraron mayor entusiasmo para sumar los tres puntos que les garantizaban unas vacaciones relajadas. Arrasate prescindió de un Griezmann al que algunos acusan de estar pensando más en la selección que en su equipo y presentó un equipo equilibrado en el centro del campo con Bergara, Prieto, Canales y Zurutuza para lanzar a Vela y Chory Castro. El plan era razonable, pero sorprender al Athletic es muy difícil, incluso cuando los rojiblancos están pensando en otras cosas. Si los centrales visitantes tuvieron una tarde tranquila, San José y Laporte, sobre todo este último, se permitieron momentos de lucimiento individual, jugando con una suficiencia más propia de un amistoso que de un partido de competición. Pero Iturraspe salió a media luz y Herrera se empeñó más en buscar la jugadita individual que en engranar el juego de ataque con sus compañeros.

El Athletic salió con una marcha más, es un decir, tras el descanso, y por fin le salió a Muniain la jugada que lleva buscando toda la temporada. El de la Txantrea pareció el futbolista mas motivado de todos los que comparecieron en el terreno y se llevó el premio de un bonito gol que debió servir para sentenciar el partido. Los minutos que siguieron a ese gol fueron los mejores de los rojiblancos, que dominaron con claridad a una Real que apenas daba señales de vida hasta que se dio cuenta de que los de enfrente empezaban a partirse. El Athletic dominaba en el marcador y en el partido, pero permitía algunas contras que no son de recibo en un equipo que se lo toma en serio. A los centrocampistas les costaba volver, no había una presión eficaz y los errores y las pérdidas menudeaban. En una falta de atención llegó el gol visitante. Agirretxe culminó una jugada bien llevada ante las facilidades que encontraron en el camino. Hubo todavía algunas contras en igualdad y hasta en superioridad numérica, pero tampoco a los blanquiazules se les vio demasiado convencidos.

El primer derbi en el nuevo San Mamés fue un partido de tono menor, sin ambiente en la grada por la obligada ausencia de visitantes y sin tensión sobre el césped. No hubo una mala entrada ni un gesto feo de esos que se convierten en argumentos irrefutables en las barras de los bares. Un árbitro medianamente presentable hubiera podido dirigir el partido sentado en una silla. No fue el caso de Del Cerro Grande, pero habrá que agradecerle que de vez en cuando usara el silbato para despertar al personal.

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Un comentario

  1. Geu ere datorren joka-urtean gertatko denari begira gaude. Abuztuko egutegiari eta baita bulegoetan erabakiko denaren beldur.