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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

Despacito y buena letra



Kike Sola marcó en Bermeo su primer gol con el Athletic. Foto MITXI

Kike Sola marcó en Bermeo su primer gol con el Athletic. Foto MITXI

Es absurdo pretender extraer alguna conclusión mínimamente razonable de un partido de entrenamiento jugado a los cinco días de haber iniciado la pretemporada. El estreno del Athletic de Valverde en Bermeo fue eso que un veterano periodista bilbaino solía describir como una novillada sin picadores. Ambiente festivo, campo abarrotado desde una hora antes, saque de honor y todas esas cosas tan propias de estos partidos de verano tuvieron lugar en Itxas Gane. Se trataba de un amistoso destinado a recaudar fondos para los damnificados por el incendio que asoló la parte vieja de la villa hace unos meses. El Athletic también está para esas cosas, claro que sí, de lo contrario no sería la institución que es.

Pero al margen del papel que juega el Athletic en el entramado social, poco más se puede decir de un partido en el que en total participaron medio centenar de futbolistas. Los dos equipos cambiaron por completo tras el descanso y el Bermeo incluso introdujo algunos relevos más en el tramo final de la segunda parte. La ocasión merecía que todos sus componentes, incluso algunos futbolistas locales que ya no están en la disciplina del club, como Aitor Ramos, tuvieran la oportunidad de medirse con los jugadores del Athletic.

Entre las poquísimas pistas que cabe extraer de semejante ejercicio, se pueden espigar algunas relacionadas con la posición de los futbolistas en el campo, por ejemplo. En líneas generales, Ernesto Valverde no tocó demasiado el paisaje heredado de su antecesor. Mantuvo a Gurpegui como central y colocó a San José como medio centro adelantando, escorando la posición de Iturraspe y con Ruiz de Galarreta más centrado. De Marcos jugó pegado a la banda derecha, como extremo clásico y penetrando en diagonal desde esa posición marcó los dos primeros goles del partido, mientras que Ibai fue el extremo izquierdo. En la segunda parte, Beñat y Herrera compartieron espacio, con Morán ocupando el sitio que antes del descanso había sido de San José. El chaval intercambió posiciones con Beñat que acabó como medio centro para desde allí llegar hasta la media luna para cerrar el marcador de un zapatazo desde el borde del área.

¿Quiere todo esto decir algo?. Probablemente nada mientras no veamos al Athletic cuatro o cinco partidos más. No caben demasiados análisis de un encuentro que los espectadores siguieron con un ojo y un oído atentos a las noticias que llegaban desde Pedreña, donde la trainera local se dejó la Bandera en los últimos cien metros de regata.

Por apuntar algunas cosas positivas, está muy bien que marcara Aduriz, y que también lo hicieran los recién llegados Sola y Beñat. Más que nada para que vayan entrando en calor. A estas alturas del curso esos pequeños detalles suelen tener cierta importancia. Fue en Itxas Gane donde Loren marcó su primer gol con la camiseta rojiblanca en el penúltimo amistoso del angustioso verano de 1989, cuando la falta de puntería del recién fichado delantero pasó de anécdota a síndrome a lo largo de siete partidos en los que la ansiedad de jugador y aficionados fue in crescendo hasta que en aquel partido, que servía para inaugurar el campo de Bermeo, Loren acertó de aquella manera a marcar el cuarto de los cinco goles que hizo entonces el Athletic.

Ayer jugó un superviviente de aquel partido. Jon Ander Izarra era entonces un crío que tenía boquiabierto a todo Lezama, pero Kendall decidió llevarlo a Bermeo para que sus paisanos le pudieran ver con la camiseta del Athletic. Los ingleses, ya se sabe, suelen poner mucha atención en este tipo de detalles. Jugó los últimos minutos y le dio tiempo a mostrar unas cualidades que merecían un triunfo profesional que nunca llegó. Ayer, convertido ya en un veterano, volvió a dejar algunos destellos de su extraordinaria calidad. El caso de Izarra es uno de los borrones más lamentables de la historia de Lezama. El Athletic no supo encarrilar a uno de los mejores, si no el mejor, talento que ha pasado por su factoría; perdió a un futbolista llamado a marcar una época por la mala cabeza del chaval, por un entorno inapropiado y porque los medios del club se demostraron incapaces para enderezar un rumbo que se vió torcido muy pronto. Nunca viene mal reflexionar sobre antiguos errores para que no se repitan.

En la cita de Bermeo solo faltaron Laporte, con la selección francesa sub-19, Aurtenetxe e Iñigo Pérez, que vieron el partido vestidos de calle, y Muniain, todavía de vacaciones tras su paso por el europeo. Ausencias cuyo peso también condiciona cualquier análisis digno de tal nombre.

Esto no ha hecho más que empezar y aunque el inicio de la temporada oficial esté a tan solo un mes y tres días, Valverde tiene tiempo suficiente para inculcar su ideario. Queda verano por delante para que el aficionado discuta de rombos, rectángulos y triángulos isósceles, de marcajes al hombre o en zona, de si fulanito y menganito son compatibles o nunca podrán jugar juntos… en fin, de todas esas cosas que se olvidan en cuanto llega el primer partido que vale tres puntos. De momento, y al margen de esa crípitica frase del técnico sobre la posibilidad de que quede algún fichaje pendiente todavía, lo único que está claro es que la plantilla necesita ser aligerada hasta llegar a un número razonable de componentes.

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Un comentario

  1. Creo que durante al menos tres meses , deberiamos ver y esperar la maduraion del trabajo de Valverde . Sin stress , sin presión , debemos darnos una cierta contención en nuestra apreciaciones ya que sobradamente hemos analizado las carencias y agujeros negros que tiene el Athletic . Y como bien dices , estos partidos dicen muy poco .