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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic ajusta sus cuentas



El Athletic ha dado a conocer el destino de parte de los cuarenta millones que ha cobrado por Javi Martínez. Se destinarán a pagar la deuda con la Hacienda Foral de Bizkaia y a reforzar las estructuras, materiales y humanas, de Lezama. Quedará todavía un remanente, porque cuarenta millones son muchos. Para hacernos una idea de las magnitudes de las que estamos hablando, el presupuesto del proyecto del pabellón de Miribilla fue de 38 millones.

El socio ya se ha beneficiado en parte de ese ingreso con la oferta tres por dos para los partidos de la liguilla de la UEL y ya se anuncia que este año no habrá subida de cuotas, ni siquiera por los tres puntos porcentuales que corresponden al nuevo IVA.

Pero la noticia que más ha llamado la atención ha sido la referente al pago de la deuda con Hacienda. Son siete millones que se vienen arrastrando desde la década de los noventa y comienzos de los 2000, que corresponden al IRPF de los jugadores y que se pactó pagar en veinte años.

Esos siete millones que le debe el Athletic a Hacienda son solo una gota de agua en la inmensidad del oceáno de los 752 millones que deben los clubes de Primera y Segunda a la Hacienda estatal, y esta barbaridad palidece ante los 3.500 millones de euros, en números redondos, que suma la deuda de los clubes profesionales a sus diversos y variados acreedores.
Solo en lo referente a Hacienda, hay clubes que saltarían de alegría si tuvieran que responder de una deuda como la del Athletic. A 30 de junio de 2011, el Atlético de Madrid debía 215 millones. El Deportivo de La Coruña debe oficialmente 34 millones, aunque la opacidad de sus cuentas, no las presenta en el Registro Mercantil desde 2006, invita a elevar el cálculo. Según sus propias cuentas, el ranking de morosos continuaría con el Betis (35 millones), Zaragoza y Valladolid (33 millones), Osasuna (27,9), Espanyol (23,6), Sevilla (18), Mallorca y Celta (17).

Pero aunque la deuda del Athletic sale muy beneficiada en la comparación con sus iguales, el gesto de Ibaigane apresurándose a destinar un ingreso extraordinario a limpiar sus cuentas merece el aplauso unánime que ha recibido. Otra cosa será que los que aplauden sigan escondiendo debajo de la alfombra unos números que en condiciones normales les abocarían como poco al cierre por quiebra, por no hablar de la exigencia de responsabilidades, y que ni de lejos están pensando en seguir el ejemplo. El mero hecho de que de la ovación general se desprenda que pagar una deuda se considere un hecho admirable por lo extraordinario, nos da una idea acerca del escenario en el que nos estamos moviendo.

Si alguien cree que el Athletic ha resuelto con este pago sus problemas económicos, está muy equivocado. Es muy probable que en la próxima Asamblea de Compromisarios desde la mesa presidencial se siga recordando el déficit estructural del club que, inexorablemente, le condena cíclicamente a una situación económica que exige ventas o incrementos espectacules de las cuotas de socio. Desde que José Julián Lertxundi se descolgó con una propuesta de subida de cuotas de aproximadamente un 20 por cien, lo que le costó ser el primer presidente a quien los compromisarios le devolvieron balance y presupuesto, todos los que le han seguido han aplicado alguna vez a lo largo de sus mandatos una subida similar. La mayoría lo hicieron en su primera Asamblea, aprovechando la ola favorable de las elecciones, culpando implícitamente al predecesor y prometiendo que la subida extraordinaria serviría para equilibrar los números del club. Así uno detrás de otro.

Pero, ¿por qué ocurre esto en un club como el Athletic, ejemplar en el manejo de su economía que siempre ha contado con presidentes y directivos que han puesto todo su celo en presentar unas cuentas impolutas?. Probablemente se trata del propio negocio del fútbol, que se regula por sus particulares leyes, bastante parecidas a las que rigen en la selva. Fermín Ezcurra, un presidente clave en la historia de Osasuna, se hartó de lamentar que mientras él mantenía saneadas las cuentas de los rojillos, clubes endeudados hasta las cejas seguían fichando jugadores para evitar descensos que no siempre pudo eludir el equipo del Sadar.

El profesor Gay de Liébana no otorga al fútbol español una supervivencia superior a los cinco años y entre otras muchas razones, como el injusto reparto de los derechos de televisión o la desigualdad cada vez más evidente entre los dos clubes más ricos y el resto, aporta una muy gráfica: el fútbol es la única actividad en la que los trabajadores acuden en Ferrari a sus puestos de trabajo, ha dicho en una reciente conferencia.

Ese déficit estructural, tan célebre en las Asambleas del Athletic, obedece en gran medida a una ecuación diabólica según la cual el gasto de los equipos es siempre mayor que sus ingresos, por mucho que se eleven estos. Se ha hablado mucho de los quince o dieciséis millones que cobró Ibaigane por su participación en la UEL el año pasado. Si conseguimos descifrar el balance que presentará el club en la Asamblea, comprobaremos cuántos de estos millones llegaron a la caja del club y cuántos pasaron directamente a la partida de ‘personal deportivo’ en forma de primas y premios, por no hablar de los costos de los desplazamientos, con aviones y hoteles que harían las delicias de un sultán.

Un club de fútbol gasta más cuando más tiene. El problema es que mientras el gasto queda comprometido para años, los ingresos dependen fundamentalmente de algo tan aleatorio como el propio juego. Se comprenderá más fácilmente si descendemos al caso práctico. Las exigencias de los jugadores a la hora de renovar sus fichas serán mucho mayores si perciben que el club nada en la abundancia, pero nada garantiza que tres o cuatro años después, mientras esa ficha sigue en vigor y hay que pagarla, las finanzas del club sigan siendo tan boyantes.

En los felices años noventa, cuando el invento de la televisión de pago revolucionó el mercado de los derechos de televisión e imagen y regó a los clubes con una lluvia de millones, se pudo comprobar la endeblez de las estructuras económicas del fútbol español. Se puede decir sin temor a exagerar, que prácticamente todos aquellos millones que llegaron de la televisión acabaron en los bolsillos de futbolistas e intermediarios gracias a una inflación que disparó fichas y salarios hasta extremos inmorales. Para colmo, los clubes se endeudaron hasta lo inconcebible presentando como avales futuros contratos e ingresos por televisión, sin tener en cuenta la voracidad de sus empleados. Un altísimo porcentaje de la deuda de 3.500 millones que presenta el fútbol profesional español en su conjunto, se acumuló durante los años de mayor bonanza económica.

El Athletic no ha estado a salvo del fenómeno aunque, afortunadamente, la peculiaridad de su estructura, la fiscalización constante por parte de los socios y los medios y, por qué no decirlo, la honestidad y el buen hacer de sus dirigentes, han paliado en gran medida sus efectos. Si el hecho de deber ‘solo’ siete millones a Hacienda ya podía considerarse una buena noticia, anticipar el pago de esa deuda coloca al club en lo alto del pedestal.

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3 Comentarios

  1. Juan Carlos, espero que con los 13 millones que nos da Canal+ de más durante 3 años, se solucione esto, a parte de la salida de Javi Martínez y la probable de Llorente, pues se normalice el gasto en fichas.
    Felicidades por la nueva web.
    Saludos desde un Athleticzale de Las Palmas.

  2. A lo mejor con este comentario alguno de los miles de aborregados de la masa comienzan a entender el caso JM de manera correcta……

    Agurrak zinemalditik JUANCAR

    • Michelle, no hace falta descalificar a nadie para expresar una opinión. Los que no piensan como tú no están aborregados. Si no evitas los calificativos no se publicarán tus comentarios en esta web