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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic debe recuperar su juego



El Athletic necesita que Aduriz recupere el olfato goleador cuanto antes. Foto MITXI

El Athletic necesita que Aduriz recupere el olfato goleador cuanto antes. Foto MITXI

Por fin la afición de Athletic ha encontrado la unanimidad en medio de tantos debates  y todos los ‘istas’, sean del signo que sean, coinciden en que  jugando como jugó el equipo ante Osasuna la victoria solo puede ser producto de la casualidad. A partir de esta certeza urge recuperar el juego y el estilo que ha hecho reconocible al Athletic estas dos últimas temporadas. No es poca cosa que la afición haya acabado reconociendo que su equipo debe seguir siendo fiel a las ideas que le han traído hasta aquí, para lo malo y para lo bueno. Hace unos años todavía estaríamos discutiendo sobre los matices que diferencian un patadón de un pase largo.

En Lezama tendrán que analizar esta semana a qué se debió la renuncia al estilo que se vio en el Sadar. Si fue producto de la presión con la que se presentó el equipo en el partido, a una noche especialmente desafortunada en el manejo de la pelota, al juego agresivo que Osasuna practica siempre en su campo, a un abandono calculado a la vista del cariz de los acontecimientos o a la suma de todos estos factores, que es lo más probable.

Desde el comienzo del partido se pudo comprobar que la presión que había venido sufriendo el equipo durante toda la semana iba a pasar factura. El Athletic salió agarrotado por el peso de la responsabilidad. El primer acercamiento de Osasuna al área de Iraizoz acabó con aquel remate de Sola después de una sucesión de errores de toda la defensa. Solo fue el principio. Imposible salir con el balón si se falla siempre el primer pase; absurdo cualquier intento de triangulación en el centro del campo cuando las piernas no responden, se llega tarde a todas partes, se pierden todas las disputas y todos los rebotes caen a pies del rival. En semejantes condiciones, el Athletic perdió hasta el dato estadístico de la posesión, quizá por primera vez desde que Bielsa se sienta en el banquillo, con excepción de los choques contra el Barcelona, verdadero especialista de la cosa. Si un equipo como Osasuna tiene el balón en su poder más tiempo que tú es que lo estás haciendo rematadamente mal.

Si fueron estas las causas por las que el Athletic mostró el sábado su perfil más caparrosiano, no habría razón para preocuparse demasiado. Son todas atribuibles a un estado de necesidad que los tres puntos han suavizado notoriamente. Pero la actitud del equipo en el tramo final del partido sí pareció más producto de la voluntad que de otra cosa y eso sí requiere una reflexión por lo que tiene de aparente pérdida de confianza en las armas que han hecho fuerte al Athletic en los últimos tiempos.

En los últimos veinte minutos la defensa del Athletic largó más pelotazos que en los casi dos años que lleva Bielsa en el banquillo. Los rojiblancos no se defendieron manteniendo la posesión del balón sino por mera acumulación de gente en su propia área. Es lógico que si el rival, a la desesperada, ataca con dos puntas, se responda con tres centrales como hizo el Athletic con la entrada de Ekiza. Pero eso no tiene que conllevar necesariamente otro tipo de renuncias y menos cuando se comprueba que el rival no tiene apenas recursos y está sufriendo la angustia del marcador desfavorable. En ese tramo final Osasuna estaba padeciendo las condiciones que tantas veces han condenado al Athletic a una derrota abultada. Impotencia para revertir una situación negativa, efecto psicológico del injusto marcador adverso, precipitación, fallos individuales… y sin embargo, los de Bielsa, incapaces de sacar partido de los males del prójimo, acabaron con todo el equipo en el área de Iraizoz y defendiéndose a pelotazos.

Cabe suponer que la necesidad perentoria de puntos unida a la proverbial falta de seguridad defensiva acabara arrastrando al Athletic a semejante situación. En determinadas condiciones resulta imposible pararse a pensar un minuto o que alguien, sobre la marcha, se erija en el líder en el que depositan su confianza todos sus compañeros. A Iraizoz le amonestaron por pérdida de tiempo y Bielsa acabó realizando un cambio en el minuto 90 con el únido propósito de dejar correr el reloj. Al de Rosario eso le debe de parecer el colmo de la mezquindad.

Bien. Todo eso ocurrió en el Sadar pero el premio fueron estos tres puntos que deben devolver la tranquilidad y, sobre todo, la autoestima, a un grupo duramente zarandeado todo el año. Es de esperar que el cambio de cara del Athletic sea solo circunstancial y que el domingo volvamos a ver un equipo reconocible y, ante todo, que se reconozca a sí mismo en su juego. En este juego los intangibles suelen acabar pesando mucho. Eso de que el fútbol es un estado de ánimo es algo más que una frase bonita. El Athletic llegó al Sadar deprimido y al borde del ataque de nervios. Queda por saber si salió solo aliviado y con esa sensación de ‘de buena nos hemos librado’, o fortalecido de verdad y con los ojos inyectados en sangre, dispuesto a demostrar de una vez por todas todo lo que es capaz de hacer.  Y partidos le quedan para hacerlo.

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4 Comentarios

  1. El equipo se preparó durante toda la semana para jugar de determinada forma, luego en el terreno de juego se olvidaron todas esas formas. No fue algo premeditado, simplemente la presión está haciendo mella en la plantilla y en el técnico.

    Estoy de acuerdo con el artículo y los señalamientos finales de JCL… Tal vez no se debería celebrar mucho estos puntos. La realidad es que pareciera que se ha tocado fondo, y el bloque que garantizaba un tipo de juego, se disolvió totalmente, lo cual me parece alarmante… aunque, por matizar, este equipo entra y sale de estos baches, con una velocidad imposible de seguir.

    Cuando uno plantea que Bielsa realice algunas modificaciones tácticas, es justamente intentando evitar el caos que se vio en el Sadar. Hay que practicar y planificar bien como jugar con 3 centrales o un doble pivote, estas modificaciones no pueden ser producto de la desesperación.

    Un último punto que no puedo dejar de mencionar, es el suicidio que se realiza, partido tras partido, poniendo a San José de central. Eso me supera… ya no tengo palabras para describir esa cabezonería de Bielsa.

    Saludos.

  2. Esa inseguridad defensiva que se está hablando con tanto entusiasmo esta semana, viene de atrás, de muy atrás. Ya lo comentabas JCL en “El Athletic es un coladero sin fondo”. El equipo supo SUFRIR de verdad. Hubo contundencia en determinados lances, se echó en falta en otros, hubo adaptación al medio, lectura del juego. Aclimatación, amigo.
    Los jugadores jugaron a lo más cómodo que les resultó. Para mí, no hubo renuncia al estilo. El rival también juega. Como en otras ocasiones sufrimos la salida del balón contra los tres pivotes de Osasuna. El Sadar no es un campo en el que te dejen recibir, controlar, pensar y pasar como un domingo cualquiera. Si fallas el primer pase, control., etc. Más tiempo estarás defendiendo. En el segundo párrafo lo resumes perfectamente JCL. Lo que no haces tú y lo que hace el contrario.
    Para recuperar el estilo tenemos que sustituir a tres titulares del año pasado y consolidarlos… a los 11. Entre sanciones, lesiones, etc. no hay manera de jugar 2 semanas seguidas con los mismos.
    Llorente por Aduriz, asunto resuelto, hecho. No hay dudas. Hemos salido ganando! Amorebieta por Laporte, desde mitad de temporada. Un chaval de 19 años, muy bueno, pero por consolidar. J. M por Gurpe, San José y Ekiza. Este último es quién más puede ayudar atrás, ahora. A ver si ninguna otra “Cebolla” no le rompe. Además otros de los titulares del año pasado como Munian, Iraola, Aurtenetxe… lejos de su rendimiento anterior, por ahora. El Mister sigue con Llorente erre que erre. En mi opinión, Toquero nos ayudaría más.
    Para recuperar la autoestima y hacer buen juego es necesario estar “fortalecido de verdad y con los ojos inyectados en sangre” tal como dices en tu última frase, JCL. Con más moral, confianza, concentración y garra, mucho más fácil. La victoria contra Osasuna nos ayuda para ganar al Valencia.
    AUPA ATHLETIC!!!

  3. Estoy de acuerdo tanto con el artículo como con los dos comentarios. Sé que por este foro lo tenemos claro, pero no me canso de repetirlo: hemos perdido a unos cuantos titulares muy importantes, y eso lo notaría cualquiera. Y aparte del que se ha ido del todo y de los dos que se han largado pero siguen cobrando, está el caso de Muniain (que da para mucho que escribir y no tengo tiempo), las lesiones de Íñigo Pérez (que era el elegido por Bielsa para el lateral izquierdo), Gurpegi i Ekiza (sustitutos del Saltavallas)… Son muchos hándicaps y es mucho mérito por parte del entrenador que el equipo se reconstruya. Lo que para mí no tiene justificación es que no juegue Toquero y sí lo haga el 9. No entiendo esa decisión de Marcelo, no puedo.

    Disculpadme el egoísmo porque esto que sigue solo lo escribo para consolarme contándoselo a alguien que me comprenda. Mi hijo tiene 15 años y es del Athletic hasta el tuétano de sus largos y delgados huesos. Hasta ahora siempre ha visto conmigo los partidos desde el principio hasta el final ya sea en casa, en el bar o en el campo. Pero desde hace unos meses sucede algo muy triste para mí (y también para él): en cuanto sale el que he nombrado antes, el chaval abandona y se va a su habitación a leer o por ahí a dar una vuelta con los amigos, donde sea pero sin ver ni escuchar lo que queda del partido del Athletic. Después me pregunta cómo ha terminado, pero ya no es lo mismo. Algo se ha roto. Empezó por no celebrar el gol en Cornellà, siguió por quedarse de brazos cruzados con cara de mala leche y hemos terminado por esto. Al principio intentábamos comentar o discutir el tema, más que nada como terapia, pero ya ni eso. No hablamos del problema. Él le ve calentar y su lenguaje corporal ya denota alerta. Cuando sale la tablilla del cambio, se pone la chaqueta y cuando el ex-jugador salta al campo mi hijo se pira.

    Este para mí es el resumen de la temporada.

  4. Hola a todos,

    Personalmente tengo otra versión más particular de lo que le está pasando al Athletic este año.

    Para mí si se quiere jugar como el año pasado, o si se quiere jugar con un estilo parecido al del Barça o la selección española, se necesitan jugadores capaces de congelar el balón, esto es, jugadores tipo Xabi, Iniesta, Silva o Mata, que sean capaces de aguantar en sus pies el balón durante 3 o 4 segundos sin perderlo, para que en esos 3-4 segundos todo el resto de los jugadores intercambien sus posiciones, hagan desmarques de ruptura, busquen superioridades, desdobles los laterales etc. Si no se tienen jugadores con calidad técnica suficiente como para aguantar esos 3-4 segundos el balón el juego de la posesión no funciona, porque la cosa se termina convirtiendo en un pim-pam-pum, 3-4 pases dados rápidamente y de forma apurada, entre gente cubierta y sin tiempo de haberse desmarcado, lo cual suele desembocar en imprecisiones y pérdida de balón.

    El año pasado los que aguantaban el balón y daban tiempo al resto a moverse eran Muniain y Llorente, este último cuando recibía de espaldas. En la medida en la que hemos perdido a estos dos referentes, todo nuestro estilo de juego se ha ido al garete, de hecho recuerdo el primer partido de la previa de la Europa League contra los croatas, que en el primer tiempo hicimos el ridículo, pero en cuanto salieron estos dos en el segundo todo cambió de arriba a abajo, el Athletic recuperó su estilo de juego y dominó el partido con autoridad.

    De los jugadores actuales, Herrera puede hacer este tipo de función, de hecho cuando ha estado fino y la ha hecho el equipo ha estado mejor, pero con Herrera solo no es suficiente, necesitamos recuperar a Muniaín y quizás más adelante contar con Galarreta…
    Pero el caso es que si no conseguimos agrupar 3-4 jugadores de este tipo tengo mis dudas de que la cosa funcione, en ese caso creo que tendríamos que hacer otro tipo de juego, con un estilo más mixto.

    En cuanto al partido del otro día Asier ha dicho una cosa interesante y es que por una vez el equipo supo sufrir sobre el campo. Yo no me cansé de decirlo y repetirlo una y otra vez durante la época de Caparrós, saber sufrir y aguantar un resultado es una de las cosas más importantes que hay en el futbol… De hecho diría que en la posición actual en la que estamos es probablemente la más importante. No conviene para nada menospreciar este aspecto.

    Saludos del Tigre.