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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic femenino más allá del escaparate



El Athletic no pudo amarrar en San Mamés el empate que le daba la Liga. Foto MITXI

El Athletic no pudo amarrar en San Mamés el empate que le daba la Liga. Foto MITXI

El Athletic femenino también ha fallado en el último paso. Como si el club estuviera preso de una maldición, el equipo no pudo amarrar el empate que le bastaba para ganar el título de Liga. El Athletic sufrió en la última jornada su segunda derrota de la temporada y el campeonato se fue a las vitrinas del Barcelona. Huelgan ahora las discusiones sobre si fue acertado o no trasladar el partido a San Mamés, por lo que suponía de presión añadida para las jugadoras, y sobran las disquisiciones acerca de la gestión de las entradas por parte del club o el fundido en negro televisivo de un partido en el que se decidía nada menos que el título de Liga de la máxima categoría. En realidad son discusiones que afectan al fútbol femenino en su globalidad y no a un solo partido. Porque los veintiséis mil espectadores que acudieron a San Mamés están muy bien pero no constituyen, ni mucho menos, la cotidianidad de este deporte.

Puede que el Athletic perdiera el partido porque la presión de la responsabilidad y el escenario superaron a las jugadoras, porque les salió el peor partido del año o, simplemente, porque su rival fue mejor. Es una pena que el Athletic, que ha sido líder todas las jornadas de la Liga, pierda su condición justo en la última, pero esto es deporte y caben todas las posibilidades, así que hay que aceptar la derrota como una de esas posibilidades por mucho que duela.

Pero por encima del resultado puntual importa la realidad del fútbol femenino y el papel que ocupa el Athletic. Por trazar algunas coordenadas que ayuden a situar a este deporte en su verdadera dimensión, cabría decir que el fútbol femenino reproduce con bastante fidelidad la evolución que tuvo el fútbol masculino en sus albores. Retraso evidente sobre otros países en los que el deporte en general y el femenino en particular están mucho más desarrollados, una competición con pocos equipos, enormes diferencias en el nivel competitivo entre unos pocos grandes y el resto, predominio del triángulo Euskadi-Catalunya-Madrid, algunos experimentos en el formato de la competición y primeros atisbos de profesionalismo más o menos encubierto. Y como en los primeros tiempos del fútbol, el Athletic femenino reproduce también el palmarés de sus antecesores masculinos de poblado mostacho y botas con tacos de madera. Las chicas ya acumulan cuatro títulos de Liga, tres de ellos consecutivos, en diez años de historia del formato de la Superliga. El fútbol femenino está dando sus primeros pasos y habrá que ver cómo termina consolidándose. Nadie, en la década de los 30 podía calcular la dimensión que adquiría con el paso de los años aquella Liga que inventaron con el único propósito de garantizarse las taquillas de unos cuantos partidos que la Copa, son su riesgo de eliminación prematura, no aseguraba.

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No podemos olvidar que vivimos en un país en el que hace unas décadas el deporte femenino no solo era una actividad poco recomendable sino que estaba directamente prohibida. Todavía hoy en día no son pocas las voces que dudan de la viabilidad de la versión femenina de un deporte que algunos siguen calificando ‘de hombres’ cuando se les pide una definición. Según el tópico, el fútbol sigue siendo el deporte viril por excelencia. Las chicas han alcanzado la igualdad plena en actividades como el tenis, la natación, el esquí, la gimnasia o el atletismo, competiciones que despiertan el interés del aficiionado en igual medida que en sus versión masculina, pero cuando se trata de fútbol no son pocos los escépticos que siguen enarcando la ceja.

Incluso bastantes jugadoras del Athletic y de otros equipos ahora en la élite, han tenido que vencer la resistencia paterna y materna para prosperar en el deporte que les gusta. Los medios de comunicación siguen ignorando al fútbol femenino salvo en circunstancias muy determinadas. El millar de personas que acude cada quince días a Lezama supera la asistencia de muchos campos de Segunda B y multiplica a los de Tercera, pero el fútbol femenino sigue relegado a las páginas secundarias de los principales medios de comunicación.

La realidad cotidiana del fútbol femenino no es la de los veintiseis mil espectadores de San Mamés, muchos de los cuales vieron por primera vez un partido de las chicas y no volverán a asistir a otro hasta que se produzca una circunstancia similar. Sin embargo, hay algunas razones para el optimismo y para soñar con que a medio o largo plazo, este deporte se haga con su sitio. La principal es el papel de locomotora que ejerce el Athletic. La irrupción del club rojiblanco en la temporada 2002-03 tuvo un efecto de arrastre importantísimo que se tradujo en un crecimiento exponencial de clubes y de fichas, animados por la imagen que proyectaba la institución deportiva más importante del Territorio. De ocho equipos en Bizkaia hace dos décadas, se ha pasado a tener más de cuarenta, sin contar los escolares. Y, lo que es más importante, las chicas del Athletic han normalizado la imagen de la mujer futbolista por lo que las nuevas generaciones ya no tienen la necesidad de vencer las reticencias familiares o la incomprensión de las amistades.

Como ocurre siempre, cuando hablamos de deporte, los éxitos son el mejor elemento de propaganda y el Athletic va bien servido en este aspecto, aunque su trayectoria ha conocido altibajos que han repercutido en su popularidad. De hecho nunca se ha vuelto a repetir el éxito popular que tuvo aquella primera Liga ganada en San Mamés el año del debut de la Superliga. El reflejo de los dos títulos consecutivos ganados por el equipo a continuación o la Liga 2006-07 no fue nada en comparación con aquella primera explosión. Como mucho sirvieron para alimentar algunas polémicas absurdas sobre la manera de celebrar aquellos éxitos. El Athletic ha sufrido un bache competitivo a partir de la temporada 2007-08, fruto del obligado relevo generacional, pero ha seguido consolidando una base de cantera siguiendo el modelo propio del club, lo que garantiza la pervivencia del proyecto. Ya no caben las dudas que pudieron existir en un primer momento. La mujeres constituyen el cincuenta por ciento de la población, les gusta y practican el fútbol y son del Athletic. Así de sencillo y así de natural. Y eso es mucho más importante que un contratiempo deportivo puntual, por muy doloroso que sea. Los títulos seguirán llegando y el Athletic seguirá haciendo historia.
Reportaje gráfico: MITXI

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