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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic gana porque perder en Córdoba es casi imposible



Gorka Iraizoz realizó una excelente parada a un cabezazo a bocajarro en un corner

Gorka Iraizoz realizó una excelente parada a un cabezazo a bocajarro en un corner

Hay derrotas que se encajan con orgullo y victorias sobre las que más vale correr un tupido velo. La que consiguió el Athletic en Córdoba pertenece a esta categoría. Los rojiblancos siguen mirando a Europa porque sumaron tres puntos imprescindibles y hasta obligados, habida cuenta el escenario y el rival, pero tendrán que reconocer que ganaron porque si visitas el Arcangel no tienes más remedio que ganar. Hay que poner mucho empeño para perder un partido contra el Córdoba, y algún mérito hizo el Athletic para conseguirlo. Si acabó llevándose los tres puntos fue porque a estas alturas del temporada, hasta la ley de la gravedad condena al Córdoba. Ganar como ganó el Athletic a un rival que dejó fuera de la convocatoria a su mejor goleador porque su propio público ya no le aguanta, no es precisamente para estar orgullosos, por mucho que esos puntos permitan seguir teniendo un horizonte al que mirar en la Liga.

Hasta el único gol de la noche estuvo a la altura del partido. La defensa del Córdoba intentó sacar el balón jugado de una manera calamitosa, la pelota le llegó a Beñat, que en su intento de colocar el cuero de  rosca en la escuadra desde el borde del área, golpeó en la cabeza de Deivid despistando al portero. Fue un gol propio de partido de gordos contra flacos, acorde con el esperpento que se estaba interpretando en el campo cordobés. Si le sumas que el árbitro era uno de los Teixeira, siempre queda la duda de si el malo o el peor, acabas preguntándote si hay algo más triste que dedicar una noche de viernes a presenciar semejante espectáculo.

Ocurre a veces en el fútbol que los equipos se acaban contagiando en lo malo y el partido se iguala por abajo. Pasó en el Arcángel, donde el Athletic apareció mandón y acabó dando una imagen penosa. El fútbol suelto y dominador, la idea del que se siente superior y quiere demostrarlo, duró apenas diez minutos. Sin que se sepa muy bien ni cómo ni porqué, los rojiblancos perdieron la pelota, el sitio y hasta el oremus hasta conseguir resucitar al cadáver que compareció en el partido vestido de verdiblanco.

El aficionado al fútbol en general y el seguidor del Athletic en particular, tiene una particular querencia por descubrir talentos ocultos que si, como en el caso de los rojiblancos, provienen de la cantera, se convierten en genios en ciernes a poco que le den con tino al balón. Después de endosarle cuatro goles a un Getafe que estuvo en San Mamés de cuerpo presente, no faltaron en el graderío y en el palco de prensa, quienes creyeron adivinar a un Panizo redivivo en la persona de Aketxe. Unos pocos minutos y un par de gollerías ante un rival que no veía la hora de marcharse, fueron suficientes para echar las campanas al vuelo. Qué decir de Williams, titular en los últimos partidos, de quien solo queda por anunciar que tiene una oferta del United, por lo menos.

En Córdoba se vio la cruda realidad de dos meritorios a los que les queda un rato larguísimo para demostrar si serán capaces de cuajar en futbolistas de élite. Cualidades tienen los dos, y ganas no les deben de faltar, pero, a día de hoy, no pasan de ser promesas; primaveras,  les dicen en Italia. No es cosa de culparles de nada, por supuesto, pero en situaciones como la del Arcángel se echa de menos el poso que el Athletic no tuvo para manejar un partido sin permitir complicaciones.

Es cierto que si se trata de pedir poso, habrá que mirar antes a los veteranos, o al entrenador que eligió el once inicial. En Córdoba apenas se vio a los primeros y Valverde necesitó más de una hora para hacer un cambio que se anunciaba en el cielo con letras de neón cada vez que el rival llegaba en oleadas al área de Iraizoz sin encontrar obstáculo alguno a lo largo de setenta metros de campo.

El buen inicio de los rojiblancos, con un Williams burbujeante, se acabó en quince minutos. El Córdoba vio pronto que el león no era tan fiero, se sacudió el miedo y a medida que ganaba metros comprobaba que el Athletic era una calamidad por los dos costados. Nene y Cartabia unían fuerzas para rebasar a Aurtenetxe por la izquierda, mientras que en el otro lado, De Marcos defendía con la contundencia y la energía de Espinete. Un corner sacado por Nené botó en el larguero y en el siguiente saque de esquina, Iraizoz repelió primero un cabezazo a bocajarro, y tuvo que jugarse la cabeza en el rebote ante la atenta mirada de San José y De Marcos, paralizados tal vez por el susto, en el área pequeña.

Esa jugada hubiera debido ser suficiente para despertar a un equipo que se movía al trote cochinero, pero se ve que los rojiblancos entendían que incluso así podían ganar al desecho futbolístico que tenían delante. De hecho, San José pudo adelantar a los rojiblancos rematando un gran servicio de Beñat, y Aduriz nos obsequió con un remate de cabeza que merecía más un cuadro al oleo que una simple foto, pero en ambos casos el portero Juan Carlos salvó a su equipo.

El segundo tiempo empezó con un remate a las nubes de Fidel, completamente solo a tres metros del segundo palo, continuó con el gol de Beñat a los diez minutos, y se convirtió en un correcalles hasta el final gracias, sobre todo, al desastre defensivo que fue el Athletic, desastre achacable a los especialistas, pero cuya responsabilidad alcanza también a los secundarios. Fueron minutos en los que un tal Crespo y un tal Khrin se convirtieron en Beckenbauer y Donadoni, ante al asombro de los propios, que por un momento dejaron de silbar a los suyos, y de los extraños, que ya empezaban a temerse lo peor.

El Córdoba encontró espacio para correr y el Athletic tuvo que acabar haciendo de tripas corazón para defender de mala manera su mínima renta. Salió por fin Rico en el lugar de Aketxe y la cosa se recompuso en parte, y  hasta tuvo que entrar Gurpegui para incrustarse entre los centrales en los últimos minutos. Es cierto que los rojiblancos tuvieron un par de contras para machacar, desperdiciadas miserablemente por cierto, pero es que el Córdoba, colista desahuciado,  sumó más remates que todos los que le han hecho al Athletic en los últimos tres meses y eso no es de recibo, se mire como se mire.

 

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Un comentario

  1. Nos podremos descojonar del Córdoba y del juego del Athletic, pero definitivamente vi otro partido.
    Discrepo con las críticas, para mí exageradas, que se han podido oír y leer en diferentes medios locales. No se jugó bien, pero se tiró de oficio, bajaron al barro e hicieron méritos para ganar. Un partido más a cara de perro. Salvo algunas malos pases atrás, el resto de ocasiones fueron a balón parado. Muy bien tiradas y rematadas por el Córdoba.
    El Córdoba trató de sacar el balón jugado desde atrás desde el minuto 1. Lo cual tiene bastante mérito siendo el último y conociendo el pressing adelantado que hace el Athletic.
    Vemos que Valverde está probando jugadores y posiciones. El Athletic está peleando el 7º puesto, está preparando la final y a su vez está buscando 2 sitios en el once, quizás tres, y una forma de jugar que nos haga más fuertes de lo que ahora somos.
    A cinco partidos estamos lo suficientemente flacos para optar por el 7º… o 6º si no espabila el Villarreal. Hay que seguir con esta tensión y seguir trabajando que el mejor juego llegará.
    AUPA ATHLETIC!!!

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