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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic liquida de un plumazo a un Getafe inerme



Viguera provocó el penalti y la expulsión que sentenciaron al Getafe Foto AC

Viguera provocó el penalti y la expulsión que sentenciaron al Getafe Foto AC

A estas alturas de la competición los caprichos del calendario suelen tener un peso importante en la suerte de los partidos. Cuando la tabla de clasificación arde por el norte y por el sur, los equipos que viven entre dos aguas miran la vida con relajo de prejubilados. Ellos ya hicieron su tarea, lo justito para quedar a salvo de sustos; suficiente para vivir de las rentas las últimas jornadas, demasiado poco como para aspirar a un viaje al extranjero el año que viene.

El Getafe es uno de esos equipos que se va a dedicar estas semanas que quedan al duro ejercicio de ver crecer la hierba. Sus 36 puntos se lo permiten. Si acaso, los azulones tendrán que sudar la camiseta en casa, por el qué dirán los abonados y porque les faltan tres o cuatro puntos para guardar las botas de tacos y sacar las sandalias del armario. Pero esta claro que no vinieron a San Mamés soñando con que les dieran la medalla al mérito en el trabajo.

El Athletic es todo lo contrario. Sigue con la excitación de la competición. Sueña con la final de Copa y con alcanzar la séptima plaza que le volvería a llevar a Europa. Se están jugando mucho todavía los leones, así que de ellos cabe esperar lo que siempre ofrecen: trabajo, espíritu de sacrificio, lucha hasta el último aliento y fútbol aunque sea de calidad variable, brillante unos días, lamentable en ocasiones.

Como en cualquier deporte, en el fútbol también hay que contar con el factor suerte. Ante el Getafe, el Athletic tuvo esa gota de fortuna que en momentos determinados puede decidir el rumbo de un partido. No quiere esto decir que los de Valverde ganaron al Getafe por suerte; ganaron porque fueron muy superiores durante todo el partido, pero no son pocos los puntos que ha perdido el Athletic este año después de ser muy superior a su rival.

El guión del partido se vio desde el primer minuto. El Getafe vino a San Mamés con la idea de defenderse por acumulación. El esquema de Pablo Franco era una apelación a la física en esa parte que se refiere a la impenetrabilidad de los cuerpos. Mucha gente atrás, todos detrás de la pelota y a ver qué pasa en algún pelotazo suelto que llegue hasta el área de Iraizoz.

Es sabido que al Athletic se le han atragantado todos los equipos que han venido a la catedral con la única idea de cerrarse. Se han llevado muchos puntos este año de San Mamés con esa simpleza. Las bajas de los dos laterales titulares se sumaban a la de Muniain, así que el personal se tentaba la ropa a la espera de la decisión de Valverde. El técnico apostó para la ocasión por Viguera en la media punta, esa posición que ha ido deglutiendo a media plantilla a lo largo del año. Beñat quedaba así a medio camino, un poco en la posición habitual de Rico, con San José más cerca de los centrales.

El Athletic se pasó todo el primer tiempo merodeando el área contraria sin acertar a encontrar la manera de hincarle el diente a un rival por demás blandito. Aduriz pudo abrir la lata en dos ocasiones, pero no anduvo fino de puntería. Williams no encontraba espacios en la banda, Ibai intervenía poco al otro lado y Viguera se enredaba más de la cuenta en la media luna, un tanto aturullado quizá por sus ganas de hacerlo bien. Beñat trataba de repartir juego pero los minutos pasaban y la superioridad sobre el césped seguía sin tener reflejo en el marcador.

Y en esto llegó el golpe de fortuna. Corría el minuto 44 cuando Williams, que pasaba por el círculo central, envió un soberbio pase al espacio que Viguera recogió a al espalda de la defensa. Velázquez le derribó cuando enfilaba hacia el portero con el balón en sus pies. La cosa ocurrió prácticamente sobre la frontal, un palmo fuera del área. Pero la ocasión era tan clara que Mateu Lahoz decidió que aquello tenía que ser penalti. El árbitro consultó antes con su ayudante, que esta claro que opinaba lo mismo que su jefe. Penalti y expulsión, pues, en el minuto 44. Cuando Aduriz transformó desde los once metros, el partido quedaba visto para sentencia.

Fue un gol de esos que los clásicos llamaban psicológicos. Qué decir cuando un minuto después de que los equipos regresaran del vestuario, una brillante transición iniciada por San José y continuada por Iraola, culminó con un excelente pase del lateral sobre el desmarque de Aduriz para que el goleador resolviera con un toque sutil ante la media salida del guardameta. Si el primer gol había sido de los psicológicos, el segundo llevó directamente al diván al Getafe.

El partido murió en el minuto 46. Todo lo que sucedió después hay que valorarlo en su justa medida. El Athletic se gustó, sobre todo por su lado derecho, donde Iraola dio un recital de su clase, lanzado una y otra vez por un Beñat que jugó sobrado, calibrando sus pases con catalejos. El Getafe no tuvo más remedio que continuar agazapado en su área, concentrado en evitar que le hicieran un siete. Si no se lo hicieron fue porque Aduriz no anduvo todo lo fino de lo que es habitual y dejó escapar hasta tres ocasiones de las que normalmente no suele fallar.

Valverde aprovechó para mover el banquillo. Quitó a Viguera para dar minutos a Susaeta y, de paso, colocar a Williams a la espalda de Aduriz. La prueba apenas duró 10 minutos, el tiempo que tardó en retirar al chaval para dar entrada a Aketxe, otro meritorio para el mismo sitio. Se sucedían las ocasiones y el dominio rojiblanco era abrumador. Hasta Sola tuvo sus minutos y su oportunidad de cazar un buen remate y de protagonizar alguna acción individual que contradice su ostracismo. El navarro salió con una actitud realmente encomiable en su situación lo que dice mucho a su favor.

Ibai y Susaeta, redondearon a última hora una goleada que refleja con fidelidad lo ocurrido en el campo. El de Eibar marcó su primer gol en Liga de este año, tercero en el cómputo total contando Copa y Europa. Ibai había marcado un gol al Nápoles allá por agosto; el de ayer fue su segunda diana de la temporada. El dato describe bastante aproximadamente lo que fueron el partido y el Getafe.

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