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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic mejora de aspecto pero sigue perdiendo



Aduriz tuvo una gran ocasión para adelantar al Athletic en el primer tiempo

Aduriz tuvo una gran ocasión para adelantar al Athletic en el primer tiempo

Como después del desastre ante el Celta, seguimos preguntándonos a quién puede ganar este Athletic. Al Villarreal desde luego que no. No era el partido del Madrigal el mejor escenario para soñar con el cambio de rumbo de los rojiblancos. Incluso en este deporte tan imprevisible, la lógica y la razón tienen su sitio y, a día de hoy, la lógica y la razón dicen que el Villarreal es superior al Athletic. Basta con mirar la tabla, repasar después las plantillas y comprobar la trayectoria de ambos equipos, digamos en los dos últimos meses. ¿Que el año pasado las plantillas eran similares y la situación bien distinta? Sí. Pero hablamos de aquí y de ahora, que es lo único que vale en el fútbol. El pasado solo sirve para recordar y el futuro sigue siendo una pura especulación, nos pongamos como nos pongamos. En fútbol hoy ya es ayer, así que más les vale a Valverde y a sus chicos empezar a pensar en su próximo compromiso ante el Málaga. A Valverde, a sus chicos…y a la afición soberana. Flagelarse no sirve de nada a no ser que seas un penitente de Semana Santa.

A día de hoy, que el Athletic pierda en Villarreal no debe causar sorpresa. Lo asombroso hubiera sido que los leones fueran a olvidar su costumbre de perder precisamente en el Madrigal. Pero la imagen que dieron en el primer tiempo fue radicalmente distinta al esperpento que perpetraron hace cuatro días ante el Celta en San Mamés. Aquella caricatura dio paso a un retrato cercano al perfil más reconocible de este equipo.

El Athletic jugó cuarenta minutos que hacen albergar alguna esperanza de redención. Plantaron cara al rival y le buscaron la espalda con una convicción encomiable. Valverde apostó por San José y Rico en la sala de máquinas, con Unai López por delante y Viguera y Susaeta en las alas. Faltaban dos intocables como Iturraspe, por decisión técnica, y Muniain por sanción. Y el equipo, lejos de acusar las ausencias, agradeció las novedades. Durante cuarenta largos minutos, los rojiblancos se defendieron con orden y trataron de salir al ataque con criterio. Por la izquierda, la mejoría de Balenziaga respecto a su nefasto partido ante el Celta, no fue suficiente para activar a un Viguera que dejó un par de detalles de calidad otra vez demasiado lejos de la portería. Pero reapareció la banda derecha con un Susaeta resucitado, capaz de trenzar jugadas con De Marcos como la que culminó en un cabezazo defectuoso de Unai López con todo a favor. Que una pared de lujo en la banda acabe con un centro a la cabeza de uno de los menos dotados del equipo para el juego aéreo, también es mala leche, pero esas son cosas que pasan en un partido.

Como pasan en un partido jugadas como la que culminó Cheryshev y que acabó determinando la suerte del mismo. El pase en profundidad de Víctor Ruiz fue bueno, pero el control y la maniobra del delantero fueron un lujo ante el que solo cabe descubrirse. Es verdad que la jugada pilló a la defensa del Athletic demasiado abierta por el centro, pero el Athletic estaba arriesgando y pagó su valentía.

No merecieron los rojiblancos irse al descanso en desventaja, pero ya está dicho que el Athletic lleva semanas metido en esa dinámica de los perdedores en las que las desgracias vienen a pares. Los leones estaban dando una buena imagen pero, aunque con mejor cara, seguían mostrando las debilidades que les han traído a esta miseria. La escasez de su producción ofensiva es dramática. Todo su fútbol solo le alcanzó para un remate de Aduriz en el área pequeña contra el cuerpo de Asenjo, y el ya comentado cabezazo de Unai después de la mejor jugada del equipo en todo el partido. Demasiado poco para aspirar a algo. Sin jugar mucho más, Vietto ya había probado a Iraizoz después de irse en velocidad de Laporte, el propio Laporte fue más rápido que Vietto para salvar un gol cantado y finalmente Cheryshev firmó su golazo cuando solo faltaban cuatro minutos para el descanso.

El Athletic había vuelto a evidenciar su escaso filo atacante y volvió del descanso con la cara cambiada. El gol le había hecho todo el daño que le podía hacer a un equipo de moral frágil y había cambiado radicalmente el escenario del partido. Con ventaja en el marcador el Villarreal pudo jugar con mucha más comodidad a lo que más le gusta. Esperó al Athletic para buscar la contra definitiva. El palo se lo impidió en dos ocasiones.

El Athletic ya no volvió a ser el mismo. Valverde quitó a Viguera y Rico para dar entrada a Williams e Iturraspe. El primero devolvió algo de alegría a un ataque cada vez más mortecino, y tuvo en sus botas la ocasión de igualar el partido tras una magnífica dejada de Aduriz. Williams volvió a protagonizar algunos chispazos que animan a seguir creyendo que el fútbol no ha huido del Athletic para siempre. Pero ni es suficiente ni es de recibo pensar que un chaval que está debutando puede ser la solución a los problemas que asolan a este equipo. Lo mismo se puede decir de Unai, avispado para moverse entre líneas y descarado para intentar cosas con el cuero, pero juvenil para perder dos balones en el primer tiempo que dejaron a todo el equipo con el culo al aire.

El Athletic no mereció retirarse al descanso perdiendo, pero tampoco hizo méritos para igualar el marcador en la continuación. Su mejoría fue tan leve que impide variar el pronóstico: sigue estable dentro de la gravedad. El Villarreal fue superior, marcó el ritmo y tuvo siempre la sensación de estar controlando el partido pese a lo exiguo de su ventaja. A los rojiblancos no les quedó ni el consuelo de intentarlo a la desesperada en el tramo final. Estrada vio que el balón tocaba en la mano de De Marcos, pero no vio que lo hacía después de rebotar en su muslo. Bruno cerró el partido desde los once metros cuando faltaban siete minutos.

La clasificación aprieta al Athletic, que acaba la primera vuelta con solo 19 puntos, que no son ni la mitad de los que suelen hacer falta para salvarse. Pero más que la clasificación, lo que aprieta ahora mismo al Athletic es su propia incapacidad para ser resolutivo en los últimos veinte metros del campo. Este juego consiste en meter goles y el Athletic ha marcado 15 en 19 partidos, un dato que produce escalofríos.

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