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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic pasa haciendo lo estrictamente necesario



El partido se interrumpió en la mitad de cada tiempo para permitir la hidratación de los jugadores

El partido se interrumpió en la mitad de cada tiempo para permitir la hidratación de los jugadores

Antes de hacer cualquier análisis de un partido conviene mirar la fecha y el calendario: 6 de agosto, Bakú.Con esos datos ya te pones en lo peor y queda condicionada cualquier visión mínimamente objetiva. No se trata de buscar excusas sino de ser realistas y conceder al equipo todos los atenuantes que aligeran la pena por el delito futbolístico perpetrado. No se puede analizar el rendimiento, ni individual, ni colectivo, por lo ocurrido un 6 de agosto en Bakú. Se trataba de cubrir el expediente con un mínimo de solvencia, y eso lo consiguieron de largo los de Valverde. Se hubiera agradecido que certificaran su superioridad también en el marcador, porque, a fin de cuentas, la autoridad se demuestra con goles, pero con Aduriz muy lejos de su mejor forma, sería mucho pedir a un equipo que ya sabemos de qué pie cojea.

A la cencerrada de Bakú solo le faltó una pareja de novios haciendo el saque de honor y al alcalde saludando al personal desde el círculo central. En nada se distingue el partido de uno de esos infumables bolos veraniegos, salvo porque había en juego nada menos que un billete europeo. Así que, quiérase o no, había que ponerse serios o, al menos disimular y hacer como que se disputaba un partido de verdad.

Valverde, que ya se conoce al personal, evitó cualquier confianza y puso en liza el mejor equipo que puede formar con el personal que tiene disponible. Respecto al partido de ida Laporte sustituyó a Gurpegui, San José ocupó el puesto del lesionado Iturraspe y Aketxe jugó donde lo hizo Ibai Gómez hace siete días. El resto repitió más o menos con igual fortuna que en San Mamés.

Que los medios se pasen una semana repitiendo que en Baku hace mucho calor en esta época del año y que el Inter juega en hierba artificial, demuestra que no hay cosas de más enjundia de las que hablar. Por ejemplo, de las virtudes de los jugadores rivales. Claro que es muy difícil hablar de las virtudes de un rival que a duras penas certificaría aquí un nivel de Segunda B.

Si los rivales más peligrosos de una eliminatoria son el calor y el campo, apaga y vámonos. Si encima luego resulta que ni hace tanto calor ni el campo es tan malo, te quedas sin argumentos para explicar cómo demonios eres incapaz de pasar del empate sin goles, que te vale en la eliminatoria, claro, pero que dice bien poco de tus propias virtudes.

Por describirlo de alguna manera digamos que el Athletic jugó una especie de tiki-taka cutre ante un rival encantado de empatar a cero en su campo. Como ocurriera en San Mamés, la banda derecha funcionó mucho mejor que la izquierda. De Marcos volvió a percutir por su costado evidenciando una condición física asombrosa a estas alturas, y encontró más colaboración en Susaeta que hace siete días. De hecho Susaeta fue el jugador más incisivo del equipo durante la primera media hora. Si llega a levantar bien uno solo de todos los centros que intentó, hubiera sido suficiente para liquidar el asunto. Pero para eso habrá que esperar.

En el otro lado Aketxe empezó bullidor, pero con una querencia a abandonar la banda que le cegó los caminos. Balenziaga por su parte dio una lección magistral de cómo rechazar todas las invitaciones a progresar por la banda. El lateral izquierdo del Athletic juega contra el rival y contra una pared invisible que se levanta a la altura de la frontal del área y que le obliga a frenar la carrera, darse media vuelta y entregar un pase horizontal o atrás.

Eraso remató una vez al poste y se movió con intención por la media luna del área, pero en esa posición tan vital, hace falta algo más para dar coherencia al ataque del equipo, para abrirle el abanico de pases a Beñat o para despejar el camino de Aduriz.

La apuesta por San José como compañero de Beñat tampoco aportó imaginación al fútbol plano y poco profundo de todo el equipo. San José podía haber extendido un mantelito y sentarse a merendar en el círculo central; hubiera tenido la misma trascendencia en el juego. Ante el Inter no había nada que defender y sí mucho que aportar en ataque, más que los cientos de pases horizontales que dieron los rojiblancos con la comodidad que les permitía un rival que apenas asomó.

El Athletic concedió al Inter un gol anulado por fuera de  juego en la salida de un corner, un remate lejano que se fue rozando la escuadra y una calzoncillada a medias entre De Marcos y Herrerín en el arranque de la segunda parte. Y eso es mucho conceder a semejante rival. A cambio los de Valverde remataron una vez al palo, obligaron al portero rival a un par de buenas intervenciones y dominaron el balón y el partido hasta aburrir, lo que, en definitiva es el mejor resumen de lo que fue el partido.

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