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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic no pasa la prueba del Espanyol



Colotto cometió un penalti clarísimo al desviar con el brazo un cabezazo de Aduriz. Foto MITXI

Colotto cometió un penalti clarísimo al desviar con el brazo un cabezazo de Aduriz. Foto MITXI

Sabemos desde Lamarck que la función hace el órgano. Por eso son tan reconocibles los equipos que dirige Javier Aguirre. Al vasco Aguirre le pones un poncho y le pintas unos bigotes y tienes al macho Camacho. Javier Aguirre es un tipo arrecho y bragado que transmite su mensaje con la cadencia de un corrido mexicano. No quiere bromas en el terreno de juego. Para él, la verdad del fútbol no está en el preciosismo ni en el tikitaka. Lo suyo consiste en organizar un grupo de guerrilleros convencidos de que se tienen que dejar la piel y algo más durante los noventa minutos que dura la batalla. El Espanyol es un equipo aguerrido al que le bastan y le sobran algunas gotas de fútbol entendido desde la ortodoxia, lo de paso y me desmarco y esas cosas. Para este grupo lo más importante es interpretar sin ningún género de duda el sencillo plano que les ha facilitado su entrenador, apenas cuatro rayas dibujadas en un papel. Aquí está nuestra portería, allí la suya; estos somos nosotros, esos son los rivales. ¡A por ellos que son pocos y cobardes!.

Contra un equipo con las ideas tan claras se enfrentó este Athletic que sigue sin ser carne ni pescado y que a estas alturas de la vida, otoño ya, sigue en pleno periodo de pruebas como si fuera agosto. Seguro que Valverde sabe lo que quiere conseguir, pero está claro que todavía no sabe cómo hacerlo. Los cambios en la alineación parecen obedecer más a las dudas que a una rotación planificada. Lo de cambiar al portero porque según él confía en los dos, lleva irremediablemente a la sospecha de que desconfía de ambos. Morán se estrenó ante el Celta, pero en Cornellá jugaron Iturraspe y Rico, toda una declaración de intenciones. Laporte repitió en el lateral izquierdo mientras el centro de la defensa era la casa de tócame Roque, y así sucesivamente hasta llegar a un Aduriz en su versión más negativa, la del futbolista pendenciero que se pierde en grescas inútiles mientras mira desde muy lejos la portería contraria.

Valverde acertó al anunciar un partido trabado y de pelea continua. Sabía que en Cornellá hay que picar mucha piedra para encontrar algo de mineral. Los que se masacraron en Gallípolis pusieron menor ardor en la batalla del que ponen los hombres de Aguirre en su campo. A los dos minutos Iraizoz ya había correspondido a la confianza de su entrenador con una salida en falso en el saque de una falta lateral las que te dejan mal cuerpo para toda la noche. Es verdad que a los diez minutos Colotto cometió uno de esos penaltis que no dejan lugar a la duda ni siquiera a esos árbitros retirados metidos a comentaristas que sostienen unas teorías tan extravagantes que ahora se entienden los desafueros que cometían cuanto estaban en activo. No es descartable que el tal Martínez Munuera que dirigió el partido, nos sorprenda dentro de unos años con una disertación sobre el extraño fenómeno del brazo separado del cuerpo que afecta a los futbolistas profesionales. Pero nos equivocaríamos si apeláramos a ese penalti no pitado para explicar las razones del fracaso del Athletic en Cornellá.

Lo que ocurrió en el campo del Espanyol fue que los jugadores del Athletic fueron incapaces no ya de responder sino de aguantar, el nivel de exigencia física y mental que les impuso el rival. Los blanquiazules convirtieron el terreno de juego en un campo de operaciones sembrado de casamatas que los rojiblancos no lograron sortear en ningún momento. El Athletic entró al trapo y trató de responder al Espanyol con las mismas armas; craso error. Estaba claro que más tarde o más temprano el armazón de Valverde acabaría crujiendo por la presión del rival. Ni siquiera el gol del empate al filo del descanso en la única jugada trenzada de los leones, sirvió para cambiar el plan. Al contrario, el Athletic no tardó en confirmar al regreso los peores augurios.

El Espanyol se adelantó con un golazo de Víctor Sánchez compuesto a partes iguales por una dosis de fortuna, otra da atrevimiento y una tercera de garra. Sánchez le ganó el balón a Munian en una disputa entre un profesional y un juvenil y soltó un zapatazo que se coló por la escuadra lo mismo que se podía haber salido del campo. En realidad lo que ocurrió entre Sánchez y Muniain venía pasando en todos los sectores del campo. Los rojiblancos perdían casi todas las disputas, se veían incapaces de superar la feroz presión adelantada del rival y no veían la manera de llegar con fútbol y técnica donde no alcanzaban con músculo.

Con todo, durante todo el primer tiempo los de Valverde mantuvieron el nivel a base de fajarse. De hecho, puede decirse que el Espanyol solo cobró el remate del gol, el susto inicial por el fallo de Iraizoz y un cabezazo desviado de Sergio García en otro saque de falta desde el mismo sitio que el primero. El Athletic, por el contrario, merodeó algo más el área de Casilla, aunque el partido fue, fundamentalmente, una guerra de trincheras alrededor del círculo central.

Mikel Rico fue el protagonista del primer gol del Athletic. El fue quien robó el balón, lo pasó en profundidad para que lo prolongara Aduriz y quien tuvo piernas para seguir la jugada y llegar al área grande para servir a De Marcos. Lástima que alternara acciones tan brillantes como la descrita con pases al contrario, despistes y pérdidas impropias de quien se supone que ha venido a solucionar precisamente ese problema. Pero es que Rico tampoco tuvo casi nunca un compañero desmarcado a quien dar un pase claro. El partido requería un carácter más recio que el de Iturraspe y una punta de velocidad de la que carecen Gurpegui y San José. De Marcos no acabó de encontrarse nunca en la nueva tarea que le enconmendó Valverde y Muniain no tenía opción de progresar por mucho que lo intentara.

La puesta en escena del Athletic en la segunda parte fue sencillamente lamentable. No se puede salir con las manos en los bolsillos a un partido del que ya conoces su nivel de exigencia. Víctor Sánchez fusiló a Iraizoz completamente desmarcado en el punto de penalti con toda la defensa mirando, Rico desde primera fila. En tiempos de Bielsa decían que el problema era el marcaje individual. El respetable arde en deseos de saber qué dirán ahora estos chicos.

Si el segundo gol resumió al Athletic en dos palabras, desastre defensivo, el tercero subrayó otra de las características de este equipo: una blandura capaz de despertar el instinto maternal del aficionado de Faria y Sol y sombra. Los viejos centrales rojiblancos deben de estar ahora mismo con la mandíbula desencajada después de ver lo que hizo San José en esa jugada. La doble parada de Iraizoz no evitó un tercer remate, aunque por los defensas del Athletic hubiera podido haber un cuarto o un quinto.

Cornellá y el Espanyol se presentaban como un buen calibre para medir a un Athletic que hasta la fecha había ganado a equipos llamados a estar en la zona baja de la tabla. El partido constituía una prueba para analizar la realidad de este equipo. Los de Aguirre dejaron en evidencia a un equipo que sigue sin saber a qué juega y que continua ofreciendo muchas más dudas que certezas.

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3 Comentarios

  1. Decepcionante noche . Me voy convenciendo que superando los puestos 10 y 12 conseguidos por Bielsa en la temporaradas anteriorez …ya sería un éxito , visto lo de anoche . Y en el peor de los casos , luchar por la zona del 13-17 puesto

    No hay para más . Solo queda seguir trabajando …y buscar ” experiencia , experiencia ..y experiencia” , Estamos más cerca del juvenil de los salesianos que de un equipo profesional de futbol .

    A mejorar el 10 puesto de Marcelo y darse con un canto en los dientes …es la realidad . No hay más .

  2. Valverde esta probando piezas, no sistemas.

    Ya son 5 juegos en donde se sale con el mismo planteamiento, y se produce el mismo tipo de partido deslucido y trabado. Ahora bien, hay que decir con propiedad, que de ese estilo de juego se puede llegar a sacar petróleo… y así lo confirman los 9 puntos que tiene el Athletic, sin dejar de mencionar que ayer casi se saca un empate.

    No puedo hablar mucho de Valverde, pero he leído que en sus orígenes apostaba por el buen fútbol y trato del balón. En mi opinión eso es normal en todo técnico joven e idealista, y en la medida que su carrera avanza se cambia esa concepción del fútbol por el pragmatismo que da triunfos y resultados.

    El Valencia de la temporada pasada jugaba a esto que juega el Athletic… Valverde lo llama saber competir.

    Hay que aceptar que no va existir una transformación mágica del equipo, lo que se está viendo es lo que es. Al final de la temporada es muy probable que los resultados numéricos le den la razón a Valverde, aunque nunca se vea un juego que deslumbre a los Athleticzale. Este es un equipo que llena el estómago, sin satisfacer el paladar.

  3. Me gustó el planteamiento y la alineación, no así su ejecución.
    A mi modo de ver, faltó algo más de testiculina en los tres goles y en alguna que otra ocasión, buen control del balón y precisión en el pase a la hora de jugar y sobre todo, creérnoslo (directamente relacionado con la testiculina). Que no vuelva a ocurrir!!!
    Con los fichajes realizados y por consiguiente, el mayor fondo de armario, nos tiene que habilitar para luchar por UEFA sí o sí. Veo equipos muy físicos, que están ahora a tope, por ejemplo, Aletico y Español, veremos cómo están en febrero y en cuantas competiciones.
    Prefiero ser paciente porque es obvio que el equipo no está hecho y a ver si dando pequeños pasitos en la corrección de errores, vemos un Athletic más reconocible para el nivel que los jugadores y los técnicos, sin duda, tienen.