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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic progresa adecuadamente



De Marcos y Susaeta fueron los autores de los goles de Athletic en Valladolid. Foto MITXI

De Marcos y Susaeta fueron los autores de los goles de Athletic en Valladolid. Foto MITXI

Más difícil todavía. Esta vez el Athletic no concedió un penalti en la primera jugada; concedió dos goles en un primer cuarto de hora para hacérselo mirar. Esa espantosa puesta en escena dobla, paradójicamente, el mérito del equipo, capaz de sobreponerse a sí mismo y acabar haciéndose acreedor a la victoria. No completó la remontada, pero el punto es bueno y las sensaciones, a pesar de todo, siguen siendo positivas. El gráfico del Athletic continúa apuntando hacia arriba en esta segunda vuelta en la que sigue sin conocer la derrota después de tres partidos. El equipo progresa adecuadamente.

Los jugadores del Athletic tendrían que sentarse en el diván de un psicoanalista para descubrir las causas de sus desconcertantes trastornos de personalidad. Durante el primer cuarto de hora del partido de Valladolid regresó el Athletic estúpido, timorato, desesperante que hemos estado viendo durante tantos partidos de la primera vuelta. Futbolistas que saltan al campo con el dedo metido en la nariz y mirando a las musarañas, víctimas propiciatorias de cualquier rival medianamente despierto. Lo asombroso del asunto es que esos mismos bodoques que miran el balón como las vacas ven pasar el tren se transforman de pronto en futbolistas inteligentes, capaces de dibujar desmarques, mover la pelota con criterio y superar a los contrarios tanto en lo individual como en lo colectivo.

Por buscar algunos elementos que expliquen el fenómeno de una manera mínimamente racional, podrían alegar que hacía frío en Valladolid. Y también que corría el viento, el meteoro más incómodo para un futbolista. Claro que todo esto era bastante previsible una oscura noche del primer día de febrero. La capital castellana gasta justa fama de padecer unos inviernos esteparios. Tampoco el césped, resbaladizo e irregular, ayudaba, pero eso no es novedad en el José Zorrilla, aunque no vendría mal que alguien en el Athletic se animara a dar un curso de elección de tacos. Lo de estos chicos y sus resbalones no es ni medio normal.

Así que descartadas las razones exógenas, habrá que recurrir a la introspección y mirar dentro del propio Athletic. Y en Valladolid a la naturaleza evanescecente de los rojiblancos había que añadir la ausencia de Ekiza en el eje de la defensa. Mira tú por dónde, el equipo pudo echar en falta durante esos primeros  minutos a ese central aplicado y concentrado que nunca levanta la voz pero que casi siempre está donde tiene que estar, o sea, donde no hubo nadie cuando Javi Guerra cabeceó completamente desmarcado el primer gol, o cuando Bueno remachó el segundo culminando una jugada que pide mucho láser verde en Lezama.

Al Athletic le abandonó hasta la fortuna en esos primeros minutos. Aduriz fue objeto de penalti claro y el propio delantero estrelló un remate difícil en el palo en la jugada previa al segundo gol del Valladolid. Eran síntomas que anunciaban una catástrofe. Y, sin embargo, el Athletic fue capaz de doblar el brazo a la calamidad.

Con una confianza absoluta en sus propias fuerzas, los leones fueron dando la vuelta a la situación a base de jugar al fútbol, ni más ni menos. O sea, a base de mover la pelota, de dibujar desmarques, de apoyarse mutuamente, los de Bielsa se hicieron con un partido que, probablemente, el equipo de casa ya daba por ganado. Los locales dieron un paso atrás, a la espera de rematar el trabajo con un contragolpe, pero para cuando se quisieron dar cuenta, se vieron incapaces de recuperar el terreno. De Marcos marcó uno de esos goles  que a veces suele marcar. Ya se sabe que lo suyo no son los remates fáciles. Acertó casi de espaldas a la portería voleando con calidad un centro de Susaeta. No fue casualidad, porque Susaeta puso balones de todos los colores en el área. Le apoyaba bien desde atrás Iraola y San José distribuía con criterio desde el medio centro. Herrera pudo desplegar su juego sobre la red que tejieron sus compañeros y el Athletic llegó al descanso convencido de que a pesar de ir por detrás en el marcador, el partido empezaba a ser suyo.

A pesar de que el segundo tiempo empezó con un remate de Javi Guerra al palo, el Athletic no cambió y en la salida de un corner Susaeta empujó el balón a la red recogiendo un rebote afortunado. Bielsa retiró en el descanso a Munian, que otra vez se había vuelto a enredar consigo mismo y dio entrada a un Ibai Gómez que no aportó lo suficiente para mejorar esa zona del equipo, pero al Athletic le bastaba el buen hacer de sus jugadores del centro del campo para seguir manteniendo la iniciativa. La movilidad de De Marcos, la buena noche de Susaeta, la aportación de San José, algunas emboscadas organizadas por Herrera o las ayudas de Iraola, le daban al equipo una superioridad que no supo plasmar en el marcador. Aduriz no acertó a rematar cuando se quedó solo tras un pase en profundidad, a Aurtenetxe se le fue un cabezazo por centímetros y Susaeta no pudo empalmar un balón suelto que le cayó en globo tras un rebote. Rueda le quitó el balón con la mano a Iraola cuando el lateral enfilaba la portería, pero el árbitro tampoco vio ese penalti.

El Athletic generó suficientes ocasiones para ganar aunque quizá le faltó esta vez un punto más de convencimiento para irse con más decisión a por el partido. A medida que pasaban los minutos el equipo fue haciéndose más conservador, como si valorara más la posibilidad de no perder que el albur de intentar ganar. Quizá en otras circunstancias más desahogadas los leones se hubieran comportado de otra manera, o quizá es que están perdiendo ese carácter de adolescentes despreocupados y se estén haciendo mayores. Lo cierto es que en los últimos minutos el Athletic siguió atacando, sí, pero dentro de un orden. Los amagos de Bielsa por sacar a Iturraspe en el minuto 90 descubren a un entrenador que, por una vez, dio muestras de conformarse con lo que tenía.

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Un comentario

  1. Juan Carlos, me interesaría conocer tu opinión sobre las declaraciones incendiarias de Llorente en el AS.

    Por lo demás estoy de acuerdo contigo en lo que progresamos adecuadamente, aunque fue una pena no ganar pero bastante hicimos con empatar un partido perdiendo 2 – 0 en campo contrario,pero no hay que bajar la guardia porque como verás los que están abajo van resucitando, así que el domingo hay que ganar, ganar y ganar para no meternos en nuevos problemas.