Pages Navigation Menu

Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic recuerda cómo se juega al fútbol



Iñigo Córdoba se estrenó como goleador en Primera División. Foto AC

Han tenido que pasar treinta y una jornadas pero por fin ha llegado ese partido completo por el que llevaba suspirando Ziganda desde septiembre. Un partido completo, sí señor. Un partidazo podría incluso decirse sin temor a pecar de exagerado. De principio a fin, sin lagunas ni despistes. Noventa minutos de juego como no se ha visto durante todo el año. Cuando todo el mundo daba el curso por finiquitado va el Athletic y se acuerda de jugar al fútbol.

Pases siempre al compañero, balones al pie y al hueco, cambios de orientación, pausa, regate, atrevimiento, variedad de recursos, toda la enciclopedia de este juego desplegada con primor a lo largo de un partido que ha debido de provocar más de una mandíbula dislocada en la parroquia rojiblanca. Y es que la afición ha tenido que asistir boquiabierta al espectáculo que, ¡por fin!, le han ofrecido sus chicos.

Lo mismo que después del partido del Celta decíamos que hay días en los que es mejor no levantarse de la cama, ahora no queda más remedio que admitir que hay días en los que todo te sale bien, hasta sin querer. Y si quieres y lo buscas, ya ni te cuento; pasa lo que pasó en Villarreal, ese campo en el que el Athletic, además de perder casi siempre, acostumbraba a protagonizar espectáculos más bien deprimentes.

Todo les salió bien ayer a los rojiblancos. Todo, hasta el toque emotivo del gol del reaparecido Muniain. No faltarán los cenizos que recuerden que el Athletic tuvo ocasiones como para acabar con una goleada de escándalo, que solo marcó tres y que hasta permitió que el Villarreal se le acercara en el marcador con el gol de Bacca. Pero ni los más aguafiestas podrán amargar el sabor dulce que deja, más incluso que la victoria, el partido que se marcó el Athletic en el estadio de La Cerámica.

La cosa no pudo empezar mejor. A los cuatro minutos, Córdoba se estrenó como goleador en el primer equipo con un remate, más complicado de lo que pudiera parecer a primera vista, tras el pase de la muerte con el que Williams coronaba un balón profundo de De Marcos dentro del área.

Claro que, en otras circunstancias, marcar en el minuto cuatro no nos hubiera dicho nada. Con todo el partido por delante no había muchos motivos para el optimismo a pesar de la ventaja, Pero ocurrió que el Athletic de ayer no era el Athletic de este año. El equipo siguió con su presión alta, ahogando al Villarreal en las proximidades de su propia área, impidiendo su salida y robando balones antes de que atravesaran la divisoria. El desvanecimiento y consiguiente retirada de Fornals, contribuyó probablemente al desconcierto de sus compañeros, pero era el Athletic el que provocaba que los amarillos no acertaran a dar dos pases seguidos.

Williams, en el eje de la delantera, hacía mucho daño a la defensa rival, recibiendo siempre balones en ventaja para sacar partido de su movilidad, Córdoba era un cuchillo en la banda, De Marcos percutía constantemente, Raúl robaba y distribuía y la pareja San José-Iturraspe dominaba su parcela con autoridad, marcando los tiempos y haciendo jugar a todo el equipo.

Un centro de Susaeta acabó repelido por el larguero y sobre la media hora Williams repetía la jugada y el pase del primer gol, pero el trallazo de Raúl García solo servía para que Asenjo diera comienzo al recital que le convirtió en el mejor de su equipo y en la figura de la noche, por encima incluso de los más brillantes rojiblancos. El portero del Villarreal es de los mejores de la categoría y lo demostró anoche con media docena de paradas antológicas. Su doble intervención ya en el segundo tiempo repeliendo dos cabezazos consecutivos a bocajarro de Raúl García y De Marcos, fue de esas que pueden acabar condicionando un partido por el efecto que tienen en la moral de los delanteros rivales.

El Athletic pudo llegar al descanso con más ventaja, pero en la última jugada de la primera parte a Williams le entraron las dudas cuando había hecho lo más difícil y prefirió un último regate, que le sobró, a un remate que parecía franco.

En temporadas como la actual, es lícito dudar de un equipo incluso después del recital que dio el Athletic en el primer tiempo. Son conocidas sus lagunas, sus bajadas de tensión, los memorables despistes de algunos de sus jugadores. Había que ver qué pasaba en el segundo tiempo.

Pasó que el Athletic siguió a lo suyo y a los tres minutos Asenjo ya había frustrado a Raúl y a De Marcos en la misma jugada. Pero ni siquiera un portero de su categoría podía frenar al Athletic de ayer. Dos minutos después de su doble parada, todavía tuvo tiempo de hacer otra a remate de nuevo de Raúl García, pero a su rechace llegó antes que nadie Williams , que había iniciado la jugada con un taconazo.

Con el segundo gol el Athletic creció más todavía. Los rojiblancos dominaban todos los registros; todo les salía bien y llegaban en oleadas al área de un Villarreal que lo tenía que fiar todo a la inspiración de su portero. Se sucedieron las ocasiones a medida que el Athletic engarzaba una jugada tras otra. A estas alturas Iturraspe ya recordaba al de sus mejores tiempos, San José se atrevía con conducciones, pases verticales y aperturas, Williams despejaba dudas sobre la sucesión de Aduriz y Córdoba confirmaba todo lo bueno que viene apuntando. Si a eso se le añade el fútbol laborioso y eficaz de Susaeta y Raúl, la energía de De Marcos y la contundencia y seguridad de Iñígo Martínez y Núñez, el resultado era un equipo de cuerpo entero.

Y cuando más se gustaba el Athletic, llegó el gol de Bacca, que se escapó de Núñez gracias a una sutil zancadilla. El Villarreal que se había pasado más de una hora tratando de vislumbrar con prismáticos la figura de Kepa, se encontró con el premio inesperado y totalmente inmerecido, de una distancia mínima en el marcador. Era muy injusto, pero así de cruel puede ser el fútbol y en un año de desgracias, cabía incluso temer por una catástrofe. Incluso Soriano tuvo una buena ocasión en el segundo palo en el minuto 82. Hubiera sido el colmo que acertara.

El fútbol puede ser muy cruel, pero ni la suma de toda la mala suerte del mundo ni un portero extraordinario iban a detener al Athletic ayer. Ziganda ya había dado entrada a Muniain en el sitio de Susaeta y Muniain celebró su regreso marcando el gol definitivo. Centró Raúl García y al remate se fueron Muniain y Williams. Corría el minuto 86 y el Athletic seguía atacando con todo, certificando hasta el último minuto que el de ayer era el partido completo que hemos estado esperando ocho meses largos. Quizá haya llegado tarde pero comprobar que este equipo se ha acordado de cómo se juega al fútbol es lo suficientemente gratificante.

 

Share This:

2 Comentarios

  1. Garaia zen taldea maila horretan ikusteko!
    Halere, ezin da parkatu hainbeste.
    Eta, bestalde, arbitroa eskas.
    Ea hurrengo partidatan Athletic hau ikusten jarraitzen dugun!

  2. “Ea hurrengo partidatan Athletic hau ikusten jarraitzen dugun!”
    Seguru baietz! Ilisioa berpiztu da!