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Reflexiones sobre el Athletic, el fútbol y el deporte

El Athletic respira aliviado después de noventa minutos conteniendo el aliento



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Aduriz se reencontró a tiempo con el gol y sacó al Athletic del atasco en el que se había metido desde el comienzo del partido. La parroquia rojiblanca respira por fin a pleno pulmón después de pasarse noventa minutos conteniendo el aliento, más bien con las vías respiratorias atascadas por un par de glándulas que normalmente suelen ocupar otro sitio en la anatomía. Como el día del Valencia pero ante un Granada que justificó el porqué de su posición en la tabla. La afición del Athletic no se merece tanto sufrimiento, pero el fútbol es así de extraño y de caprichoso; el Athletic ha conseguido nueve de los últimos doce puntos que ha disputado, nueve puntos como nueve soles que han despejado casi definitivamente los negros nubarrones que se cernían en el horizonte sobre todo por la caída del juego del equipo, un despropósito tras otro que ha tenido el efecto exactamente contrario en la tabla. Cuando peor ha jugado el Athletic más se ha alejado de la zona de peligro hasta el punto de ahora mismo ocupa la posición equidistante entre los puestos que dan acceso a Europa y los de descenso, lo que sitúa directamente al equipo en ese limbo en el que dormitan los que no han sido tan malos como para merecer el castigo de ir al infierno, ni tan buenos como para alcanzar el paraíso, valga la digresión pseudoreligiosa en atención a la fecha en la que se ha producido el prodigio.

Ocurrió que a Marcelo Bielsa le dio por meterse en experimentos a falta de diez jornadas para completar su segunda temporada en el Athletic, y eso, se mire por donde se mire, no es de recibo. Se dirá en defensa del entrenador que la cosa no constituyó ninguna sorpresa porque la estuvo anunciando y ensayando a lo largo de toda la semana, y no faltará a la verdad quien lo diga. Y se podrá aducir que estamos hablando de profesionales a los que se les supone la suficiente capacitación para adaptarse sin mayor esfuerzo a un esquema que tampoco es la reproducción de los planos de la estación espacial, un esquema que, además, ya han practicado antes de ahora aquí y en otros equipos. Pues no señor. Se podrán decir muchas cosas pero la realidad que se vio anoche en San Mamés desde el minuto uno fue bien distinta.

Bielsa renunció ante el Granada a varios de sus principios futbolísticos. Mala cosa es que alguien renuncie a sus principios pero mucho peor si hablamos de un tipo tan fiel a los suyos como es el técnico del Athletic. Hablamos del protagonismo en el partido, irrenunciable en cualquier circunstancia, y a la manera de ejercerlo, a través de la posesión del balón. Pues bien, el Athletic de anoche no pasó de ser un equipo que cedió el protagonismo y el balón al rival para convertirse en uno de esos conjuntos vulgares que lo fían todo a la solidez de su defensa y a algún contrataque mortal. Y no sería eso lo peor si lo hubiera hecho a propósito. Ocurre que en San Mamés circuló muy pronto la fundada sospecha de que el Athletic no estaba jugando a eso porque quería, sino porque no podía hacer otra cosa.

Decía un antiguo entrenador del Athletic cuando quería explicar el fútbol en dos palabras que este juego es pura geometría. Y si tocaba la explicación alrededor de un mantel, aquel entrenador te daba una clase práctica con el salero como portero, los tenedores haciendo de defensas, los vasos en el círculo central y así… Anoche el Athletic tuvo un serio problema de geometría a partir de su disposición en el campo. Su dibujo con tres centrales, Gurpegi, Ekiza y Laporte, dos de ellos concentrados en marcar al hombre a Ighalo y El Arabí, con Iraola y De Marcos en los laterales, dejaba a San José y Herrera solos en medio de la pradera con Aduriz ejerciendo de llanero solitario e Ibai y Susaeta sin saber nunca a qué atenerse. Si bajaban a ayudar el equipo se quedaba sin delantera; si se quedaban en su sitio el Athletic no tenía centro del campo porque los dos laterales nunca acertaron a ejecutar el desdoble. Así las cosas al Granada le bastó con tirar de geometría y de simetría para dominar la pelota, el territorio y el partido. Mikel Rico y Nolito aprovecharon siempre la superioridad que conseguían limitándose a ocupar los espacios que dejaba el Athletic. Eso les bastó hasta las inmediaciones del área de Iraizoz porque allí el atasco era considerable y para algo estaba defendiendo el Athletic con tanta gente.

Lo más sangrante de la historia fue que cada vez que los rojiblancos fueron capaces de conectar tres pases con una mínima velocidad de ejecución descubrían que el Granada era un equipo de cartón piedra. La tuvo Ibai en un balón largo prolongado por Aduriz, Susaeta obligó de cabeza a una buena parada al portero, lo mismo que Laporte a balón parado,  e incluso el árbitro se tragó un penalti sobre el chaval con la inestimable colaboración del auxiliar que vio la jugada sin pestañear desde primera fila.

Sin hacer nada el Athletic tuvo ocasiones para desequilibrar el partido, lo que describe al rival con bastante precisión. Claro que un cabezazo de Nolito se fue a la madera tras tocar la pelota Iraizoz como recordatorio de que este Athletic es capaz de conceder ocasiones hasta cuando toma todas las precauciones de un sioux rodeado por el séptimo de caballería.

El Athletic se fue enredando en los problemas que generaba él mismo y algunos jugadores acabaron perdiendo el oremus, como San José, fuera de sitio, siempre en desventaja y cometiendo errores impropios de un futbolista de su técnica. Tampoco el reaparecido Gurpegi anduvo inspirado, sobre todo en la salida del balón o en el primer pase, responsabilidad que acabó recayendo en Laporte  o hasta en el propio Ekiza para alegría del Granada y desesperación de la parroquia que veía a su equipo incapaz de ganar a un rival que acabó logrando un curioso efecto óptico: siempre pareció que había más jugadores del Granada que del Athletic sobre el campo. Había once de cada bando, claro,  pero siempre había más granadinistas que rojiblancos alrededor del balón y donde se jugaban los cuartos.

Afortunadamente para el Athletic Aduriz se reencontró a tiempo con el gol y volvió a resolver para su equipo un partido que ya se estaba poniendo muy peliagudo. Luego vino la expulsión de Susaeta por dos entradas tan innecesarias como mal medidas en campo rival, y el festival de los cambios, con la entrada efímera de Muniain, que requiere una explicación más detallada que la que se dio en la sala de prensa, y la habitual e inútil de Llorente. Alcaraz maniobró mejor con Aranda y Buonanotte aunque fue Brahimi quien estrelló el balón en la base del poste de Iraizoz cuando el Athletic se mantenía en el campo con la respiración asistida que le llegaba desde la grada. El resoplido general cuando el árbitro pitó el final se debió de oír desde la Alhambra.
Reportaje gráfico: MITXI

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2 Comentarios

  1. Me gustó esta renovada apuesta, pienso que es muy aprovechable. No olvidemos que faltaba Itu. Es evidente que los chavales estaban presionados, autopresionados diría yo, tal y como así lo han afirmado los protagonistas antes y después del partido.
    De los últimos cuatro partidos, en mi humilde opinión, el mejor o menos malo. A la hora de atacar había mucha distancia entre líneas consecuencia de no jugar/hacer más de 3-4 pases en el círculo central, a banda y vuelta al centro y cambio de banda, etc., cuando recuperábamos la pelota o la sacábamos rápido de atrás. Moviendo la bola, buscando condiciones ventajosas, superioridad o sorpresa, y sin precipitaciones.
    Se jugó la bola en la salida y en la sala de máquinas con mucha imprecisión. Desconozco cuantos balones perdidos/recuperados hizo el Athletic, pero San José, Herrera, los tres centrales y los dos laterales, a mi ojo, casi robaron tanto como perdieron. El hecho de tener y mover la bola unos segundos más, a mi modo de ver, posibilita la incorporación y desdoble de los laterales y más, jugando con este sistema. Cuantas veces pudieron hacerlo? Creo que ninguna. En ocasiones fuimos demasiado directos. Una cosa es tratar de salvar la presión adelantada del rival, sobre todo la 1ª parte, y otra quitártela de encima así porque sí. No podemos pretender que suban los laterales jugando tan directo y siendo tan imprecisos.
    Estoy de acuerdo que recibimos menos ocasiones de gol y que defendimos mejor. Gurpe por la derecha tuvo un par de cruces providenciales. Ekiza parece que no jugó, parece que no está, pero ya lo creo que está. Aupa Iraizoz!
    También quiero destacar el factor mental, el partido de Ibai, Susaeta, en la 2ª parte, sobre todo a nivel defensivo. La concentración y defensa en los balones parados, en corners y faltas, muy bien sacadas por cierto. Y la jugada del gol. Gol de listos. El remate de Aduriz no es tan sencillo como parece. La jugada, de 10!!!
    Hubo un rato, 10 minutos previos al gol que jugamos decentemente, bastante bien, me atrevería a decir. Justo cuando despertó Aduriz y Herrera y San José movieron unas cuantas bolas bien y con paciencia.
    Contra el Sevilla, baja de Susaeta e Ibai tocado. Recuperamos a Itu…
    AUPA ATHLETIC!!!

  2. Que nota pelotuda y mal intencionada.

    El Athletic tuvo mas oportunidades de gol que su rival. La posesion fue dividida.

    Las estadisticas tiran por la borda los golpes desestabilizadores del autor.